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sábado, 22 de junio de 2013

The Unwritten: Meditaciones sobre la ficción (III de XIX)

Every Story is about
Sex Sex Sex Sex Sex Sex Sex Sex Sex


  • Quiero un tesoro. Si soy rico tendré sexo: El vellocino de oro
  • La vuelta al amor perdido: La Odisea
  • Hasta una guerra si hace falta: La Ilíada
  • Ah, sí? Pues te vas a cagar: La Orestiada
  • El efecto de la oxitocina es efímero: El sueño de una noche de verano
  • El amor redentor: La bella y la bestia
  • El amor prohibido: Romeo y Julieta (o Lolita)
  • El sexo ilegítimo: Madame Bovary
  • Priapismo y seducción: Don Juan (o Drácula)
  • El sexo y el poder: La cenicienta (o Macbeth, o Hamlet o...)
  • Hasta el alma, si hace falta: Fausto
  • Si fuera guapo, si no fuera tímido, si no estuviera prisionero, si...: Jekyll y Hyde
  • Construyamos la paracoita: Frankenstein (o Pigmalión)
  • Hasta el infierno, si se tercia: Orfeo

...todas las demás son variaciones sobre el mismo tema...


sábado, 23 de marzo de 2013

El celo en el primate macho

Muchos ríos de tinta se han vertido sobre el comportamiento sexual, aparentemente errático y compulsivo, del varón adulto. Sólo parece haber unanimidad en que la voluntad va siempre por delante de la capacidad, muy por delante.

Nuestra modesta contribución a tan manida polémica intenta mostrar una regla sencilla, no rebatida por observación empírica alguna, que permita a los sufridos objetos de la atención de semejantes priápicos tormentos -generalmente hembras en edad de merecer, pero no siempre- predecir el resultado de las aproximaciones lascivas. De esta manera podran usar este balsámico conocimiento para beneficio propio y si acaso manipular (no literalmente) al verraco para conducirle a comportamientos más racionales o al menos más inofensivos.

Ley de la Vasodilatación Placentera (Estimulada) o Constante de Pommodoro.

Llamese T al comportamiento sexual de un primate macho cualquiera. En T se cumple que el producto de la Persistencia (P) por la consistencia (C) por la Frecuencia (F) es constante. De otra manera:

P x C x F = Kp

donde Kp es la denominada Constante de Pommodoro.

Con P, C y F variables independientes, o sea que por ejemplo  para una determinda fecuencia, cuanta más consistencia menos persistencia y viceversa. También podemos fijar la consistencia y entonces veremos que persistencia y frecuencia son inversamente proporcionales. Et cétera.

El Postulado de Boabdil sugiere que el valor de Kp no es constante en el universo observable sino que para cada primate macho el espacio se divide en dos regiones: una cerca de su morada y compañeros habituales (indoor, Kpi) y otra en el resto del universo (outdoors, Kpo). Boabdil sugiere que el valor de Kpo es un orden de magnitud mayor que el de Kpi. Tenemos que aclarar sin embargo que todavía no hay evidencia con suficiente significatividad estadística como para confirmar dicho postulado de Boabdil...


martes, 7 de agosto de 2012

Los Gozos de la Edad Madura

Julio se rasca la calva, pensativo. Se da la vuelta en la cama -la barriga, convexa, blanquecina, cual giba de ballenato, parece que va a resoplar de un momento a otro-.
-Lola.
-¿Sí?
-¿Un poquito de tal y cual?
-¿De qué?
-Ya sabes, mira como lo tengo.
-¡Ay, Julio! ¡Qué labia tienes! Espera que me coloque.

Y no creas que no, a pesar de la barriga de Julio y de las tetas de Lola, en las que la gravedad ha cincelado su inexorable geometría, humores y tumescencias se desencadenan lúbricos; tal vez menos graciles que antaño pero más eficientes y eficaces.

La experiencia es un grado, tú, y Julio conoce ese cuerpo a tientas, y dónde tiene los resortes, y qué combinaciones son más deleitosas, aunque sean repetitivas. Y Lola, ay mi Lola altiva, la de la felación sin dentadura: Siempre pensé que lo más importante es la voluntad de agradar...

En diez minutos el paroxismo, contenido pero certero, sin aguja, pero con un posgusto de taninos que no tiene el blanco joven, más afrutado y efímero.

Apenas una hora después (a Julio ya Natura le ha impuesto algunas limitaciones de índole práctica) se repite el introito:

-Lola.
-¿Sí?
-¿Un poquito de tal y cual?
-¿De qué?
-Ya sabes, mira como lo tengo.
-¡Ay, Julio! ¡Qué labia tienes! Espera que me coloque.

Y mientras se desarrolla este preámbulo gozoso, de conclusión previsible, Julio piensa que alguna compensación tenía que tener el puto Alzheimer de Lola y que por fin la ha encontrado.

Lola, por su parte, piensa que esto de la Viagra no está tan mal...

sábado, 28 de julio de 2012

Don Hilarión en Filandón

-Los ricos de familia sois la leche.
-Oye colega, que yo vengo de donde vengo, de nescafé y cocido sin aspavientos día sí y día no.
-Ya. Pues te has acostumbrado muy rápido.
-¿A qué?
-A ser pijo, muy pijo, exquisito y borde.

Sí. Y hete aquí. Macrorrestaurante. Todo precioso. Y qué género. Tomates, rodaballos, meros y vacas viejas. No hay cosa igual en la capital. ¡Cuántos camareros! Atentos, profesionalísimos, sin llegar a obsequiosos ni pelotas. La leche. Los García de toda, toda la puta vida, los de las Pescaderías Coruñesas no han escatimado en nada, y da gusto, en más de un sentido.

Pero es como un oasis, como un cabaret en el Berlín nazi de 1945, puro crepúsculo de los dioses. Fuera Madrid las pasa putas, pero aquí, los banqueros y los centuriones bancarios, los ejecutivos, los futbolistas del Real Madrid, los casi extintos de la única industria patria -la inmobiliaria- finjen que no pasa nada, y siguen pijos, muy pijos, exquisitos y bordes, apurando los días de vino y rosas, por si se acaban pronto, just in case.

No hay chicas, sólo mujeres, será porque requiere algo de tiempo acumular tanta pasta. Pero las mujeres, muy guapas, muy ricas y muy arregladas, noli me tangere, just in case.

Y luego los yintonis en la terraza, correctos y sin el afeminamiento floral y frutal que impera, al filandón, a la sobremesa, a contar historias que eso es un filandón, la tertulia después de cenar se llama así en el oeste de Galiza y en León, que lo sepas. Como soy pijo, pues con un habano petit robusto de Hoyo de Monterrey. ¿Qué más se puede pedir? Emmm... herpes, talco y tecno-pop.

Todo muy rico, velada inmejorable. Pero qué decadente, qué cargo de conciencia entre Mercedes y Bentleys. Te acostumbraste muy rápido, flaco.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Un capítulo

Heredia
Interfaz total. Los colores y los sonidos me abrazan el lóbulo frontal, todos a la vez, 
tsunami eléctrico. Y un cosquilleo en las yemas de losdedos. Taquicardia, ciento sesenta pero ya bajando. Me recuerda a cuando viví en Nueva York, aquellas ampollas envueltas en un retal de fieltro amarillo; éter decían, para limpiar el cuero, decían. Sin receta, en cualquier tienda, y rompes la ampolla (no te cortas, por eso el fieltro) y te la llevas a la nariz, inhalando el líquido extremadamente volátil. Huele a pegamento y un, dos, tres, el corazón se te desboca y sólo eres un cráneo al que sube toda la sangre de tu cuerpo, que queda exangüe. La red es igual, sin receta, en cualquier tienda, un vapor informe, denso y
exquisito, que sólo deja tras de sí un rastro de cráneos hiperoxigenados, tenuemente unidos a despojos exangües.

El Ágora se materializa lentamente, franjas de colores que acaban adquiriendo una disposición coherente. Hoy hay congestión y los luminosos de neón de la plaza ilimitada parpadean una pizca demasiado lentos. Cacofonía amenazadora de Babel hasta que activo los filtros y sólo queda un fondo desgarrador de Billie Holiday que mi terminal ha seleccionado aleatoriamente de entre mis cedés favoritos.

-Audio. Cambia. Suave. -digo y suena Mozart. Esto está mas de acuerdo con mi estado de ánimo.
-Audio.Volúmen. Ambiente. -Tediosas operaciones rutinarias, higiene personal para enfrentarse al mundo. Los mensajes pendientes parpadean justo al borde de mi campo visual. Enfocando, veo que son todos rutinarios. Los descarto con un gesto aburrido de la mano.

Me pregunto quién está vivo a estas horas, puesto que el color del cielo me
recuerda que es medianoche en Europa. Dos palmadas y bajo al cementerio, mi
broma privada. En la cripta de la Universidad, todos los ataúdes están
cerrados. Bien, me digo, no hay nada peor que salir de copas y encontrarse
a los compañeros de trabajo. El panteón familiar también está tranquilo,
con su fondo de órgano que se superpone a mi Mozart, jaja. En la fosa común
brillan algunos rostros vagamente conocidos. Impaciente, parpadeo y entro
en la pirámide. Recordar cambiar la pirámide por un Calvario. Otro día,
ahora no. La mayoría de los sarcófagos están cerrados, pero Elric y Legión
están fuera, por supuesto. Elric lleva diecisiete horas por ahí fuera,
adicto sin remedio, morirá joven, siempre ávido, siempre conectado. También
Yerma deambula por entre los vivos, normal, ya dormirá cuando esté muerto,
dice siempre. Y ¿me atrevo a mirar? Sí, Yerko está despierto, bendito sea
su nombre, mi amado es como una gacela saltando por entre las colinas.
¿Alguien más? Hombre, Ian está en #Celtia, bastardo irlandés vociferante,
con las ganas que tengo de verte. Ada está, pero ya me da igual esta chica,
extiendo la mano, tomo su sarcófago y lo arrojo a la fosa común. Fuera de
mi vida, pendeja.

–Enterrar Ada- susurro, y desaparece, qué bonito es ser dios. El sarcófago
de Saviya se abre y sale por la puerta envuelta entre vendas, chis, que no
me oiga, luego te veo, niña. Yves, Julieta, Zapata, Cassandra y ya, todos
los demás están cerrados. Me gustaría veros a todos, a todos a la vez,
embalsamad mi mente con vuestra empatía, seducidme y llevadme a esferas
remotas, amadme y jugad conmigo, acariciadme el vientre entre los lirios y
la yerbabuena,
aquí yace la yerma romera,
ciega de vino, ciega de pena,
junto a la alberca se contonea...


Dos palmadas y de vuelta al portal. El Ágora a un lado, erudita casa de
vecindad. Al otro lado el Zoco, con el bullicio de todos los charlatanes de
la Sublime Puerta. Y allá a mi frente los desmontes posindustriales que
custodian la entrada al Tajo. Para ir a Babilonia es necesario salir por la
puerta trasera, ecos de puritanismo sajón. Estos son los puntos cardinales
del Alma: Ágora, Zoco, Tajo y Babilonia. ¡Y cuántos corredores oscuros los
comunican! Nada nuevo bajo el sol desde hace tres mil años.

-Hi, Ho, rock’n’roll radio, let’s go- susurra Heredia y una inmensa plaza
porticada borra todo lo demás. Avisos de otros niveles se superponen al
campo visual pero son inmediatamente desactivados. Sólo los avisos de
emergencias podrán penetrar el tejido de la realidad. Convenientemente
cerca, en una esquina de la plaza, hay una taberna, Stygia se llama en esta
encarnación, que casi huele a aceite rancio y a sudor de viajero. Heredia
la atraviesa a grandes zancadas, sin ser molestada, y alcanza la
trastienda. Sala vagamente redonda con cientos de puertas y arcos que dan a
pasillos que dan a salas vagamente redondas con cientos de puertas...
Tierra fractal, la tierra de Mandelbröt, piensa Heredia. Pero, albricias,
las puertas más interesantes son las más cercanas y hacia una de ellas se
dirige.

Puerta de madera oscura, siempre recién barnizada y sin polvo, en el Ágora
no existe la entropía, una aldaba que es un anillo en la boca de un león y
un pomo que invita, anhelante. Los ojos del león están vivos y siguen los
movimientos de este Heredia que soy yo y parpadean, las pupilas son
afiladas ranuras felinas, el iris verde como el verde verde limón, y una
placa de bronce bajo el león anuncia con estilizada caligrafía:
#Choricli_Jul.

Pájaros Azules, Ojos Verdes, patria del alma mía. Cabe la puerta, un
tarjetero con los emblemas de los presentes en la sala: Elric, Legión,
Yerma, Saviya y un tal IceCube. Mierda, Yerko se ha ido ya, ¿acaso me elude
este machito presumido y pendenciero?

Y sobre el dintel, el tema, la frase ingeniosa del día, leit-motiv, chiste
privado o invitación a la danza según los casos. Como está garabateado en
pintura acrílica, supongo que el de hoy es cosa de Elric: “En los
olivarillos, niña, te espero”, no, parece más bien de Yerma. Elric habría
puesto algo más decadente, confunde oscuridad con profundidad, todavía está
encontrándose a sí mismo, chiquitín. Todavía recuerdo que no ha mucho
estaba en la fase Tolkien y nos deleitaba con perlas como “Turin Turambar,
Turun Ambartanen” o “¡O, Elbereth, Gilthoniel”! Patético, pero lo feliz que
era cuando le preguntábamos lo que quería decir y nos lo explicaba, sacando
su espada Tormentosa y venciendo, mandoble a mandoble, al Señor Oscuro o a
Glaurung, Padre de Dragones. Qué buen programador es o qué imaginación
desbocada tengo porque juro que su mirada roja en su rostro albino parecía
entonces un abismo de batallas pasadas, de monstruos horribles, de heridas
nunca curadas.

Señores, llega Heredia, y lo primero de todo son las formalidades,
carraspeo y mi voz dice, sin que yo articule:
-Soy Heredia, el nombre es mío por derecho, certificado en la Autoridad
Central +34914135303, residente registrado de #choricli_jul número 39,
contraseña “Guardia civil caminera lo llevó codo con codo”.

Varios segundos transcurren. Congestión otra vez, junto a mi oreja un
susurro: - intento acceder, espere un momento por favor -. Tic, tac. El
pestillo se descorre, mientras una voz demasiado aflautada dice –pasa,
quillo, te estabamos esperando—
-Muereté- contesto. Me demoro en la puerta, lo justo para cambiar el tema:
“¡Opré Roma!” ¡Levantaos, gitanos! Y entro.

—Ey, Heredia, mi amor, ya desesperaba de verte —
dice un albino que está
sentado en un rincón, con los pies sobre la mesa y una copa de vino tinto
que alza a modo de saludo. La cota de malla tintinea con sus movimientos.
—Pero si es el hijo y nieto de camborios —la voz proviene de una nube
oscura, que cambia de forma constantemente. Varias bocas situadas en
distintos puntos de la nube articulan a la vez las palabras.
—¿quién es este pimpollo, nenas? —un negrito adolescente, con la proverbial
gorra de beisbol colocada al reves y michelines que asoman desvergonzados
por debajo de la camiseta, sonríe lascivamente. Ice Cube, claro.
—Manzanas levemente heridas
por finos espadines de plata —
declama Heredia, con voz monocorde.
—¿Lo qué? Jua, jua jua. ¿Pero de qué va este gil?— el beisbolero lanza una
tarta de merengue hacia el rostro de Heredia. La tarta choca con un muro
invisible a 30 cm de su objetivo y cae al suelo. Heredia parpadea,
sobresaltada: Noli me  tangere, piensa.
—shut up, asshole —susurra Elric, amenazador.
Saviya mira al vacío, su cuerpo petrificado en una sonrisa pícara. ¿Por
dónde estará vagando? Odio esta costumbre suya de estar y no estar. Bueno,
mejor dejarla.
—Que te he dicho que me hables en cristiano, rostro pálido. ¿O quieres
morir joven? Mira que IceCube es muy malo —
una recortada poco convincente
se materializa en las manos de Icecube.
—Gordito, no sabes con quién te las estás jugando. Soy Elric, Señor de
Melniboné. Me desayuno tíos como tú las mañanas que tengo resaca. Mis
espadas son Tormentosa y Enlutada. ¿Quieres probar su caricia?
—dice el
albino, poniendose de pie y echando la nívea melena al viento y la
siniestra mano al pomo de una de las espadas. Una cruz de esparadrapo toma
forma sobre la boca de IceCube, silenciando su voz. Elric sonríe.
—Manzanas levemente heridas... Canto hacia Roma, de Poeta en Nueva York,
¿no?
—dice la nube, en estéreo.
—Vaya, Legión, así que el abuelito ha hecho los deberes —sonríe Heredia,
mostrando un colmillo de oro.
—Ah, perdón, se me olvidaba que la señorita es la única que lee a Lorca. De
hecho, antes que a ella, en un arrebato de lirismo hormonal, le diera por
los gitanos de aceituna, Lorca se pudría en las estanterías de las
librerías de viejo.

—Joder, Legión, ¡qué genio tienes, hijo! Vete a hacer puñetas.
—Ja, ja, ja —la nube se hace multicolor por unos instantes y toma la forma
de un dedo universalmente obsceno. Después vuelve a su estado gris informe
habitual.
—Hola, prenda ¿cómo va todo? —susurra Yerma, que súbitamente está a mi
espalda, pañuelo negro enmarcando el rostro oval.
—¡Mira niño, como se te ocurra volver a ponerme el esparadrapo, te lo vas a
comer!
—es IceCube, gritando ahora. Escaneamos sus defensas: todo él es un
agujero de seguridad, una lista de vulnerabilidades parpadea junto a su
análogo. Aunque se ha hecho con algunas armas casi contemporáneas, puto
mercado negro, sigue siendo un aficionado de los niveles inferiores; es
como si uno de nosotros intentara vacilar con los cyborgs, bueno quizás
Elric, pero no sé, los putos cyborgs viven de esto.

Me dispongo a lanzarlo fuera pero no llego a tiempo, puff, sólo quedan
volutas de humo y  una gorra que, irónica, planea hasta el suelo, el sello
de Legión. Estará fuera de la red un buen rato y si llevaba conexión neural
tendrá una buena migraña hasta mañana. Sólo por desearlo, mis defensas se
actualizan con los datos de un nuevo item potencialmente hostil. No volverá
a entrar en #Choricli_jul, o por lo menos no desde su casa ni desde ningún
sitio en el que tenga una conexión permanente a su nombre. Pero la red es
grande,  nunca se sabe.

Es curioso: viejos ritos con plumaje cibernético. Es el desafío del status
quo por los prepúberes, con resultados casi siempre previsibles. Pero a la
postre llega un día en que el viejo rey se despoja como siempre de sus
vestiduras ceremoniales para bajar a la arena, como siempre espera el
desafío de los jovenes machos y como nunca es golpeado, magullado y
humillado y sus testículos sirven de delicatessen para el banquete nupcial
del nuevo rey y la vieja reina. Sería buen tema para un artículo, algo así
como “Paralelismos entre la iconografía estándar de la realidad virtual y
los ritos solsticiales de las sociedades prehistóricas matriarcales”.
Podría dar de sí.

—Hola, prenda, ¿cómo va todo? —dice Heredia.
—Hola, travestida.
—Mira quién fue a hablar.
—Pero lo mío es distinto. Si hay algo más pesado que los tíos en tiempo
lento, son los tíos en la red, no tengo ganas de estar sacándomelos de
encima permanentemente. Tú lo haces porque en el fondo eres un cerdo y te
gusta que te entren diciéndote guarradas.
—No, cariño, lo mío es por anonimato, ya lo sabes.
—Sí, sí, ya, ya...

Un silencio de varios segundos, las cortesías concluidas. Embarazoso.
Siempre me pasa con este viejo capullo, los recuerdos de sus besos me
producen taquicardia, incluso tanto tiempo después. Mira que lo quise.
Somos civilizados amigos que fueron amantes y no funcionó, pero lo que pudo
haber sido y no fue se alza a veces entre nosotros como gelatina
translúcida, en forma de silencios embarazosos de varios segundos. Ahora
deberíamos hablar de negocios, y no me apetece. Prefiero hablar de sexo o
compartir algún sensuo interactivo de contrabando con los viejos amigos,
perderme a mi misma, alienarme, olvidar Londres, olvidar la universidad,
olvidar el Tajo, olvidar el tiempo lento y vivir entre guitarras, olivares,
fogatas y lunas de marfil, despertar con el rocío sobre la manta, paraiso
étnico perdido...
—Verónica, tenemos que hablar de negocios. —Yerma interrumpe subítamente mi
ensoñación. Ha usado mi nombre de tiempo lento. La transgresión de la
etiqueta es demasiado brutal para no haber sido deliberada. Afortunadamente
Elric y Legión se han enfrascado en una apasionante conversación sobre el
cociente intelectual de IceCube que desemboca en si habría que aplicar la
eutanasia o no a semejantes individuos. No nos han oido, creo.
—¿Tú estás tonto o qué?
—Heredia —rectifica —hablo muy en serio. Es urgente.
—Soy toda orejas, prenda.
—Hay alguien ahí fuera que ha ofrecido un millón de euros por el manuscrito
del Romance de la Pena Oscura. Han tragado el anzuelo. Salió anteayer en la
sección de Noticias del canal de Literatura. Sotheby’s avala la puja.
—Pero cabronazo, ¡eso es genial! al final te has salido con la tuya. Has
ganado.
—Eso dijo Malachi. Te puedes imaginar la borrachera que nos cojimos a
cuenta de la estupidez del mundo. Quedamos en que ayer él iba a hablar con
Sotheby’s para pedir más pasta. Ya sabes que él es mejor que yo cubriendo
rastros...
—¿Y?
—Me pone enferma tener que adivinar, y él lo sabe de sobra.
—Esta mañana lo han encontrado muerto en su casa, Verónica, muerto de
verdad, en tiempo lento, con una almohada sobre la cara, muerto de un
balazo a quemarropa. Habían registrado toda la casa. Malachi está muerto.
Muerto, muerto. ¿Entiendes, Verónica?, muerto.


Sólo unos versos vienen entonces a la cabeza fulminada de Heredia,
repicando machaconamente:
Que muerto quedó en la calle
que con un puñal en el pecho
que no lo conocía nadie...

Abatida, toma la mano de Yerma, olvidando que no es real.

sábado, 12 de marzo de 2011

jueves, 13 de enero de 2011

Los grados de la ancianidad

Grado 1: Te lesionas por no estirar bien.
Grado 2: Desaprovechas una oportunidad de fornicia por pereza.
Grado 3: Desaprovechas una oportunidad de fornicia por motivos morales.
Grado 4: Desaprovechas una oportunidad de fornicia por imposibilidad física.
Grado 5: Tu hijo te gana al Monopoly.
Grado 6: Tu hijo te gana al Call of Duty.
Grado 7: Tu hijo te gana al fútbol.
Grado 8: Tu hijo te gana en una carrera de larga distancia.
Grado 9: Tu hijo te gana al padel.
Grado 10: Tu hijo te gana al ajedrez.
Grado 11: Tu hijo te gana al mus.
Grado 12: Desaprovechas una oportunidad de fornicia por no estirar bien.
Grado 13: Las reglas del monopoly te confunden.
Grado 14: Tu nieto te gana a la oca.
Grado 15: sospechas que tu nieto te hace trampas a la oca pero no tienes la certeza.
Grado 16: No recuerdas la última oportunidad de fornicia que tuviste. En cualquier caso, no salió bien.
Grado 17: Crees que el enfermero simpático se deja ganar al parchís, pero no estás seguro.
Grado 18: En Facebook por fin no quedan amigos. Todos se han muerto.
Grado 19: Tu nieto toca el tambor sobre tu calva y la cabrona de tu nuera sólo le reprende levemente, con una sonrisa apenas esbozada en sus labios.

Esta enfermedad es crónica, degenerativa, letal e irreversible. ¡Una putada, tú!

¿Y tú, en qué grado estás?

sábado, 8 de enero de 2011

Excremento transcendente


La Lengua de Cervantes -aparte de que suena mestiza entre germano y griego con sus pocas vocales y sus consonantes imposiblemente duras- confunde la Mierda con el Apocalipsis, o con el tránsito post-mortem del Alma, en una indudable muestra del humor sin tregua que permea todas las sesiones de la RAE, desde las monográficas sobre el advenimiento de la b corta hasta el truhan de Catar. ¡Qué tíos más chistosos! ¡Es que son la monda lironda!

En griego, skatós, 'excremento' y de ahí en ingles scatology que designa todo lo referente a la caca en sí, tanto en su estudio fisiológico como coprofílicamente conductista e incluso al fino humor de Pablo Motos.


Mientras que, ésjatos, ‘último’ y de ahí eschatology que designa a los tratados apocalípticos en general y a la vida después de la vida, que en paz descanse, la Parusía, la Resurrección y el Infierno y sus cosas.

Y vamos nosotros y simplificando conceptos tan afines, convergemos las dos en Escatología que según la RAE es tanto el Conjunto de creencias y doctrinas referentes a la vida de ultratumba como el Tratado de cosas excrementicias y lo Perteneciente o relativo a los excrementos y suciedades.


o sea que la Escatología es -sólo en nuestra cara lengua, perdón, solo en nuestra cara lengua- el estudio de la mierda que ocurre después de la muerte. Y luego dicen que no hay genio nacional. Pa' que vean.

sábado, 4 de diciembre de 2010

El espectáculo debe continuar.

by Rorschach

Ya se, ya se. Ya no es lo mismo. Pocos posts. Y erráticos. Y de calidad mediocre. Pero es que la verdad es que mi vida atraviesa por unos momentos muy complicados. A los problemas de salud y el cambio de ciudad de residencia y de trabajo, hay que sumar que no me he recuperado del deceso de Ozy. Y no lo haré. Pero no podemos languidecer simplemente por la ausencia del tristemente. Así que inauguramos otra etapa en Misurros.

Le sustituye Sushitoro que, aunque no se llama así, podría hacerlo. Con ustedes. Mallorquina y parte de la casi inexistente lumpen-inteligentsia de Palma. De verbo acerado, cínica y juguetona, probablemente nos regale con momentos de epifanía. O no. A veces sólo se entiende ella. Depende de en qué fase de la medicación esté.

A regañacolmillos ha aceptado, pero lo hará. Las reglas son las mismas de siempre. Y como no podría ser de otra manera, la primera regla de Misurros y Berreas es que no se habla de las reglas de Misurros y Berreas. Por lo demás. Posts intercambiables de manera que no se sabe quien está a la sombra de quién...
Welcome to the house of pain, Sushitoro.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Aterradora simetría

Cuando tenía veinticinco, pensaba que me jubilaría a los treinta y cinco.
Ahora tengo cuarenta y cinco.
y aquí sigo, trabajando para mi Amo y recordando (o imaginando)los días de vino y rosas, devolviendo valientemente la mirada al abismo.

Brindo por los amigos perdidos.seguro que están metiendole el dedo en el ojo a Satanasa. Os añoro.

viernes, 10 de septiembre de 2010

La Solución Final

¡Me encanta el olor del napalm al amanecer!

mmmm.

Me encanta también el color amarillo del humo del napalm. Me encantan las llamas, más amarillas que rojas.

No es difícil hacer el napalm, como sabe cualquiera que haya leído El Club de la Lucha. Basta con poner gasolina al baño maría e ir añadiendo jabón lagarto rallado hasta que la mezcla alcance la consistencia de un gel espeso. Sólo hay que tener cuidado con su alta inflamabilidad.

Hoy sí ha salido de la madriguera a plena luz del día el topo de los huevos. Parecía un superhéroe, el cabrón: La Antorcha Mustélida, le llaman, al miserable roedor. Nunca imaginé que tuviera una voz tan chillona.

Se vende finca urbana en Galizia, con permisos de edificación y libre de plagas. La demolición va por cuenta del comprador. Precio Negociable. Después de todo, ¿para qué quiero yo una casa en el puto campo?

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Radical

Tengo que admitir con humildad que había subestimado al enemigo. Sigue aquí. Ya no se qué hacer. sólo me falta llamar a una meiga y hacer un conxuro. Tengo que tranquilizarme. No es para tanto.

Además, ¿para que quiero un jardín? ¿para estar siempre cortando el cesped? Pues anda que no hay campo. Me han dado tres presupuestos muy económicos para solar de cemento el jardín, y poner por encima cesped artificial.

Y tan ricamente.

Y al primero que se ría, le retiro la amistad y le parto el alma.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Daños colaterales

Creo que ha muerto. No he conseguido encontrar el cadaver, aunque he levantado todo el cesped buscándolo, pero seguro que ha muerto.


Y de paso me he librado de la gata y su prole nonata. Debió probar el estramonio, la muy. Bueno, selección natural, que le den. Más problemático ha sido lo del hijo de mi amiga que jugando en el jardín debió también probar el estramonio. No ha muerto, pero menudo número, con ambulancia y UVI incluidas.

Gumersindo, te echaré de menos.

¡¡¡¡¡¡¡¡JAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!!!!!!!!!!

martes, 31 de agosto de 2010

Estramonio

Este topo está haciendo de mi vida un infierno. Uno de los gatos ha desaparecido. La gata está preñada. Los muebles arañados y las cortinas huelen aproximadamente igual que la fábrica papelera de Marín.

Llevo unos días que creo que a veces oigo al topo por la noche. No me extrañaría que se comiera el aislamiento de los cables eléctricos; merecería la pena el cortocircuito y el tener que arreglar la instalación por ver el topito calcinado.

-¿Quién se ríe ahora, hijo de la gran puta? - le diría.

Pero me he documentado. He plantado estramonio en el jardín. Dicen que no falla. En cuanto se lo coma, la palma. Telón, que entren los metesillas y los sacamuertos y se lleven el cadaver de Gumersindo. Se acabó el espectáculo.

domingo, 29 de agosto de 2010

Temporada de topos

¡Claro! ¿Cómo no lo habré pensado antes?

¿Cuál es la forma que se usa desde tiempos inmemoriales para acabar con los miserables roedores?

Pues los gatos, coño, los gatos. He comprado dos. La verdad es que la casa huele como el culo de un enfermo de disentería pero ya me ocupare de eso cuando acabe con el puto topo.

viernes, 27 de agosto de 2010

¡Es la guerra!

La Naturaleza es persistente. Muy persistente. El topo ha vuelto. Otras dos salidas de túneles ¡JUSTO EN MITAD DE MI PUTO JARDÍN!

Vale, tú lo has querido, hijo de la gran puta, vas a saber ahora de lo que es capaz un Homo Sapiens cabreado. Persistencia, ciencia y astucia contra tu insistencia ciega y sin sentido. No tienes ninguna probabilidad.

¡Huye o muere! No pienso tomar prisioneros.

Una solución de Zotal inyectada en cada uno de tus hediondos agujeros y a ver qué pasa. Espero que tu infecto cadaver sea un excelente abono para el cesped que has arruinado.

lunes, 23 de agosto de 2010

Requiescat in Pacem

En el día de hoy, el sistema de túneles del topo Gumersindo ha sido inundado exhaustiva y concienzudamente por su seguro servidor. Tengo el jardín hecho un barrizal pero el topo debe tener agua hasta en el píloro y todo su sistema de túneles ha sido destruido.

Lo siento, Gumersindo pero es lo que hay.

sábado, 21 de agosto de 2010

El puto topito

Pues el muy cabrón no ha vuelto a hacer las salidas que le taponé, sino que ha hecho otras en otros sitios.

Vale, pues a ver quien se cansa antes. Supongo que acabará entendiendo el mensaje.

jueves, 19 de agosto de 2010

Topetazo

Hasta aquí hemos llegado.

No tengo nada contra los topos pero que le agujeree el cesped a su puta madre. Sólo voy a tapar las salidas de la madriguera y ya está.

Los bichos están bien pero hay que poner unas reglas. Joder que el jardín es mío.

martes, 17 de agosto de 2010

El topazo

Pues la verdad es que ya se está pasando. Me está dejando el cesped hecho unos zorros. Dicen que si en vez de cesped pones gramón, les cuesta mucho penetrarlo, pero es que a mí me gusta el cesped.
Es que parece que va cagando una vaca por el jardín.

En fin, le dejaremos unos días más, a ver. Y no le voy a poner más jamón a ver si extiende su red de túneles por otro lado.