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lunes, 9 de abril de 2012

El Dios de las Matanzas


¡Jo, qué peliculón!

Después de una pretenciosa y sobrevalorada The Ghost Writer y después de un capítulo más en su folletinesca y aparatosa biografía, Roman Polanski nos deleita con una miniatura -hasta en el metraje de setenta y nueve minutos- en la mejor tradición de las obras de teatro adaptadas con éxito a la gran pantalla (Casablanca, Muerte de un Viajante, Enrique V)

Se trata de una adaptación del éxito teatral Un Dieu de Carnage (el Dios de las matanzas), de la escritora francesa Yasmina Reza.

El argumento es simple: después de una pelea entre dos niños en un parque en el que a uno de ellos se le va la mano, los padres de ambos quedan en casa de una de las parejas para discutir y arreglar muy civilizadamente el incidente. A partir de ahí Polanski/Reza diseccionan lo superficial y convencional del contrato social occidental y la fragilidad de la pátina de civilización que apenas recubre lo primario de actitudes y comportamientos. Es como El Señor de las Moscas pero sin necesidad de naufragar en una isla desierta. Apenas hace falta una hora en un salón pequeñoburgués (la acción se desarrolla en tiempo real) para que los personajes acaben con líneas como

-I wipe my ass with your Human Rights [me limpio el culo con tus derechos humanos]
o
-Your son is a fucking snitch [tu hijo es un puto chivato]

No habría sido posible sin interpretaciones maravillosas de Kate Winslet, Jodie Foster, John C. Reilly y Christoph Waltz. Intensas e histriónicas pero casi creíbles y divertidísimas.

Una peli refrescante en un panorama desolador de guiones absurdos y endebles y pirotecnias efectistas sinargumento que sustentar, una glosa a las discusiones ilustradas entre Hobbes y Rousseau, una pequeña construcción de relojería que conduce a un final casi hasta reflexivo.

Muy recomendable-

sábado, 5 de noviembre de 2011

Un capítulo

Heredia
Interfaz total. Los colores y los sonidos me abrazan el lóbulo frontal, todos a la vez, 
tsunami eléctrico. Y un cosquilleo en las yemas de losdedos. Taquicardia, ciento sesenta pero ya bajando. Me recuerda a cuando viví en Nueva York, aquellas ampollas envueltas en un retal de fieltro amarillo; éter decían, para limpiar el cuero, decían. Sin receta, en cualquier tienda, y rompes la ampolla (no te cortas, por eso el fieltro) y te la llevas a la nariz, inhalando el líquido extremadamente volátil. Huele a pegamento y un, dos, tres, el corazón se te desboca y sólo eres un cráneo al que sube toda la sangre de tu cuerpo, que queda exangüe. La red es igual, sin receta, en cualquier tienda, un vapor informe, denso y
exquisito, que sólo deja tras de sí un rastro de cráneos hiperoxigenados, tenuemente unidos a despojos exangües.

El Ágora se materializa lentamente, franjas de colores que acaban adquiriendo una disposición coherente. Hoy hay congestión y los luminosos de neón de la plaza ilimitada parpadean una pizca demasiado lentos. Cacofonía amenazadora de Babel hasta que activo los filtros y sólo queda un fondo desgarrador de Billie Holiday que mi terminal ha seleccionado aleatoriamente de entre mis cedés favoritos.

-Audio. Cambia. Suave. -digo y suena Mozart. Esto está mas de acuerdo con mi estado de ánimo.
-Audio.Volúmen. Ambiente. -Tediosas operaciones rutinarias, higiene personal para enfrentarse al mundo. Los mensajes pendientes parpadean justo al borde de mi campo visual. Enfocando, veo que son todos rutinarios. Los descarto con un gesto aburrido de la mano.

Me pregunto quién está vivo a estas horas, puesto que el color del cielo me
recuerda que es medianoche en Europa. Dos palmadas y bajo al cementerio, mi
broma privada. En la cripta de la Universidad, todos los ataúdes están
cerrados. Bien, me digo, no hay nada peor que salir de copas y encontrarse
a los compañeros de trabajo. El panteón familiar también está tranquilo,
con su fondo de órgano que se superpone a mi Mozart, jaja. En la fosa común
brillan algunos rostros vagamente conocidos. Impaciente, parpadeo y entro
en la pirámide. Recordar cambiar la pirámide por un Calvario. Otro día,
ahora no. La mayoría de los sarcófagos están cerrados, pero Elric y Legión
están fuera, por supuesto. Elric lleva diecisiete horas por ahí fuera,
adicto sin remedio, morirá joven, siempre ávido, siempre conectado. También
Yerma deambula por entre los vivos, normal, ya dormirá cuando esté muerto,
dice siempre. Y ¿me atrevo a mirar? Sí, Yerko está despierto, bendito sea
su nombre, mi amado es como una gacela saltando por entre las colinas.
¿Alguien más? Hombre, Ian está en #Celtia, bastardo irlandés vociferante,
con las ganas que tengo de verte. Ada está, pero ya me da igual esta chica,
extiendo la mano, tomo su sarcófago y lo arrojo a la fosa común. Fuera de
mi vida, pendeja.

–Enterrar Ada- susurro, y desaparece, qué bonito es ser dios. El sarcófago
de Saviya se abre y sale por la puerta envuelta entre vendas, chis, que no
me oiga, luego te veo, niña. Yves, Julieta, Zapata, Cassandra y ya, todos
los demás están cerrados. Me gustaría veros a todos, a todos a la vez,
embalsamad mi mente con vuestra empatía, seducidme y llevadme a esferas
remotas, amadme y jugad conmigo, acariciadme el vientre entre los lirios y
la yerbabuena,
aquí yace la yerma romera,
ciega de vino, ciega de pena,
junto a la alberca se contonea...


Dos palmadas y de vuelta al portal. El Ágora a un lado, erudita casa de
vecindad. Al otro lado el Zoco, con el bullicio de todos los charlatanes de
la Sublime Puerta. Y allá a mi frente los desmontes posindustriales que
custodian la entrada al Tajo. Para ir a Babilonia es necesario salir por la
puerta trasera, ecos de puritanismo sajón. Estos son los puntos cardinales
del Alma: Ágora, Zoco, Tajo y Babilonia. ¡Y cuántos corredores oscuros los
comunican! Nada nuevo bajo el sol desde hace tres mil años.

-Hi, Ho, rock’n’roll radio, let’s go- susurra Heredia y una inmensa plaza
porticada borra todo lo demás. Avisos de otros niveles se superponen al
campo visual pero son inmediatamente desactivados. Sólo los avisos de
emergencias podrán penetrar el tejido de la realidad. Convenientemente
cerca, en una esquina de la plaza, hay una taberna, Stygia se llama en esta
encarnación, que casi huele a aceite rancio y a sudor de viajero. Heredia
la atraviesa a grandes zancadas, sin ser molestada, y alcanza la
trastienda. Sala vagamente redonda con cientos de puertas y arcos que dan a
pasillos que dan a salas vagamente redondas con cientos de puertas...
Tierra fractal, la tierra de Mandelbröt, piensa Heredia. Pero, albricias,
las puertas más interesantes son las más cercanas y hacia una de ellas se
dirige.

Puerta de madera oscura, siempre recién barnizada y sin polvo, en el Ágora
no existe la entropía, una aldaba que es un anillo en la boca de un león y
un pomo que invita, anhelante. Los ojos del león están vivos y siguen los
movimientos de este Heredia que soy yo y parpadean, las pupilas son
afiladas ranuras felinas, el iris verde como el verde verde limón, y una
placa de bronce bajo el león anuncia con estilizada caligrafía:
#Choricli_Jul.

Pájaros Azules, Ojos Verdes, patria del alma mía. Cabe la puerta, un
tarjetero con los emblemas de los presentes en la sala: Elric, Legión,
Yerma, Saviya y un tal IceCube. Mierda, Yerko se ha ido ya, ¿acaso me elude
este machito presumido y pendenciero?

Y sobre el dintel, el tema, la frase ingeniosa del día, leit-motiv, chiste
privado o invitación a la danza según los casos. Como está garabateado en
pintura acrílica, supongo que el de hoy es cosa de Elric: “En los
olivarillos, niña, te espero”, no, parece más bien de Yerma. Elric habría
puesto algo más decadente, confunde oscuridad con profundidad, todavía está
encontrándose a sí mismo, chiquitín. Todavía recuerdo que no ha mucho
estaba en la fase Tolkien y nos deleitaba con perlas como “Turin Turambar,
Turun Ambartanen” o “¡O, Elbereth, Gilthoniel”! Patético, pero lo feliz que
era cuando le preguntábamos lo que quería decir y nos lo explicaba, sacando
su espada Tormentosa y venciendo, mandoble a mandoble, al Señor Oscuro o a
Glaurung, Padre de Dragones. Qué buen programador es o qué imaginación
desbocada tengo porque juro que su mirada roja en su rostro albino parecía
entonces un abismo de batallas pasadas, de monstruos horribles, de heridas
nunca curadas.

Señores, llega Heredia, y lo primero de todo son las formalidades,
carraspeo y mi voz dice, sin que yo articule:
-Soy Heredia, el nombre es mío por derecho, certificado en la Autoridad
Central +34914135303, residente registrado de #choricli_jul número 39,
contraseña “Guardia civil caminera lo llevó codo con codo”.

Varios segundos transcurren. Congestión otra vez, junto a mi oreja un
susurro: - intento acceder, espere un momento por favor -. Tic, tac. El
pestillo se descorre, mientras una voz demasiado aflautada dice –pasa,
quillo, te estabamos esperando—
-Muereté- contesto. Me demoro en la puerta, lo justo para cambiar el tema:
“¡Opré Roma!” ¡Levantaos, gitanos! Y entro.

—Ey, Heredia, mi amor, ya desesperaba de verte —
dice un albino que está
sentado en un rincón, con los pies sobre la mesa y una copa de vino tinto
que alza a modo de saludo. La cota de malla tintinea con sus movimientos.
—Pero si es el hijo y nieto de camborios —la voz proviene de una nube
oscura, que cambia de forma constantemente. Varias bocas situadas en
distintos puntos de la nube articulan a la vez las palabras.
—¿quién es este pimpollo, nenas? —un negrito adolescente, con la proverbial
gorra de beisbol colocada al reves y michelines que asoman desvergonzados
por debajo de la camiseta, sonríe lascivamente. Ice Cube, claro.
—Manzanas levemente heridas
por finos espadines de plata —
declama Heredia, con voz monocorde.
—¿Lo qué? Jua, jua jua. ¿Pero de qué va este gil?— el beisbolero lanza una
tarta de merengue hacia el rostro de Heredia. La tarta choca con un muro
invisible a 30 cm de su objetivo y cae al suelo. Heredia parpadea,
sobresaltada: Noli me  tangere, piensa.
—shut up, asshole —susurra Elric, amenazador.
Saviya mira al vacío, su cuerpo petrificado en una sonrisa pícara. ¿Por
dónde estará vagando? Odio esta costumbre suya de estar y no estar. Bueno,
mejor dejarla.
—Que te he dicho que me hables en cristiano, rostro pálido. ¿O quieres
morir joven? Mira que IceCube es muy malo —
una recortada poco convincente
se materializa en las manos de Icecube.
—Gordito, no sabes con quién te las estás jugando. Soy Elric, Señor de
Melniboné. Me desayuno tíos como tú las mañanas que tengo resaca. Mis
espadas son Tormentosa y Enlutada. ¿Quieres probar su caricia?
—dice el
albino, poniendose de pie y echando la nívea melena al viento y la
siniestra mano al pomo de una de las espadas. Una cruz de esparadrapo toma
forma sobre la boca de IceCube, silenciando su voz. Elric sonríe.
—Manzanas levemente heridas... Canto hacia Roma, de Poeta en Nueva York,
¿no?
—dice la nube, en estéreo.
—Vaya, Legión, así que el abuelito ha hecho los deberes —sonríe Heredia,
mostrando un colmillo de oro.
—Ah, perdón, se me olvidaba que la señorita es la única que lee a Lorca. De
hecho, antes que a ella, en un arrebato de lirismo hormonal, le diera por
los gitanos de aceituna, Lorca se pudría en las estanterías de las
librerías de viejo.

—Joder, Legión, ¡qué genio tienes, hijo! Vete a hacer puñetas.
—Ja, ja, ja —la nube se hace multicolor por unos instantes y toma la forma
de un dedo universalmente obsceno. Después vuelve a su estado gris informe
habitual.
—Hola, prenda ¿cómo va todo? —susurra Yerma, que súbitamente está a mi
espalda, pañuelo negro enmarcando el rostro oval.
—¡Mira niño, como se te ocurra volver a ponerme el esparadrapo, te lo vas a
comer!
—es IceCube, gritando ahora. Escaneamos sus defensas: todo él es un
agujero de seguridad, una lista de vulnerabilidades parpadea junto a su
análogo. Aunque se ha hecho con algunas armas casi contemporáneas, puto
mercado negro, sigue siendo un aficionado de los niveles inferiores; es
como si uno de nosotros intentara vacilar con los cyborgs, bueno quizás
Elric, pero no sé, los putos cyborgs viven de esto.

Me dispongo a lanzarlo fuera pero no llego a tiempo, puff, sólo quedan
volutas de humo y  una gorra que, irónica, planea hasta el suelo, el sello
de Legión. Estará fuera de la red un buen rato y si llevaba conexión neural
tendrá una buena migraña hasta mañana. Sólo por desearlo, mis defensas se
actualizan con los datos de un nuevo item potencialmente hostil. No volverá
a entrar en #Choricli_jul, o por lo menos no desde su casa ni desde ningún
sitio en el que tenga una conexión permanente a su nombre. Pero la red es
grande,  nunca se sabe.

Es curioso: viejos ritos con plumaje cibernético. Es el desafío del status
quo por los prepúberes, con resultados casi siempre previsibles. Pero a la
postre llega un día en que el viejo rey se despoja como siempre de sus
vestiduras ceremoniales para bajar a la arena, como siempre espera el
desafío de los jovenes machos y como nunca es golpeado, magullado y
humillado y sus testículos sirven de delicatessen para el banquete nupcial
del nuevo rey y la vieja reina. Sería buen tema para un artículo, algo así
como “Paralelismos entre la iconografía estándar de la realidad virtual y
los ritos solsticiales de las sociedades prehistóricas matriarcales”.
Podría dar de sí.

—Hola, prenda, ¿cómo va todo? —dice Heredia.
—Hola, travestida.
—Mira quién fue a hablar.
—Pero lo mío es distinto. Si hay algo más pesado que los tíos en tiempo
lento, son los tíos en la red, no tengo ganas de estar sacándomelos de
encima permanentemente. Tú lo haces porque en el fondo eres un cerdo y te
gusta que te entren diciéndote guarradas.
—No, cariño, lo mío es por anonimato, ya lo sabes.
—Sí, sí, ya, ya...

Un silencio de varios segundos, las cortesías concluidas. Embarazoso.
Siempre me pasa con este viejo capullo, los recuerdos de sus besos me
producen taquicardia, incluso tanto tiempo después. Mira que lo quise.
Somos civilizados amigos que fueron amantes y no funcionó, pero lo que pudo
haber sido y no fue se alza a veces entre nosotros como gelatina
translúcida, en forma de silencios embarazosos de varios segundos. Ahora
deberíamos hablar de negocios, y no me apetece. Prefiero hablar de sexo o
compartir algún sensuo interactivo de contrabando con los viejos amigos,
perderme a mi misma, alienarme, olvidar Londres, olvidar la universidad,
olvidar el Tajo, olvidar el tiempo lento y vivir entre guitarras, olivares,
fogatas y lunas de marfil, despertar con el rocío sobre la manta, paraiso
étnico perdido...
—Verónica, tenemos que hablar de negocios. —Yerma interrumpe subítamente mi
ensoñación. Ha usado mi nombre de tiempo lento. La transgresión de la
etiqueta es demasiado brutal para no haber sido deliberada. Afortunadamente
Elric y Legión se han enfrascado en una apasionante conversación sobre el
cociente intelectual de IceCube que desemboca en si habría que aplicar la
eutanasia o no a semejantes individuos. No nos han oido, creo.
—¿Tú estás tonto o qué?
—Heredia —rectifica —hablo muy en serio. Es urgente.
—Soy toda orejas, prenda.
—Hay alguien ahí fuera que ha ofrecido un millón de euros por el manuscrito
del Romance de la Pena Oscura. Han tragado el anzuelo. Salió anteayer en la
sección de Noticias del canal de Literatura. Sotheby’s avala la puja.
—Pero cabronazo, ¡eso es genial! al final te has salido con la tuya. Has
ganado.
—Eso dijo Malachi. Te puedes imaginar la borrachera que nos cojimos a
cuenta de la estupidez del mundo. Quedamos en que ayer él iba a hablar con
Sotheby’s para pedir más pasta. Ya sabes que él es mejor que yo cubriendo
rastros...
—¿Y?
—Me pone enferma tener que adivinar, y él lo sabe de sobra.
—Esta mañana lo han encontrado muerto en su casa, Verónica, muerto de
verdad, en tiempo lento, con una almohada sobre la cara, muerto de un
balazo a quemarropa. Habían registrado toda la casa. Malachi está muerto.
Muerto, muerto. ¿Entiendes, Verónica?, muerto.


Sólo unos versos vienen entonces a la cabeza fulminada de Heredia,
repicando machaconamente:
Que muerto quedó en la calle
que con un puñal en el pecho
que no lo conocía nadie...

Abatida, toma la mano de Yerma, olvidando que no es real.

sábado, 6 de marzo de 2010

La Armada de Felipe VI


No lo pueden soportar.

Y es que con su Liberalismo, me monto en Barajas en un avión de Iberia, llego al aeropuerto de Heathrow (que es de Ferrovial), saco dinero en un cajero del Abbey National Bank (que es del Santander), tomo un taxi que me lleva al Meliá White House, junto a Regent's Park. Enciendo el móvil que se conecta a O2 (de Telefónica) y concierto una cita en Liverpool con ejecutivos de Scottish Power (que es de Iberdrola). Después tengo entradas para Anfield, el estadio del Liverpool F.C., donde les escucho idolatrar al Niño Torres, jugando a su balompié.

Ellos hablan con la patata en la boca y fingen que no te entienden porque sólo manejas cinco o seis vocales distintas, pero en realidad lo que pasa es que no lo pueden soportar.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Arqueología repelente

No existe una sola persona de más de 35 años en España que si escucha decir:
-Todos los días un plátano
pueda evitar responder inmediatamente:
-Por lo menos

Lo cuál es sorprendente dado el bajísimo nivel de actividad sexual de esa generación, pero no es de eso de lo que quiero hablar hoy.

A los mismos individuos, si les dices:
-Bic Naranja escribe fino
contestarán rápidamente
-Bic Cristal escribe normal.

Incluso un porcentaje no desdeñable de ellos seguirán
-Bic Naranja, Bic Cristal, dos escrituras a elegir, Bic, Bic, Bic, Bic, Bic.



Los memes publicitarios eran terriblemente infecciosos, o tal vez como sólo había dos canales de TV y poco más que hacer en la España tardofranquista, nos veíamos sometidos al mismo estímulo un número de veces muy superior al promedio actual.

Era todo muy casposo y muy gracioso:
¡Cuide su cristalino... en Óptica San Gabino!



muy entre De Rechupete y el Ku Klux Klan


muy entre gafapastoso y francamente flatulento



Y eso que no he encontrado imágenes de aquella Joya de la Publicidad Minimalista que yo llamo el Mamayá.

Creo que era uno de los primeros anuncios del Tampax en la tele: Niña de 13 años se acerca a su madre y con sonrisa azorada le dice simplemente:
-Mamá,....... ¡ya!

¡Qué potito, qué condensado!, sorteando el tabú absurdo pero vigente de hablar del período en público. Hay que quitarse el sombrero ante aquel publicista ignoto.

Incluso en la actualidad asistimos a algún revival de los horrores aquellos, probablemente desacertado. Esta campaña está ahora en la tele:



Claro que veníamos de tiempos aún más siniestros, de cuando los anuncios de la radio eran:

Pi pi pi pi Piiiiiiiiii
Aquí Radio Intercontinental, Madrid.
Relojería Enrique Busián.
Enrique Busián. Mayor 6, Primero.
Enrique Busián no tiene puerta [de] calle.
Enrique Busián. Mayor 6, Primero.



Luego el país salió un poco del túnel y nos hicimos más -oui, c'est moi- sofisticados




Muuucho más sofisticados:

Mogis Lacguá,
Gelojes Mogis Lacguá
Agte de Pulsega

(siempre me acuerdo de la versión de Lo que Yo te Diga: Mogis Lacguá, Pgesegvativos Mogis Lacguá, Agte en su Miembgo)

Pero por el camino de la modernización tuvimos algunos minor setbacks...



Incluso algunos no tan minor que nos precipitaban de nuevo en los abismos de la caspa y la gafapastosidad




Pero siempre he opinado que con Gerappa, la modernidad publicitaria en España era ya irreversible. No hay sitio para Manuel Luque junto a James Brown..



como disculpa para aquella generación de publicistas excepto para el de Las Muñecas Famosa...



... tened en cuenta que todos recorremos los mismos caminos.

martes, 1 de septiembre de 2009

Aldea Global

Estadísticas de "Misurros y Berreas"
Agosto 2009


País de procedenciaVisitas %Páginas%Pag/Vis
1 España982063,89
1648071,40
1,68
2 Mexico11007,1612905,591,17
3 Argentina10026,5111434,981,15
4 Chile8045,209223,991,15
5 Colombia4512,935802,511,29
6 Estados Unidos3192,023111,341,00
7 Venezuela2101,372931,261,38
8 Peru1861,171800,781,00
9 Francia1500,981630,691,07
10 Suecia1420,911600,691,14
11 Turquía1000,651620,691,60
12 Uruguay820,521200,521,50
13 India760,46730,301,00
14 República Dominicana700,46700,301,00
15 Brasil610,39610,261,00



Esto de internet es la (h)ostia.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Back from the U.S.A.

guachimán.

(Del ingl. watchman).

1. m. En muchos países de Centro y Sudamérica. Policía, vigilante, guardián.



mariachi

(Del ingl. marriage, matrimonio).

1. m. Conjunto instrumental que acompaña a los cantantes de ciertas danzas y aires populares mexicanos del estado de Jalisco, que se interpretan típicamente en las bodas.



pariguayo, ya.

(Del ingl. party watcher, el mirón de la fiesta).

1. m. y f. R. Dom. Persona que hace el ridículo por no estar a la altura de las circunstancias.


sábado, 15 de noviembre de 2008

La vela te purificará


Detenido un chamán en Alcúdia que sodomizó a una paciente con un cirio para "curarla".


Sin duda la noticia del verano. Y ya si no es apócrifa, pues la leche. Imágenes que se me quedan en la retina:
  • El sargento de la Benemérita colocándose delante de la máquina de escribir Olivetti y metiendo en el carro dos hojas con papel carbón para redactar el atestado:
-Para lo que hemos quedao, Benito- dice, aflojándose el corbatín mientras se sienta.
-Y usted que lo diga, Sargento, y usted que lo diga.
  • El chamán, tiritando en el cayuco a solas con sus fantasías de Europa, del triunfo y la prosperidad. Meses más tarde, en el tajo, haciendo lo suyo, con los cirios en ristre, cual Di Caprio en el Titanic: I am the king of the wooooorld!
  • El chamán, repatriado a Senegal y llegando a su pueblo. Cuando después de saludar a toda la parentela, se sienta con sus amigos:
-Bueno, tendrás muchas cosas que contar.

-Mira que son tontos. No os lo váis a creer...

  • El redactor de la noticia, tachando "negro" y cambiándolo por "subsahariano". ¡Qué cosa más tonta es la corrección política!
  • El redactor de la noticia, inventándosela en una noche de cogorza atómica
-¿A qué no tienes huevos de publicarla mañana?

-¿Qué no? ¡A que la lío! ¿Qué te juegas?...

Y algunas incógnitas que me atormentan:
  • ¿Qué síntomas físicos tenía la paciente?: ¿frío en las extremidades? ¿hemorroides florecidas? ¿sofocos? ¿compulsión de colocarse en postura de perrito durante la entrevista?...
  • La paciente: ¿Se habría forjado una idea equivocada de lo que es "estar en el candelero"?
  • Ese pedazo de paciente, en realidad ¿por qué le denunció? ¿Qué queja tenía? Tal vez no notaba alivio en los síntomas...
  • ¿Qué clase de legislación permite meter velas encendidas por el orto de respetables señoras y castiga con la carcel una práctica sexual milenaria consentida (señoría, evidentemente habia consentimiento. No hay más preguntas)?
  • ¿Cómo realiza la Guardia Civil la investigación de si hay más pacientes del hechicero que han recibido el mismo tratamiento? ¿Busca quemaduras en las sillas? ¿sonrisas beatíficas? ¿o tal vez recurre al reconocimiento proctológico por sorpresa de las viandantes?
No creo que pueda dormir esta noche. Son demasiadas preguntas.