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sábado, 23 de marzo de 2013

El celo en el primate macho

Muchos ríos de tinta se han vertido sobre el comportamiento sexual, aparentemente errático y compulsivo, del varón adulto. Sólo parece haber unanimidad en que la voluntad va siempre por delante de la capacidad, muy por delante.

Nuestra modesta contribución a tan manida polémica intenta mostrar una regla sencilla, no rebatida por observación empírica alguna, que permita a los sufridos objetos de la atención de semejantes priápicos tormentos -generalmente hembras en edad de merecer, pero no siempre- predecir el resultado de las aproximaciones lascivas. De esta manera podran usar este balsámico conocimiento para beneficio propio y si acaso manipular (no literalmente) al verraco para conducirle a comportamientos más racionales o al menos más inofensivos.

Ley de la Vasodilatación Placentera (Estimulada) o Constante de Pommodoro.

Llamese T al comportamiento sexual de un primate macho cualquiera. En T se cumple que el producto de la Persistencia (P) por la consistencia (C) por la Frecuencia (F) es constante. De otra manera:

P x C x F = Kp

donde Kp es la denominada Constante de Pommodoro.

Con P, C y F variables independientes, o sea que por ejemplo  para una determinda fecuencia, cuanta más consistencia menos persistencia y viceversa. También podemos fijar la consistencia y entonces veremos que persistencia y frecuencia son inversamente proporcionales. Et cétera.

El Postulado de Boabdil sugiere que el valor de Kp no es constante en el universo observable sino que para cada primate macho el espacio se divide en dos regiones: una cerca de su morada y compañeros habituales (indoor, Kpi) y otra en el resto del universo (outdoors, Kpo). Boabdil sugiere que el valor de Kpo es un orden de magnitud mayor que el de Kpi. Tenemos que aclarar sin embargo que todavía no hay evidencia con suficiente significatividad estadística como para confirmar dicho postulado de Boabdil...


sábado, 5 de noviembre de 2011

Un capítulo

Heredia
Interfaz total. Los colores y los sonidos me abrazan el lóbulo frontal, todos a la vez, 
tsunami eléctrico. Y un cosquilleo en las yemas de losdedos. Taquicardia, ciento sesenta pero ya bajando. Me recuerda a cuando viví en Nueva York, aquellas ampollas envueltas en un retal de fieltro amarillo; éter decían, para limpiar el cuero, decían. Sin receta, en cualquier tienda, y rompes la ampolla (no te cortas, por eso el fieltro) y te la llevas a la nariz, inhalando el líquido extremadamente volátil. Huele a pegamento y un, dos, tres, el corazón se te desboca y sólo eres un cráneo al que sube toda la sangre de tu cuerpo, que queda exangüe. La red es igual, sin receta, en cualquier tienda, un vapor informe, denso y
exquisito, que sólo deja tras de sí un rastro de cráneos hiperoxigenados, tenuemente unidos a despojos exangües.

El Ágora se materializa lentamente, franjas de colores que acaban adquiriendo una disposición coherente. Hoy hay congestión y los luminosos de neón de la plaza ilimitada parpadean una pizca demasiado lentos. Cacofonía amenazadora de Babel hasta que activo los filtros y sólo queda un fondo desgarrador de Billie Holiday que mi terminal ha seleccionado aleatoriamente de entre mis cedés favoritos.

-Audio. Cambia. Suave. -digo y suena Mozart. Esto está mas de acuerdo con mi estado de ánimo.
-Audio.Volúmen. Ambiente. -Tediosas operaciones rutinarias, higiene personal para enfrentarse al mundo. Los mensajes pendientes parpadean justo al borde de mi campo visual. Enfocando, veo que son todos rutinarios. Los descarto con un gesto aburrido de la mano.

Me pregunto quién está vivo a estas horas, puesto que el color del cielo me
recuerda que es medianoche en Europa. Dos palmadas y bajo al cementerio, mi
broma privada. En la cripta de la Universidad, todos los ataúdes están
cerrados. Bien, me digo, no hay nada peor que salir de copas y encontrarse
a los compañeros de trabajo. El panteón familiar también está tranquilo,
con su fondo de órgano que se superpone a mi Mozart, jaja. En la fosa común
brillan algunos rostros vagamente conocidos. Impaciente, parpadeo y entro
en la pirámide. Recordar cambiar la pirámide por un Calvario. Otro día,
ahora no. La mayoría de los sarcófagos están cerrados, pero Elric y Legión
están fuera, por supuesto. Elric lleva diecisiete horas por ahí fuera,
adicto sin remedio, morirá joven, siempre ávido, siempre conectado. También
Yerma deambula por entre los vivos, normal, ya dormirá cuando esté muerto,
dice siempre. Y ¿me atrevo a mirar? Sí, Yerko está despierto, bendito sea
su nombre, mi amado es como una gacela saltando por entre las colinas.
¿Alguien más? Hombre, Ian está en #Celtia, bastardo irlandés vociferante,
con las ganas que tengo de verte. Ada está, pero ya me da igual esta chica,
extiendo la mano, tomo su sarcófago y lo arrojo a la fosa común. Fuera de
mi vida, pendeja.

–Enterrar Ada- susurro, y desaparece, qué bonito es ser dios. El sarcófago
de Saviya se abre y sale por la puerta envuelta entre vendas, chis, que no
me oiga, luego te veo, niña. Yves, Julieta, Zapata, Cassandra y ya, todos
los demás están cerrados. Me gustaría veros a todos, a todos a la vez,
embalsamad mi mente con vuestra empatía, seducidme y llevadme a esferas
remotas, amadme y jugad conmigo, acariciadme el vientre entre los lirios y
la yerbabuena,
aquí yace la yerma romera,
ciega de vino, ciega de pena,
junto a la alberca se contonea...


Dos palmadas y de vuelta al portal. El Ágora a un lado, erudita casa de
vecindad. Al otro lado el Zoco, con el bullicio de todos los charlatanes de
la Sublime Puerta. Y allá a mi frente los desmontes posindustriales que
custodian la entrada al Tajo. Para ir a Babilonia es necesario salir por la
puerta trasera, ecos de puritanismo sajón. Estos son los puntos cardinales
del Alma: Ágora, Zoco, Tajo y Babilonia. ¡Y cuántos corredores oscuros los
comunican! Nada nuevo bajo el sol desde hace tres mil años.

-Hi, Ho, rock’n’roll radio, let’s go- susurra Heredia y una inmensa plaza
porticada borra todo lo demás. Avisos de otros niveles se superponen al
campo visual pero son inmediatamente desactivados. Sólo los avisos de
emergencias podrán penetrar el tejido de la realidad. Convenientemente
cerca, en una esquina de la plaza, hay una taberna, Stygia se llama en esta
encarnación, que casi huele a aceite rancio y a sudor de viajero. Heredia
la atraviesa a grandes zancadas, sin ser molestada, y alcanza la
trastienda. Sala vagamente redonda con cientos de puertas y arcos que dan a
pasillos que dan a salas vagamente redondas con cientos de puertas...
Tierra fractal, la tierra de Mandelbröt, piensa Heredia. Pero, albricias,
las puertas más interesantes son las más cercanas y hacia una de ellas se
dirige.

Puerta de madera oscura, siempre recién barnizada y sin polvo, en el Ágora
no existe la entropía, una aldaba que es un anillo en la boca de un león y
un pomo que invita, anhelante. Los ojos del león están vivos y siguen los
movimientos de este Heredia que soy yo y parpadean, las pupilas son
afiladas ranuras felinas, el iris verde como el verde verde limón, y una
placa de bronce bajo el león anuncia con estilizada caligrafía:
#Choricli_Jul.

Pájaros Azules, Ojos Verdes, patria del alma mía. Cabe la puerta, un
tarjetero con los emblemas de los presentes en la sala: Elric, Legión,
Yerma, Saviya y un tal IceCube. Mierda, Yerko se ha ido ya, ¿acaso me elude
este machito presumido y pendenciero?

Y sobre el dintel, el tema, la frase ingeniosa del día, leit-motiv, chiste
privado o invitación a la danza según los casos. Como está garabateado en
pintura acrílica, supongo que el de hoy es cosa de Elric: “En los
olivarillos, niña, te espero”, no, parece más bien de Yerma. Elric habría
puesto algo más decadente, confunde oscuridad con profundidad, todavía está
encontrándose a sí mismo, chiquitín. Todavía recuerdo que no ha mucho
estaba en la fase Tolkien y nos deleitaba con perlas como “Turin Turambar,
Turun Ambartanen” o “¡O, Elbereth, Gilthoniel”! Patético, pero lo feliz que
era cuando le preguntábamos lo que quería decir y nos lo explicaba, sacando
su espada Tormentosa y venciendo, mandoble a mandoble, al Señor Oscuro o a
Glaurung, Padre de Dragones. Qué buen programador es o qué imaginación
desbocada tengo porque juro que su mirada roja en su rostro albino parecía
entonces un abismo de batallas pasadas, de monstruos horribles, de heridas
nunca curadas.

Señores, llega Heredia, y lo primero de todo son las formalidades,
carraspeo y mi voz dice, sin que yo articule:
-Soy Heredia, el nombre es mío por derecho, certificado en la Autoridad
Central +34914135303, residente registrado de #choricli_jul número 39,
contraseña “Guardia civil caminera lo llevó codo con codo”.

Varios segundos transcurren. Congestión otra vez, junto a mi oreja un
susurro: - intento acceder, espere un momento por favor -. Tic, tac. El
pestillo se descorre, mientras una voz demasiado aflautada dice –pasa,
quillo, te estabamos esperando—
-Muereté- contesto. Me demoro en la puerta, lo justo para cambiar el tema:
“¡Opré Roma!” ¡Levantaos, gitanos! Y entro.

—Ey, Heredia, mi amor, ya desesperaba de verte —
dice un albino que está
sentado en un rincón, con los pies sobre la mesa y una copa de vino tinto
que alza a modo de saludo. La cota de malla tintinea con sus movimientos.
—Pero si es el hijo y nieto de camborios —la voz proviene de una nube
oscura, que cambia de forma constantemente. Varias bocas situadas en
distintos puntos de la nube articulan a la vez las palabras.
—¿quién es este pimpollo, nenas? —un negrito adolescente, con la proverbial
gorra de beisbol colocada al reves y michelines que asoman desvergonzados
por debajo de la camiseta, sonríe lascivamente. Ice Cube, claro.
—Manzanas levemente heridas
por finos espadines de plata —
declama Heredia, con voz monocorde.
—¿Lo qué? Jua, jua jua. ¿Pero de qué va este gil?— el beisbolero lanza una
tarta de merengue hacia el rostro de Heredia. La tarta choca con un muro
invisible a 30 cm de su objetivo y cae al suelo. Heredia parpadea,
sobresaltada: Noli me  tangere, piensa.
—shut up, asshole —susurra Elric, amenazador.
Saviya mira al vacío, su cuerpo petrificado en una sonrisa pícara. ¿Por
dónde estará vagando? Odio esta costumbre suya de estar y no estar. Bueno,
mejor dejarla.
—Que te he dicho que me hables en cristiano, rostro pálido. ¿O quieres
morir joven? Mira que IceCube es muy malo —
una recortada poco convincente
se materializa en las manos de Icecube.
—Gordito, no sabes con quién te las estás jugando. Soy Elric, Señor de
Melniboné. Me desayuno tíos como tú las mañanas que tengo resaca. Mis
espadas son Tormentosa y Enlutada. ¿Quieres probar su caricia?
—dice el
albino, poniendose de pie y echando la nívea melena al viento y la
siniestra mano al pomo de una de las espadas. Una cruz de esparadrapo toma
forma sobre la boca de IceCube, silenciando su voz. Elric sonríe.
—Manzanas levemente heridas... Canto hacia Roma, de Poeta en Nueva York,
¿no?
—dice la nube, en estéreo.
—Vaya, Legión, así que el abuelito ha hecho los deberes —sonríe Heredia,
mostrando un colmillo de oro.
—Ah, perdón, se me olvidaba que la señorita es la única que lee a Lorca. De
hecho, antes que a ella, en un arrebato de lirismo hormonal, le diera por
los gitanos de aceituna, Lorca se pudría en las estanterías de las
librerías de viejo.

—Joder, Legión, ¡qué genio tienes, hijo! Vete a hacer puñetas.
—Ja, ja, ja —la nube se hace multicolor por unos instantes y toma la forma
de un dedo universalmente obsceno. Después vuelve a su estado gris informe
habitual.
—Hola, prenda ¿cómo va todo? —susurra Yerma, que súbitamente está a mi
espalda, pañuelo negro enmarcando el rostro oval.
—¡Mira niño, como se te ocurra volver a ponerme el esparadrapo, te lo vas a
comer!
—es IceCube, gritando ahora. Escaneamos sus defensas: todo él es un
agujero de seguridad, una lista de vulnerabilidades parpadea junto a su
análogo. Aunque se ha hecho con algunas armas casi contemporáneas, puto
mercado negro, sigue siendo un aficionado de los niveles inferiores; es
como si uno de nosotros intentara vacilar con los cyborgs, bueno quizás
Elric, pero no sé, los putos cyborgs viven de esto.

Me dispongo a lanzarlo fuera pero no llego a tiempo, puff, sólo quedan
volutas de humo y  una gorra que, irónica, planea hasta el suelo, el sello
de Legión. Estará fuera de la red un buen rato y si llevaba conexión neural
tendrá una buena migraña hasta mañana. Sólo por desearlo, mis defensas se
actualizan con los datos de un nuevo item potencialmente hostil. No volverá
a entrar en #Choricli_jul, o por lo menos no desde su casa ni desde ningún
sitio en el que tenga una conexión permanente a su nombre. Pero la red es
grande,  nunca se sabe.

Es curioso: viejos ritos con plumaje cibernético. Es el desafío del status
quo por los prepúberes, con resultados casi siempre previsibles. Pero a la
postre llega un día en que el viejo rey se despoja como siempre de sus
vestiduras ceremoniales para bajar a la arena, como siempre espera el
desafío de los jovenes machos y como nunca es golpeado, magullado y
humillado y sus testículos sirven de delicatessen para el banquete nupcial
del nuevo rey y la vieja reina. Sería buen tema para un artículo, algo así
como “Paralelismos entre la iconografía estándar de la realidad virtual y
los ritos solsticiales de las sociedades prehistóricas matriarcales”.
Podría dar de sí.

—Hola, prenda, ¿cómo va todo? —dice Heredia.
—Hola, travestida.
—Mira quién fue a hablar.
—Pero lo mío es distinto. Si hay algo más pesado que los tíos en tiempo
lento, son los tíos en la red, no tengo ganas de estar sacándomelos de
encima permanentemente. Tú lo haces porque en el fondo eres un cerdo y te
gusta que te entren diciéndote guarradas.
—No, cariño, lo mío es por anonimato, ya lo sabes.
—Sí, sí, ya, ya...

Un silencio de varios segundos, las cortesías concluidas. Embarazoso.
Siempre me pasa con este viejo capullo, los recuerdos de sus besos me
producen taquicardia, incluso tanto tiempo después. Mira que lo quise.
Somos civilizados amigos que fueron amantes y no funcionó, pero lo que pudo
haber sido y no fue se alza a veces entre nosotros como gelatina
translúcida, en forma de silencios embarazosos de varios segundos. Ahora
deberíamos hablar de negocios, y no me apetece. Prefiero hablar de sexo o
compartir algún sensuo interactivo de contrabando con los viejos amigos,
perderme a mi misma, alienarme, olvidar Londres, olvidar la universidad,
olvidar el Tajo, olvidar el tiempo lento y vivir entre guitarras, olivares,
fogatas y lunas de marfil, despertar con el rocío sobre la manta, paraiso
étnico perdido...
—Verónica, tenemos que hablar de negocios. —Yerma interrumpe subítamente mi
ensoñación. Ha usado mi nombre de tiempo lento. La transgresión de la
etiqueta es demasiado brutal para no haber sido deliberada. Afortunadamente
Elric y Legión se han enfrascado en una apasionante conversación sobre el
cociente intelectual de IceCube que desemboca en si habría que aplicar la
eutanasia o no a semejantes individuos. No nos han oido, creo.
—¿Tú estás tonto o qué?
—Heredia —rectifica —hablo muy en serio. Es urgente.
—Soy toda orejas, prenda.
—Hay alguien ahí fuera que ha ofrecido un millón de euros por el manuscrito
del Romance de la Pena Oscura. Han tragado el anzuelo. Salió anteayer en la
sección de Noticias del canal de Literatura. Sotheby’s avala la puja.
—Pero cabronazo, ¡eso es genial! al final te has salido con la tuya. Has
ganado.
—Eso dijo Malachi. Te puedes imaginar la borrachera que nos cojimos a
cuenta de la estupidez del mundo. Quedamos en que ayer él iba a hablar con
Sotheby’s para pedir más pasta. Ya sabes que él es mejor que yo cubriendo
rastros...
—¿Y?
—Me pone enferma tener que adivinar, y él lo sabe de sobra.
—Esta mañana lo han encontrado muerto en su casa, Verónica, muerto de
verdad, en tiempo lento, con una almohada sobre la cara, muerto de un
balazo a quemarropa. Habían registrado toda la casa. Malachi está muerto.
Muerto, muerto. ¿Entiendes, Verónica?, muerto.


Sólo unos versos vienen entonces a la cabeza fulminada de Heredia,
repicando machaconamente:
Que muerto quedó en la calle
que con un puñal en el pecho
que no lo conocía nadie...

Abatida, toma la mano de Yerma, olvidando que no es real.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Sábado por la tarde...


Yesterday I went biking with my son. It felt good. It was sorta peaceful, like smoking after a good screw, ya know.

My father never took me biking. Never. I guess that's why I ended up working for others. Need of some recognition, some security, some tenderness. This kind of things. Boyish stuff, ya know. Alas! if I could rev everything up...

[esto es un extracto de una carta que me ha mandado el colega Eliot, de Noruega. Está muy mal, I think]

jueves, 21 de abril de 2011

Puente Romano


Este es el puente de mi pueblo. El Puente Romano. No es romano, sino románico, pero esto son detalles a los que nunca hemos prestado demasiado atención. Puente viejo, al fin y al cabo. Tiene nueve siglos y diez ojos. La mayoría de ellos (los ojos, no los siglos) de medio punto y algunos un poquito ojivados. Está reforzado para resistir las crecidas del Miñor y las mareas vivas de la ría. Mola porque no hay coches y se ataja a la panadería, aunque resulta incómodo para las sillas de ruedas.
 En el centro del puente, tenemos este crucero. También es del Doce. Las flores son para la cruz, para el santo y para recuerdo de un suicida tuberculoso y enamorado. El de bajo la cruz es San Telmo, todavía patrono de los navegantes, a pesar de que le hemos cogido cierta antipatía por su repetitiva broma de iluminar en las noches de tormenta los mástiles metálicos con lucecillas fatuas que nos acompañan en la rugiente tempestad.

Bajo San Telmo, por cierto, podéis ver, si os esforzáis, tres ánimas, y es que aquí somos muy de ánimas. Nunca sobran unas ánimas en un puente.

El crucero usurpó el sitio de un inmemorial dolmen fálico y aun así no evitó que muy avanzada la Edad Media el puente siguiera siendo escenario de ritos de fertilidad: La mujer que no empreñaba había de pernoctar allí y cuando un viandante pasaba, debía pedirle que le echara agua sobre el vientre [aquí la traducción del bajo latín se vuelve confusa] y que prohijara o apadrinara al nasciturus.

Siempre ha sido un pueblo cachondo. Lo único que me tiene preocupado de él es que hay mucho paro yen invierno y que esta primavera apenas hay topos. Será Fukushima.



sábado, 8 de enero de 2011

Excremento transcendente


La Lengua de Cervantes -aparte de que suena mestiza entre germano y griego con sus pocas vocales y sus consonantes imposiblemente duras- confunde la Mierda con el Apocalipsis, o con el tránsito post-mortem del Alma, en una indudable muestra del humor sin tregua que permea todas las sesiones de la RAE, desde las monográficas sobre el advenimiento de la b corta hasta el truhan de Catar. ¡Qué tíos más chistosos! ¡Es que son la monda lironda!

En griego, skatós, 'excremento' y de ahí en ingles scatology que designa todo lo referente a la caca en sí, tanto en su estudio fisiológico como coprofílicamente conductista e incluso al fino humor de Pablo Motos.


Mientras que, ésjatos, ‘último’ y de ahí eschatology que designa a los tratados apocalípticos en general y a la vida después de la vida, que en paz descanse, la Parusía, la Resurrección y el Infierno y sus cosas.

Y vamos nosotros y simplificando conceptos tan afines, convergemos las dos en Escatología que según la RAE es tanto el Conjunto de creencias y doctrinas referentes a la vida de ultratumba como el Tratado de cosas excrementicias y lo Perteneciente o relativo a los excrementos y suciedades.


o sea que la Escatología es -sólo en nuestra cara lengua, perdón, solo en nuestra cara lengua- el estudio de la mierda que ocurre después de la muerte. Y luego dicen que no hay genio nacional. Pa' que vean.

domingo, 8 de agosto de 2010

Semiótica Mágica


"Creemos que inventamos los símbolos. La verdad es que los símbolos nos inventan; somos sus criaturas, con la forma que nos dan sus bordes duros y distintos. Cuando los soldados hacen su juramento se les da una moneda, un asimi acuñado con el perfil del Autarca. Cuando aceptan esa moneda, aceptan todos los deberes y las cargas de la vida militar -son soldados desde ese momento, aunque no sepan nada del manejo de las armas. No lo sabía entonces pero es un grave error creer que debemos conocer tales cosas para que nos influyan; de hecho creer eso es creer en el tipo de magia más supersticioso y sin base alguna. Sólo el aprendiz de brujo tiene fe en la eficacia del conocimiento. Las personas racionales saben que las cosas actuan por sí mismas o no actúan en absoluto."

Gene Wolfe, La Sombra del Torturador

sábado, 27 de marzo de 2010

Best place to work



La gente es sádica. No se me ocurre ningún otro motivo por el que en las oficinas modernas, los retretes tienen que ser de campo de concentración, sin intimidad alguna. Bueno, puede ser para humanizar a los jefes.

-Buenos días, Don Antonio.
-Buenos días, Peláez.

A continuación, Don Antonio se mete en la cabina, abierta por abajo y por arriba. Se le oye desabrocharse el cinturón, sentarse y respirar hondo. Demasiado hondo. Al cabo de unos segundos:
-¡Chop!

Claro, y eso con suerte. Porque también puede ser:
-¡Chorrrrorop, chop, chop, chop, chop, prrrr, chop!

Y según las teorías sociológicas al uso, esto le conforta mucho a Peláez que ve -oye más bien- que Don Antonio, a pesar de los gemelos de Loewe, a pesar de la corbata de Hermés, pues eso, que es absolutamente humano. Es un programa de Clima Laboral. Pero digo yo que debería haber otra alternativa, que no dejara tantas secuelas psíquicas.

Porque ese momento en el que entras al cuarto de baño, te estás lavando los dientes, pensando en tus cositas, y de repente empieza una serie de sonidos aterradores entre Tormenta del Desierto y Cabalgata de las Valkirias a pocas revoluciones, es que acojona, tú. Es que es muy duro, tú.

Incluso llegamos a aprender a predecir el timbre, volumen y cadencia del sonido según la complexión de cada individuo. Hasta cruzamos apuestas; si sabemos lo que ha comido el gordito de la tercera, podemos incluso predecir variaciones. En estos momentos, cuando estás bordeando el profesionalismo, cuando aciertas siempre -incluso con el vegetariano silencioso- te das cuenta de que tienes que dejarlo, de que se te está yendo de las manos.

Aún hay veces que empeora. No hablo ya del olor, -hedor- que sin las mínimas restricciones que imponen unas paredes, campa veloz y por sus respetos, sin dejarte oportunidad de evitarlo salvo que seas buceador profesional y seas capaz de aguantar la respiración un par de minutos o lo que dure un pis.

Y ya el puto infierno es el momento coral. Cuando no sólo suena la Tuba del Infierno sino que (hay una fila de tres retretes) se empiezan a producir armonías dodecafónicas, contrapuntos diabólicos a tres voces, realimentaciones positivas y competiciones tipo jam-session. Hay veces que uno se queda boquiabierto y ya no sabe si debería aplaudir, pedir un bis o llorar amargamente. Yo soy más de llorar, porque no acabo de comprender qué karma negativo he acumulado en vidas anteriores para tener que pasar diariamente por esto.

Tengo un colega que directamente no entra en el retrete. Lleva más de veinte años trabajando en la empresa y no. Es de hábitos ordenados y no pero si alguna vez tiene un imprevisto, pues coge el coche, se va a casa, deposiciona y vuelve. ¡Claro, así va la productividad del país! Pero entiendo la declaración de principios y la respeto.

Lo único que me extraña es que no hayan hecho los baños mixtos, tipo Ally McBeal, sería muy moderno y muy Best Place to Work y todavía se podría dañar más la psique del empleado. Mucho peor todavía que descubrir que Don Antonio es humano es despojar de todo glamour y de todo sex-appeal a la maciza de los ojos negros que no caben en la City, haciendo a todos sus babeantes admiradores constatar que es muy pero que muy pedorra...


lunes, 23 de noviembre de 2009

Cacho carne: Dulces diecisiete (#2 de 2)

Si.
(¿Por que no funcionan hoy los acentos en este teclado? Aciago augurio).

Era distinto. Muuuuy distinto. Hace veinticinco años el sexo de los adolescentes era esquivo, improbable y con un algo de La Conquista del Oeste. No solo aqui en provincias, sino tambien en USA. Alli eran igual de paletos; hablaban muy bien ingles, eran rubios y conducian coches grandes pero eran igual de paletos. El otro dia omiti insertar en la traduccion de la cancion Paradise by the Dashboard Light , una larga locucion radiofonica en la que un comentarista deportivo narra como -contra todo pronostico-, un bateador va avanzando a primera, segunda y tercera base para finalmente (Holy cow, I think he's gonna make it!!) completar una carrera o home-run.

Esto es extremadamente relevante en la canción o sainete zarzueloide porque en USA los adolescentes hablan de sexo con la metáfora de las bases de Beisbol (¡Han vuelto los acentos! ¡Así que era Google!... mmmm... intrigante y estremecedor). El éxito con una cita depende de a qué base llegues, con un estricto código regulado por el boca a boca (no pun intended!).

  • Primera base: Besos
  • Segunda base: Manos bajo la blusa y/o lamer
  • Tercera base: En 1970 era magreo con los pantalones puestos y hoy ha pasado a designar "sexo oral"
  • Cuarta base: Pues eso.

En realidad el código es más elaborado, como corresponde a una de las sociedades más puritanas de Occidente, en la que sin embargo se hacen las mismas cosas que en las decadentes, como no puede ser de otra manera:

Fijaros que entre tercera y cuarta base está una de las mayores expresiones de intimidad: Intercambiar las contraseñas de los ordenadores. Moraleja: Todo cambia pero nada cambia.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Arqueología repelente

No existe una sola persona de más de 35 años en España que si escucha decir:
-Todos los días un plátano
pueda evitar responder inmediatamente:
-Por lo menos

Lo cuál es sorprendente dado el bajísimo nivel de actividad sexual de esa generación, pero no es de eso de lo que quiero hablar hoy.

A los mismos individuos, si les dices:
-Bic Naranja escribe fino
contestarán rápidamente
-Bic Cristal escribe normal.

Incluso un porcentaje no desdeñable de ellos seguirán
-Bic Naranja, Bic Cristal, dos escrituras a elegir, Bic, Bic, Bic, Bic, Bic.



Los memes publicitarios eran terriblemente infecciosos, o tal vez como sólo había dos canales de TV y poco más que hacer en la España tardofranquista, nos veíamos sometidos al mismo estímulo un número de veces muy superior al promedio actual.

Era todo muy casposo y muy gracioso:
¡Cuide su cristalino... en Óptica San Gabino!



muy entre De Rechupete y el Ku Klux Klan


muy entre gafapastoso y francamente flatulento



Y eso que no he encontrado imágenes de aquella Joya de la Publicidad Minimalista que yo llamo el Mamayá.

Creo que era uno de los primeros anuncios del Tampax en la tele: Niña de 13 años se acerca a su madre y con sonrisa azorada le dice simplemente:
-Mamá,....... ¡ya!

¡Qué potito, qué condensado!, sorteando el tabú absurdo pero vigente de hablar del período en público. Hay que quitarse el sombrero ante aquel publicista ignoto.

Incluso en la actualidad asistimos a algún revival de los horrores aquellos, probablemente desacertado. Esta campaña está ahora en la tele:



Claro que veníamos de tiempos aún más siniestros, de cuando los anuncios de la radio eran:

Pi pi pi pi Piiiiiiiiii
Aquí Radio Intercontinental, Madrid.
Relojería Enrique Busián.
Enrique Busián. Mayor 6, Primero.
Enrique Busián no tiene puerta [de] calle.
Enrique Busián. Mayor 6, Primero.



Luego el país salió un poco del túnel y nos hicimos más -oui, c'est moi- sofisticados




Muuucho más sofisticados:

Mogis Lacguá,
Gelojes Mogis Lacguá
Agte de Pulsega

(siempre me acuerdo de la versión de Lo que Yo te Diga: Mogis Lacguá, Pgesegvativos Mogis Lacguá, Agte en su Miembgo)

Pero por el camino de la modernización tuvimos algunos minor setbacks...



Incluso algunos no tan minor que nos precipitaban de nuevo en los abismos de la caspa y la gafapastosidad




Pero siempre he opinado que con Gerappa, la modernidad publicitaria en España era ya irreversible. No hay sitio para Manuel Luque junto a James Brown..



como disculpa para aquella generación de publicistas excepto para el de Las Muñecas Famosa...



... tened en cuenta que todos recorremos los mismos caminos.

martes, 1 de septiembre de 2009

Aldea Global

Estadísticas de "Misurros y Berreas"
Agosto 2009


País de procedenciaVisitas %Páginas%Pag/Vis
1 España982063,89
1648071,40
1,68
2 Mexico11007,1612905,591,17
3 Argentina10026,5111434,981,15
4 Chile8045,209223,991,15
5 Colombia4512,935802,511,29
6 Estados Unidos3192,023111,341,00
7 Venezuela2101,372931,261,38
8 Peru1861,171800,781,00
9 Francia1500,981630,691,07
10 Suecia1420,911600,691,14
11 Turquía1000,651620,691,60
12 Uruguay820,521200,521,50
13 India760,46730,301,00
14 República Dominicana700,46700,301,00
15 Brasil610,39610,261,00



Esto de internet es la (h)ostia.

domingo, 24 de mayo de 2009

Demografía fantástica






Queen, Oliver
Barton, Clinton
McCoy, Henry
Allen, Bartholomew
Drake, Robert
Jordan, Hal
Murdock, Mathew
Van Dyne, Janet
Cage, Luke
Rogers, Steve
Banner, Bruce
Grimm, Benjamin
Summers, Scott
Grayson, Richard
Parker, Peter
Kyle, Selina
Wayne, Bruce
Kent, Clark
Logan
...
(no exhaustivo).

Todos los apellidos aglosajonísimos. Sólo un afroamericano, que yo recuerde. Seguro que hay anecdóticamente un hispano en alguna formación, seguramente en las de teenagers, los Nuevos Mutantes o así. Chicas casi de comparsas. La verdadera realidad demográfica de los USA es
  • 32% mayores de 50 años
  • 12% negros
  • 30 millones de mexicanos,
  • 12.5% de hispanos en general
  • 51% de mujeres

La exageradísima sobrerrepresentación del colectivo masculino, heterosexual, joven, universitario, blanco, anglosajón en la imaginería superheróica es un instrumento de dominación propagandística, al proporcionar a los adolescentes íconos, símbolos y modelos de conducta totalmente alineados con los valores socioculturales de la clase dominante. He dicho.

miércoles, 22 de abril de 2009

De la dEcOnStRuCcIóN considerada como una de las Bellas Artes



Casi nunca hay algo nuevo bajo el sol. Hay una anécdota, no se si apócrifa, de Unamuno, que le tiene manteniendo una discusión con una señora que, en un momento dado, le dice:
-Bueno, don Miguel, sobre gustos no hay nada escrito.
-Perdone, Señora, sobre gustos hay muchísimo escrito; lo que ocurre es que usted no se lo ha leído.

Pues eso, que parece que el auge de los superhéroes es un fenómeno distintivo del siglo XX donde los haya, una democratización antes nunca vista d
e la narrativa, una masificación de la cultura, la inteligente explotación ad infinitum de un modelo sencillo, una industria alimenticia dominada por la mercadotecnia y despreciada por los intelectuales.

Parece también que asistimos a un fenómeno histórico único
en cuanto a que una sola obra -Watchmen- eclosiona de repente de la nada y dinamita las convenciones de un género, a la vez agotándolo, homenajeándolo y redefiniéndolo.

Parece por último que -igual que la existencia de superhéroes no cambia en nada el mundo en la continuidad tradicional salvo por el propio hecho irrenunciable de su existencia- Watchmen es una perla en un muladar: brillante, sí, pero aislada y rodeada de inmundicia, y además inerte y sin progenie.

En todo lo anterior hay cuatro mentiras de bulto y el estudiante avezado debería ser capaz de señalar al menos otras dos. Señálelas y arguméntelas razonadamente.

A mí aquí hoy me apetece hablar de alguna de ellas, y los grandes paralelismos existentes entre los tebeos de superheróes y las Novelas de Caballerías que hacían las delicias de los los pocos letrados que había en la España y el Portugal del Siglo XVI me sirven para ejemplificarlas. Se trata de un género que fue extremadamente popular y en el que se narraban las aventuras imposibles de caballeros andantes inexistentes.

El porqué de la existencia de los géneros en el arte es como de bachillerato o cómo se llame ahora, pero para los del abandono escolar, los de las ciencias y los del Alzheimer, señalemos aquí que el género proporciona un terreno común a escritor y lector (en cuanto a esquema a la vez creativo e interpretativo) que consigue tanto una mayor eficiencia en la creación del presunto hecho artístico, como una posible mayor sofisticación y profundidad del mismo, al garantizar que los lectores comparten un conjunto de informaciones y experiencias previas.

La relevancia del género en la obra es más importante y su uso más autolimitativo cuanto más industrial es la narración. Por el contrario se puede aceptar que hay obras artísticas que trascienden absolutamente las nociones de género.

Ejemplos de géneros habitualmente autolimitativos: Aparte de los evidentes superhéroes vienen inmediatamente a la cabeza otros fenómenos de producción taylorista como las novelas de caballerías, los folletines de capa y espada, los cuplés, las historias de Anne Rice o los discos de Operación Triunfo.

Una simple mirada a la wikipedia muestra que las señas de identidad de los superhéroes clásicos se podrían aplicar casi punto por punto a la ficción caballeresca (¡quinientos años antes!):

  • Se trata de ficciones de primer grado, que se llaman así por ser las más primitivas antropológicamente. O sea que son narraciones en las que el interés del lector y el arte estriban exclusivamente en la peripecia; ni en la trama ni en el contexto ni en la caracterización de los personajes. Estos últimos además no resultan afectados ni física ni psíquica ni emocionalmente por los hechos narrados.
  • estructura abierta: Los héroes no mueren nunca, las aventuras son infinitas y las complicaciones imposibles. ¿Por qué va uno a provocar el fin de algo (en la industria editorial se habla de los distintos superhéroes como "franquicias" e incluso como "propiedades") que da dinero?
  • estructura repetitiva: Hay dos o tres cánones a los que se adaptan todos los guiones, variando detalles superficiales. El más habitual viene a ser Amenaza imposible-Derrota y desesperanza aparentes- triunfo improbabilísimo in extremis, producido por la casualidad, el ingenio o el amor. La suma de la apertura y la repetitividad de las estructuras, hace que las propiedades puedan pasar fácilmente de guionista a guionista sin mucha complicación.
  • hazañas extraordinarias: La improbabilidad de tales concatenaciones de complicaciones, batallas y amenazas es como para descojonarse de risa, la suspensión de la incredulidad imposible, aunque sólo sea por acumulación.
  • violencia glorificada: Huelen siempre a testosterona. A orina de macho alfa dominante.
  • nacimiento extraordinario del héroe: Arañas radiactivas, rayos cósmicos, rayos gamma, viajes galácticos,... papel pal bul, manzanas de caramelo, martillos y palulús.
  • Geografía Fantástica: Esto pilla entre Metrópolis y Gotham City a medio camino entre la Galaxia Kree y el Imperio Skrull.

Y en cuanto a la intelligentsia, si entre los aficionados a la lectura de las novelas de caballerías estuvieron Santa Teresa de Jesús y San Ignacio de Loyola, ahora tenemos a Batman nada menos que en la Revista de Occidente, por ejemplo. Concretamente en el número de Setiembre de 2008, con el artículo titulado “Los hijos del Caballero Oscuro. Mutaciones sensoriales en el Batman de Frank Miller“. Mutaciones sensoriales. hay que joderse. Es que estos intelectuales son la caña.

En 1986, los superhéroes languidecían por muchas raz
ones. Sin ser exhaustivos:
  • Por ser esclavos de su éxito, teniendo que adaptarse a una continuidad mensual, a unos costes y a unas expectativas y, como todos sabemos, nada hay más incapaz de evolucionar que una empresa que está teniendo éxito en su negocio.
  • Porque el Comics Code que se habían autoimpuesto a raíz de la publicación de Seduction of the Innocent (no olvidemos que USA pertenece a la más puritana Anglosajonia) no les dejaba evolucionar: Ni desnudeces, ni sexo. por descontado, tampoco ni política ni violencia extrema y en general evitar esquivar cualquier tema escabroso o meramente interesante. Por ejemplo prohibía presentar a "los policías, jueces, oficiales gubernamentales y otras instituciones de autoridad (...) de cualquier modo que cree falta de respeto hacia la autoridad establecida". Fijaros que hoy no se podría publicar ningún periódico español de acuerdo a esa norma (juáaa). Otros aspectos bastante limitativos eran que "en toda circunstancia el bien triunfe sobre el mal" y que se desaliente "la muerte de oficiales de la justicia como resultado de actividades criminales".
  • Por falta de imaginación. No se me ocurre nada para explicar esto último.

Lo que hace Watchmen (el tebeo) es simple como todo lo genial: Toma el paradigma superheróico tradicional y lo estira como una goma explorando:
-la psicología de unas personas que son capaces de salir a la calle todas las noches con antifaces y leotardos: sus motivaciones, sus traumas, sus manías, sus complejos...
-las implicaciones en la sociedad y en el mundo de la existencia del superhéroe
-los aspectos generalmente esquivados por los tebeos convencionales: sexo, política, violencia.

Y todo este revisionismo, esta mirada crítica con un formato autoimpuesto que respeta -al menos en la brillante superficie- todas las convenciones del género, hace daño como sólo te puede hacer alguien que te quiere y que conoce tus puntos débiles. Watchmen nos hizo crecer. No podíamos volver a leer los tebeos de la misma manera. La deconstrucción (herramienta posmodernista donde las haya) se prueba aquí once again como uno de los métodos creativos por excelencia.

Los que seguís esta columna sabéis que no soy dado a los halagos, pero la deconstrucción que hacen Moore y su artesano es absolutamente genial y reforzada además por una innovación estructural, un ritmo narrativo y un sentido poético sin parangón.

Bueno, sin parangón ...cercano porque volviendo a las novelas de caballería, el ejercicio deconstructivo de Moore es muy paralelo en intención, alcance, innovación y consecuencias artísticas al que hizo Cervantes en un libro que se llama El Quijote. ¿Exagero estirando el paralelo? No, sólo la pátina de respetabilidad académica y el tono más o menos tragicómico separan ambos intentos. Por citar a un académico (José M. Cuesta):

"El Quijote constituye una prueba fehaciente de que el modo más efectivo de invalidar un género arcaizante se logra utilizando sus propias estructuras para ir contra ellas o, cuando menos, ponerlas en el entredicho del relativismo (deconstrucción)".


Tal vez el único aspecto en el que el bisturí de Moore no está a la altura es en la exploración de la alienación del sujeto superpoderoso frente al resto de los seres humanos. Cierto que hace un tratamiento estructuralmente impecable del Dr. Manhattan, pero Moore ya había tratado el tema de manera mucho más impresionante unos años antes (1982) en Miracleman. Pero de eso hablamos otro día. Y de los predecesores. Y de los que siguieron.

Según la RAE,

deconstruir.

1. tr. Deshacer analíticamente los elementos que constituyen una estructura conceptual.


Pues eso, coño, pero gastando más tinta. He dicho.



miércoles, 25 de marzo de 2009

Watchmen (#4 de 4): El Sentido de la Vida

Por fin llega el momento que todos habéis estado esperando, en el que me voy a despachar agusto hablando de Watchmen. Advierto que mis opiniones al respecto son bastante radicales y que tienen implicaciones sociológicas y políticas. En particular, Watchmen destaca sobre todo como metáfora de los hijos

domingo, 9 de noviembre de 2008

El fin de la infancia

Tan aburridos como siempre los estudios obligatorios para los que no queríamos ir a Misa no obligatoria. Intercambiábamos los tebeos y nos los poníamos sobre las rodillas, los codos acodados en la mesa fingiendo una concentración infinita para aprehender no se qué teorema arcano. Son doce años, porque ya al siguiente en vez de tebeos intercambiábamos revistas de chicas: otra manera de acabar la infancia.

Yo había llevado algún tebeo de Spiderman o de Flash Gordon, y me llegó un Conan. Era un Vértice guarrindongo de cartón y papel amarillento, a la moda que se llevaba. Nunca había oido hablar de él y desde luego, ese tebeo titulado El Monstruo de los Monolitos no fue lo que esperaba.

Para empezar este Conan no tenía superpoderes ni llevaba leotardos (como descubrí hojeando nerviosa e impacientemente las ¿128? páginas), lo cual supuso una cierta decepción inicial.

Tampoco parecía el Conan un tío particularmente listo. No es que fuera tonto pero desde luego no era el más listo de la clase.

Pero por la razón que fuera, no lo devolví (probablemente porque era demasiado arriesgado volver a intercambiarlo clandestinamente sin que nos descubriera el eunuco de turno). Y desperté.

De un mundo de leotardos y mamporros, pasé a un mundo de sudor y sangre.
De novias de toda la vida como Lois, Selina o Mary Jane a camareras y prostitutas adorables pero casi anónimas, efímeras, intercambiables y reemplazables.
De camaradas siempre fieles a traiciones dentro de traiciones.
De villanos recurrentes que siempre se escapan y siempre vuelven a bailar la misma pavana a una historia que avanza como si fuera una vida, a muertos que mueren y nunca vuelven sino que se quedan muertos, sólo en el recuerdo, como muertos de verdad.
De Guionistas sin pena ni gloria que pasaban por las franquicias sin ningún viso de continuidad a profecías que situaban al prota años más tarde como apodado El León, o más tarde aún como Rey de Aquilonia.

Y la sangre. En los tebeos de superhéroes no hay sangre, o por lo menos no la había entonces. Y aquí sí, sangre de verdad, decapitaciones de verdad, sacrificios humanos de verdad ¡y se consumaban! No llegaba la salvación en el último momento.

Fue también la primera vez que me enfrenté a Lovecraft. Entonces no sabía quién era Lovecraft y mucho menos que el creador de Conan, Robert E. Howard, además de suicida fue amigo y admirador de Howard Phillips, pero vi en los dibujos de Barry W. Smith y leí en el texto de Roy Thomas ese horror tan especial, tan oscuro y tan añejo, de dioses malvados, sin nombre y sedientos de sangre. Sólo para Adultos, o eso me creía yo entonces.


Años más tarde leí a Moorcock y al propio Howard y a Fritz Leiber y a todos ellos, y aprendí que había un género que se llamaba "Espada y Brujería". Incluso me percaté de que era un género en general genérico, adolescente y repetitivo. Y que le sobraban adjetivos y topicazos. También supe que había tenido mucha suerte en mi epifanía, que La Guerra del Tarim es uno de los mejores arcos argumentales clásicos de Conan y que era mucho mejor que mucho de lo que se publicó como Conan el Bárbaro o como La Espada Salvaje de Conan.


Pero lo que hicieron en los primeros 70, Thomas y Windsor-Smith (y los demás, pero menos), todavía se tiene en pie. En la audacia de lanzar el comic en una editorial que triunfaba y triunfaba con los superhéroes, en los guiones y sobre todo en el dibujo de Windsor-Smith, que además evolucionó durante el tiempo que dibujó Conan de ser uno más hasta ser uno de los autores más reconocibles y con más personalidad del tebeo norteamericano. Un dibujo que los que saben califican como con influencias prerrafaelitas y del Art Nouveu. Hiperdetallado, complejo, personalísimo, genial





¿Y por qué ha tenido Conan tanta popularidad, en los 30 (original), en los 60 (reedición), en los 70 (los comics), en los 80 (los flicks),...? Hoy me gusta pensar que el héroe pre-Conan es urbano, sofisticado (relativamente), (pseudo)culto y hasta decadente (y si no, miren The Authority por ejemplo) y que Conan reivindica el arquetipo del paleto (dicho sea sin componente peyorativo), el Buen Salvaje, el Red Neck de la América Profunda. Que desconfía de la civilización, que tiene su propio código, honorable a su manera, al márgen de la ley como los pioneros y que siempre esta en lucha contra ese otro arquetipo que es el hechicero (que ha adquirido ilegítimamente más poder del que debería tener por su propia fuerza (digo mérito). Y por cierto vence. Es otro fin de la infancia, el de la industria de los comics, que con Conan intenta capturar un público más obrero y más rural, que se identifica más con un bárbaro ceñudo que bebe cerveza en las tabernas que con un cientifico adolescente que inventa lanzatelarañas.

y además hay otros conanes. Pero de ellos hablaremos otro día.