viernes, 9 de julio de 2010

Los Clásicos: ¿Sueñan los ancianos con pasados míticos?




Casi todo el mundo ha visto Blade Runner, Desafío Total y Minority Report.

Muchos saben que las historias originales de las tres películas son de un tal Philip K. Dick.

Incluso bastantes saben que el original de Blade Runner se titulaba ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, gran título donde los haya.

Pero la cultura general sobre Philip K. Dick acaba aquí. Casi nadie lo ha leído. ¿Para qué?

Muy pocos saben que se trata de uno de los escritores más originales e influyentes de la ciencia-ficción e incluso de la literatura norteamericana del siglo XX. Que se le puede comparar sin ruborizarse con Franz Kafka, con Italo Calvino, con Kurt Vonnegut o con Jorge Luis Borges.

PKD escribió decenas de novelas -sólo una que no era de ciencia-ficción: Confesiones de un artista de mierda- originales, metafísicas, torturadas, en las que el paisaje más o menos tecnófilo y más o menos alienígena es sólo uno de los alicientes. PKD no es un escritor de personajes (apenas nombres que hablan, como los de los diálogos de Platón) ni de peripecias que te hagan pasar siempre la a siguiente página para descubrir qué ocurre a continuación, pero si es un escritor metafísico que habla de los dilemas torturados de seres humanos tristes; de angustia, de religión, de drogas, de política, de la identidad, de la salud mental y la locura.

El mayor reconococimiento que obtuvo -el premio Hugo- le vino en 1963 por El Hombre en el Castillo, distopía que hipotetizaba una América bajo el poder nazi, tras un desenlace alternativo de la Segunda Guerra Mundial. También en 1975 rozó la fama cuando ganó el John W. Campbell Memorial con Fluyan mis lágrimas, dijo el policía, sobre una estrella de la tele en un estado policial.

Se casó unas cuantas veces y la mayor parte del tiempo vivió si no en la pobreza, con poco desahogo económico.

Philip K. Dick tuvo un historial de diversos problemas mentales e incluso un diagnóstico -muy discutido con posterioridad- de esquizofrenia. En 1974 tuvo una serie de alucinaciones que le marcaron profundamente y pasó el resto de su vida obsesionado con ellas y con su interpretación. Sus últimas novelas (Valis, La Invasión Divina y La Transmigración de Timothy Archer) viran claramente hacia lo teológico. Tras sus visiones, PKD dijo muchas cosas, entre ellas que además de ser PKD era Tomás, un cristiano del siglo I perseguido por los romanos... o que había sido poseído por una entidad superior benigna y trascendente... o que un satélite alienígena se comunicaba con él.

Quiero creer que mucho de lo que decía lo hacía solo porque era original, provocador o divertido, pero no estoy seguro en absoluto.

Murió en 1982, a la edad de cincuenta y cuatro años, de un ataque al corazón.

Ultimamente me he releído La Invasión Divina, en la que Jehovah, expulsado de la Tierra tras el fracaso del experimento Jesucristo, embaraza a una colona espacial y la convence a ella y a un Pepe para que vuelvan a la tierra, gobernada por los secuaces de Belial:

-Cardenal, ¿no es un hecho que en los países católicos, especialmente en los del Tercer Mundo, no existe prácticamente clase media? ¿Que la Iglesia tiende a establecerse en lugares en los que hay una elite muy rica y un grueso de población muy pobre con apenas educación y sin esperanza de prosperar? ¿Hay alguna correlación entre la Iglesia y esta deplorable situación? [...] ¿No ha impedido la Iglesia el progreso económico y social durante muchos siglos? ¿No es de hecho la Iglesia una institución reaccionaria dedicada a que medren unos pocos y a explotar a la mayoría, basada en la credulidad humana? ¿No sería esta una declaración justa, Eminencia?

...

Un hombre vino a ver al gran Rabino Hillel y le dijo
-me convertiré si me enseñas toda la Torah mientras aguanto a la pata coja.
Hillel dijo:
-lo que te sea odioso, no se lo hagas a tu vecino. Esto es la Torah; el resto son comentarios. Ve y aprendelo.

[Esta regla dorada no está donde creeéis sino en Levítico, capítulo 19, versículo 18]

...

Haznos dignos, Señor. Prestanos tu espada de poder. Danos tu silla de justicia para montar el semental de... No pudo acabar el pensamiento. Era demasiado intenso. Apresurate a nuestra ayuda, terminó, y levantó la cabeza. Una sensación de triunfo le inundó, como si -pensó- hubieramos atrapado algo que fuéramos a matar. Lo hemos cazado. Y morirá. ¡Alabado sea el Señor!

Desgraciadamente, Philip K. Dick ha muerto...

martes, 6 de julio de 2010

Musa de Fuego #3

Todavía no está publicada en castellano. No se quién tiene los derechos.

Es una noveleta de ciento y pocas páginas de un escritor brillante, irregular y decadente. Decadente como la ciencia-ficción. Cuando discuto con Juanito siempre niego que la ciencia-ficción esté moribunda, pero ahora que no nos oye tengo que admitir que sí. Este es de los mejores y no es ni una sombra de lo que ha sido. Ni una sombra de aquel sombrío que asombró al mundo cuando publicó Hyperion en 1990, una novela que acaparó todos los premios con una imaginación y una calidad literaria sin parangón en la ya adocenada vulgaridad de un género que apenas produce fantasías didácticas mormonas o tratados de autoayuda para niños enclenques.

La verdad es que cuando uno piensa en la buena ciencia ficción, casi siempre se remonta décadas, sea uno de James Blish, de Alfred Bester, de Frederick Pohl, de Gene Wolfe....

Dan Simmons -como la ciencia-ficción- tampoco es lo que era. Pero quien tuvo, retuvo. Amor por Shakespeare que trasciende la peripecia (Romeo, Macbeth, Hamlet y Mucho Ruido y Pocas Nueces) y poco más: Una cosmogonía paleta y una trama pueril. Aparte del Shakespeare que permea todo, sólo algunos brillantes momentos imaginativos, con alienígenas más creíbles y casi menos planos que los personajes principales. ¡Qué triste que sea de lo mejor de c-f que he leído últimamente!

Pero claro, si echamos una mirada a los diez libros de ciencia-ficción más vendidos de Amazon.com
encontramos:
Uno de R.L. Stevenson, otro de Mary Shelley, otro de H.G. Wells, dos de Ayn Rand y otro de Star Wars. Parecería que el favor del público nos ha abandonado definitivamente... ¿Quedamos sólo cuatro friquis a los que nos gustan estas cosas?

sábado, 3 de julio de 2010

Musa de Fuego #2

Quién me diera una musa de fuego que os transporte al cielo más brillante de la imaginación; príncipes por actores, un reino por teatro, y reyes que contemplen esta escena pomposa
William Shakespeare, prólogo de Enrique V


 El cuadro es de Howard David Johnson

sábado, 26 de junio de 2010

Musa de Fuego


Pitonisas calcáreas recreando plénticos,
Saturninos hoyuelos proletarios y tornasolados
Cantan descarados como valquirias ebrias.

Doce veces, doce, los despreciables castornales retornaron.
Al viento su perfidia, su desprecio, su molicie y su maloliente almizcle.

Sobre la colina hespóntica de hielo negro y resconciales
Gañir el presuntuoso percute sus timbales profanos con tibias de trasgo:
 
¡Elohi, Elohi, hijos del Cunningham, acudid!
Que las marcelas lloren a sus cachorros en esta ternura
Que vuestras cubinas fantaseen lascivamente con sus recuerdos aún
templados]
Pero que ni unos solo de los nazaríos vuelva a mostrar su tonsura en
poniente.]
¡Ni uno, ni uno, Elohi, Elohi!

Descansa la Parca sobre el regazo del peculio
Anochece en rápida espiral sobre esta Samarkanda impía
Pero nunca los hoyuelos repiten sus convulsiones.
Sólo avisan una vez. Luego callan.
Callan, callan, callan por siempre.
Tragan ansiosos la miel de los bardos y luego...
... Luego el calcáreo y magnifico silencio de las pitonisas.


viernes, 18 de junio de 2010

¡Galiza ceibe!

Pues Marijuli (costilla, comadre, polvo, heredera) hizo el otro día una ternera que estaba santa, de Hossannah en las alturas y de santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad. Cierto que siempre apoya la compañía, claro, y también regarla generosamente con generosos caldos de color profundo, ya que no del Minho, del Douro.

Como estaría la Santa Ternera, que hasta los pescatorenses más recalcitrantes se deshacían en halagos, entre lágrimas sentidas.

Así que, por petición popular, va por ustedes:

Santa Ternera Gallega
 
(para cuatro)
 
  • 1.200 grs. carne ternera (pieza de tapilla)
  • 2 cebollas enormes
  • 4 patatas tremendas
  • ajo, perejil, sal y estas cosas
  • aceite de oliva (vírgen, si no es un mito)
  • 1 vaso de vino blanco (resiste la tentación de ser generoso al respecto)
  • 2 clavos
 Cortamos la carne en 4 trozos y aliñamos con el ajo, el perejil y la sal.
 
En una cazuela amplia, ponemos aceite de oliva y doramos las cebollas cortadas en juliana. Dejamos hasta que tengan un color marrón oscuro pero que no estén quemadas. Retiramos a un plato y reservamos. Recuerda que como en todas las cosas importantes de la vida lo importante es no tener prisa.
 
En el mismo aceite de dorar las cebollas, doramos la carne.
 
Añadimos las cebollas, el vino blanco y los clavos. Si fuese necesario añadimos un vaso de agua (o de buen caldo, que no sea de pescado). Cubrimos la cacerola y dejamos cocer hasta que la carne esté bien tierna, pero no deshecha. Lento, lento, fuego muy lento.
 
Retiramos la carne a una fuente y pasamos la cebolla y la salsa por el pasapurés. Se formará una salsa muy cremosa de la que no debes desperdiciar ni una gota.
 
Se cortan las unas patatas en cuadrados grandes y se doran en una sartén. Las ponemos dentro de la cazuela y cubrimos con la salsita. Dejamos cocer hasta que estén tiernas. Introducimos nuevamente la carne para que se caliente bien y se sirve con pimientos.
 
Si es viernes, luego con los cafés sacas los oruxeiros, y ya tienes una noche inolvidable. Y esto es sólo el comienzo...

viernes, 11 de junio de 2010

Black Betty

Ram Jam (1977)

whoa, black betty (bam-BA-lam)
whoa, black betty (bam-BA-lam)
Black betty had a child
The damn thing gone wild
She said "I'm worrin' outta my mind"
The damn thing gone blind
I said oh black betty
whoa, black betty


whoa, black betty
whoa, black betty
She really gets me high
You know that's no lie
She's so rock steady
She's always ready
whoa, black betty
whoa, black betty 




Whoa, black betty
Whoa, black betty
She's from birmingham
Way down in alabam'
Well' shes shakin' that thing
Boy she makes me sing
Whoa, black betty
Whoa, black betty
BAM-BA-LAM

Me encontré esta canción en el Palermo, entre Bad to the Bone de George Thorogood and the Destroyers y Highway to Hell, de AC/DC, en la parte heavy de la noche oscura, entre el Trance y el Industrial Sound en el pub más recóndito y de mejor música de Madrid, lo que es decir mucho. No sabía cuál canción era y me pareció cojonuda, por loque le pregunté al pincha; el resultado fue que o yo estaba muy borracho o el era kazako, porque no entendí nada ninguna de las tres veces que le pregunté, así que le pregunté a Shazam, que identificó la canción, que compré desde el teléfono en Itunes sobre la marcha (0.99€)

A pesar de la pinta entre lobotomizada y hortera de estos barbudos setenteros y metrosexuales, la canción es buena y fue un éxito en su momento. Ram Jam es una de esas bandas con un solo éxito. A Ozy le encantaban, sobre todo el del bigote.

La canción tiene decenas de versiones. Por ejemplo esta del siempre inquieto e incomprendido Tigre de Gales.

Tom Jones (2002)

con alguna variación más contemporánea de la letra:

Black Betty had a child, bambalam
She swears its mine, bambalam
She must be out of her mind, bambalam
She must think I'm blind, bambalam


Oh Black Betty, bambalam
Oh Black Betty, bambalam
Oh Black Betty, bambalam
Oh Black Betty, bambalam


Monday she got me arrested,
On Tuesday up in jail,
Wednesday my trail was attested,
Thursday she posted my bail,
Friday we went walking,
Saturday I was outta my door,
On Sunday we was talkin,
Back on Monday she pawned all my clothes

Entre las versiones más personales, me quedo sin duda con la de este bastardo de Leonard Cohen:
Nick Cave and the bad seeds (1986)



Pero si uno profundiza un poco en Betty la Negra, encuentra cosas interesantes. La primera grabación es la anexa de  Leadbelly. Leadbelly (Tripa de Plomo) es uno de los popularizadores del folk negro americano llamado blues más expoliados por el Rock and Roll.  Entre sus éxitos póstumos podemos citar Gallows Pole de Led Zeppelin o Where did you sleep last night? de Nirvana

Leadbelly (1939)



Respecto al significado de Black Betty, además de nuestra querida chica popular y ligera de cascos de la clase obrera, tenemos el significado primigenio de botella de ginebra (sería algo así como litrona)  y el nombre que daban los soldados a un mosquetón muy popular en el siglo XVII (el lam-ba-lam es probablemente una omatopeya del ruido de cargar y dispararlo).

Pero el momento de gloria de Black Betty, la única vez que ha llegado al número uno -so far- fue 2004, en Australia, con los Spiderbait. La versión es suave, lo que me recuerda al chiste:

-Do you know the difference between Australian beer and making love in a canoa?
-Nope.
-Neither do I. Both things are fucking close to water.

Con ustedes, Spiderbait.
Spiderbait (2004)

viernes, 4 de junio de 2010

¡Ahora lo entiendo todo!

Todo cuadra. Bruce Wayne está detrás de la Iniciativa Dharma. ¡Ufff, menos mal! Creí que todo era una gilipollez sin pies ni cabeza. Para quienes no lo sepan, Bad Twin es una novela de Gary Troup, muy influída por Stuart Cunningham.