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lunes, 27 de agosto de 2012

Apología de Prometheus: Vamos a ver, ¿Qué esperabáis?


Primero de todo, que quede claro: Ridley Scott es Dios (Los Duelistas, Alien, Blade Runner) y, como el Dios de Nietsche, ya murió y erra por las estepas cual zombi descerebrado (Legend, 1492: La Conquista del Paraíso), con apenas infrecuentes y traslúcidos destellos (Thelma y Louise) del pasado esplendor. Pero es Dios, y cualquiera que se quiera meter con él, y muy especialmente con todo lo que rodea el universo de su primera época como director, se las tendrá que ver conmigo, ¡voto a bríos!

Dicho lo cual, que sepáis que estoy muy entristecido por la pobrísima recepción crítica que ha tenido Prometheus. Cierto que no es una obra maestra, pero me parece una película más que correcta, sobre todo por comparación con el tono general de lo que nos llega de ultramar (por no hablar de la casi inexistente y acomplejada producción de aquende los mares). Desde luego es lo mejor que ha hecho Scott en la última década sin discusión (yo diría que desde 1982 pero hay mucha gente que opina que Gladiator es una buena película: la democracia y tal), y en el tono general de las películas de ciencia-ficción está en el cuartil superior.


Sin embargo, y tal vez porque teníamos derecho a esperar mucho del septuagenario Scott, la canalla y los pérfidos intelectuales se han ensañado con la peli.

Los aspectos más negativos que resaltan las críticas son:

  • un conjunto de errores e inconsistencias graves en el guión.
  • Un afán de transcendencia grandilocuente.
  • Una traición al espíritu de la saga y una dilapidación de la herencia de la misma.

A continuación, mi (no siempre) modesta opinión sobre cada uno de estos aspectos:

El guión

Es aquí donde la crítica feroz está más que justificada. Lindehof (¿os suena Lost?) ya ha dado pruebas en su trayectoria de ser tramposo y chapucero y Prometheus no constituye una excepción. Indigna que Scott haya consentido tamañas chapuzas en lo que debería ser una criatura muy querida para él.

Aún así, hay que distinguir entre la trama y la peripecia, como nos enseñarían en cualquier curso de narrativa elemental; la trama es correcta y huye de la facilona repetición mecánica del esquema de las películas anteriores de la saga (Scott, Cameron/Avatar, Fincher/El Club de la Lucha, Jeunet/Amelie, Anderson/Resident Evil) mientras que la peripecia es mucho más alambicada de lo necesario y tiene más agujeros que un queso Emmental. 

Podéis encontrar una disección feroz de las chapuzas guionísticas de Lindehof en Jot Down.
Sin embargo, hay más chapuzas.

#begin spoilers
  • La más indignante es que el xenomorfo sale del ingeniero en el puto suelo, en vez de mientras este está sentado a los mandos de la nave alienígena. Esto es fundamental porque desafina una cuidadosa construcción detallista que desentraña el misterio que la Nostromo encontró en Alien. Es inexplicable que Scott haya permitido esto.
  • Tampoco está mal, aunque sea irrelevante que a la francesa se le acabe el oxígeno, entre un segundo en la nave y vuelva a salir con el depósito lleno.
  • Y encima la tecnología (computadores, androides, ec.) es más avanzada que en Alien, lo cual supone un extraño anacronismo.
Reconocido todo lo anterior, que no es poco, ya la gente se envalentona

  • ¿Cómo es posible que el calamar triplique su tamaño en horas? Pues esto es consistente con el rapidísimo ciclo metabólico del xenomorfo. En las pelis anteriores hay numerosos ejemplos de esta rapidez.
  • ¿Por qué el engrudo negro deconstruye el ADN cuando es ingerido por el ingeniero mientras que porta el parásito en el resto de la película? Porque no son la misma sustancia. Pretender que café y cocacola son lo mismo porque tienen una coloración similar es una chorrada.
  • ¿Cómo sabía el androide como utilizar el engrudo? Probablemente con la simple inspección microscópica detecta el virus xenomorfo. Darselo a ingerir a un huesped garantiza su desarrollo. El que el huesped además insemine a otro humano mientras está infectado es una especie de bonus con el que no había porqué contar.
  • ¿Cómo sabía el androide que los franceses iban a copular? Irrelevante. No lo sabía.


La trascendencia

La supuesta trascendencia, querido Sancho, está tal vez en los ojos que miran y en las convicciones de los personajes. Donde críticos ven constantes simbolismos cristianos yo lo único que veo es una premisa clásica en la ciencia-ficción contemporánea: la ingeniería genética a gran escala, realizada por una raza alienígena. 
¿Por qué crean a los humanos los ingenieros? Porque pueden. 
¿Para qué? Quién sabe si por divertimento o más probablemente como campo de pruebas para armas biológicas (más sobre esto, después). 

Ni estas preguntas ni estas respuestas son importantes y la peli no hace ningún intento de discurrir por estos caminos. Ni en el fondo ni en la forma intenta Prometheus ser una película soobre el origen de la humanidad, de la vida o del universo; eso no tiene sentido reclamarle que no responda a tan estériles preguntas.

El espíritu de la saga

Pues para mí, si la peli tiene un acierto además de los obvios de la estética y de los efectos especiales, es el de ser absolutamente fiel a la historia. Se trata de una precuela y por lo tanto su función en la globalidad del ciclo "Alienano" es proporcionar contexto a lo novedoso y misterios de la serie. Y vaya si lo hace: Los xenomorfos no son más que armas biológicas diseñadas por una raza alienígena. En su diseño están las claves de su adaptabilidad, su resiliencia y su feroz metabolismo. Dichos alienígenas además tuvieron el buen sentido de producir estas armas en un planeta remoto (las pirámides no son más que arsenales) y el ir a enviar un cargamento de parásitos a la Tierra tiene evidentemente una finalidad experimental. Incluso se explica brillantemente el vago antropomorfismo del monstruo puesto que muta según el huesped (de serpiente a calamar, etc.) y el primer alien clásico emerge de la parasitación de un Ingeniero que -recordemos- tiene el mismo ADN que los humanos.


Y puestos a buscar simbolismos, me quedo con el de Prometeo, que designa, tal vez, a la expedición cuya misión es llevar a la Tierra el conocimiento. O tal vez es sólo el nombre de la nave. O tal vez designa al Ingeniero que lleva la vida inteligente a la Tierra. En cualquier caso, la comparación con el Titán Clásico que llevó el fuego a los hombres y fue duramente castigado por Zeus resulta obvia.


#end spoilers

En definitiva, una peli de ciencia-ficción bastante correcta y muy entretenida. Y además un agradable ejercicio nostálgico con su relación con Alien como principal activo. Su único problema es que probablemente le hemos exigido demasiado. Claro que el listón estaba altísimo.

domingo, 11 de diciembre de 2011

¿Por qué ya no escribo en el blog?

Porque tengo pendientes de lectura estos libros de ciencia-ficción:
  • Trouble with Lichen, de John Wyndham
  • Los humanoides, de Jack Williamson.
    Estación de tránsito, de Clifford D. Simak
    Líneas Muertas, de Greg Bear
  • Marciano vete a casa, de Fredric Brown
  • El quinto día, de Frank Schätzing
  • Accelerando, de Charles Stross (Charles David George Stross, Charlie Stross)
  • Ay, Babilonia, de Pat Frank
  • El mundo sumergido, de John G. Ballard 
  • Barbagrís, de Brian W. Aldiss 
  • ¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio!, de Harry Harrison
  
  • Incordie a Jack Barron, de Norman Spinrad
  • Tau Zero, de Poul Anderson
  • Regreso a Belzagor, de Robert Silverberg
  • El año del sol tranquilo, de Wilson Tucker
  • Looking Backward, from the year 2000, de Mack Reynolds
  • Empotrados, de Ian Watson
  • Caminando hacia el fin del mundo, de Suzy McKee Charnas
  • The Centauri Device, de M. John Harrison 
  • El hombre hembra, de Joanna Russ
  • Venimos del país hermoso, de Stuart Cunningham
  • Orbitsville, de Bob Shaw
  • The Alteration, de Kingsley Amis 
  • Michaelmas, de Algis Budrys 
  • Y mañana serán clones, de John Varley
  • Visitantes milagrosos, de Ian Watson 
  • El verano del pequeño Saint John, de John Crowley 
  • En alas de la canción, de Thomas M. Disch
  • Roderick & Roderick at Random, de John T. Sladek

Me llevará por lo menos un par de semanas... pero no se puede escribir sin leer.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Treinta y nueve razones por las que me gusta la ciencia-ficción


  • 'La Quinta cabeza de Cerbero' de Gene Wolfe
  • 'Todos sobre Zanzíbar' de John Brunner
  • 'Matadero Cinco' de Kurt Vonnegut
  • 'Más que humano' de Theodore Sturgeon
  • 'Hyperión’ de Dan Simmons
  • ‘Flores para Algernon’ de Daniel Keyes
  • 'Heliconia' de Brian Aldiss
  • 'Cántico por Leibowitz’ de Walter M. Miller Jr
  • ‘La naranja mecánica’ de Anthony Burgess
  • ‘La carretera’ de Cormac McCarthy
  • 'Frankenstein o El Moderno Prometeo' de Mary Shelley
  • ‘Los señores de la instrumentalidad’, de Cordwainer Smith
  • '1984' de George Orwell
  • 'Un mundo feliz' de Aldous Huxley
  • ‘La luna es una cruel amante’ de Robert A. Heinlein
  • '¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?' de Philip K. Dick
  • 'Neuromante' de William Gibson
  • 'Dune' de Frank Herbert
  • 'Criptonomicón' de Neal Stephenson
  • 'Pensad en Flebas' de Iain M Banks
 
  • 'Illuminatus!' de Robert Shea & Robert Anton Wilson
  • ‘La nave de un millón de años’, de Poul Anderson
  • ‘Las crónicas marcianas’, de Ray Bradbury
  • ‘Canopus en Argos’, de Doris Lessing
  • ‘La guerra de los mundos’, de H. G. Wells.
  • ‘Cita con Rama’ de Arthur C. Clarke
  • 'El libro del sol nuevo' de Gene Wolfe
  • ‘El juego de Ender’ de Orson Scott Card
  • ‘Los propios dioses’ de Isaac Asimov
  • ‘Mundoanillo’ de Larry Niven
  • ‘Huevo de dragón’ de Robert L. Forward
  • ‘Un abismo en el cielo’ de Vernor Vinge
  • ‘Pórtico’ de Frederik Pohl
  • 'Los desposeidos' de Ursula K. Le Guin
  • 'Campo de concentración’ de Thomas M. Disch
  • 'El día de los trífidos' de John Wyndham
  • 'Las estrellas, mi destino (Tigre, tigre)', de Alfred Bester
  • 'El señor de los sueños' de Roger Zelazny
  • 'En el océano de la noche' de Gregory Benford




sábado, 7 de agosto de 2010

¿Qué me llevo a la playa 20100801?: Eskerresultadekedormíme

Nuestra tradicional entrada veraniega de sugerencias aleatorias de libros y tebeos a disfrutar mientras te sudan las axilas, te pica el pecho con tanta crema y tanta mierda y encima se te mete la arena por el culo, queda deslucida este año por mi cabecita loca: Eskerresultadekedormíme en la crítica y crucial madrugada en la que cogía manta y merienda y me encaminaba al litoral. Y es que no se puede ya a ciertas edades apurar hasta las heces el cáliz del rodriguismo setentero y urbanita. Que ya no estamos para cerrar Madrid, sino para sopitas y buen vino y Estipendium pecati, mors est.

Así que, pues, lo que había en la mesilla, que fue lo único con lo puede arramblar en microsegundos, mientras simultáneamente me ponía los pantalones, blasfemaba en varios idiomas y decidía si no ganaría unos preciosos minutos lavándome los dientes en el coche.

La lista pues tiene mucho de escasa, de desequilibrada, de inopinada y de aleatoria pero también tiene el discreto encanto de lo sorprendente y el acicate que necesitáis para tal vez dar el paso ese que os falta para percataros de que los libros físicos son un atraso fetichista y que en realidad donde están los libros bien y donde deben estar es en la Red (ahora se dice Clau, o Clou, o Cloud, o algo, pero es el mismo perro, la meretriz babilonia de siempre). Allí están todos, son gratis -como todo-, no ocupan sitio en la maleta y los tienes accesibles en cualquier situación y dispositivo.

Algo setentero, de humor negrísimo, viajes en el tiempo y bombardeo de ciudades: Matadero Cinco, de Kurt Vonnegut

Algo inclasificable: La Subasta del Lote 49 de Thomas Pynchon

Un thriller bien escrito, lo que constituye realmente una rara avis en el adocenado panorama de best-sellers: Complicidad de Iain Banks

Un paréntesis en una de las únicas colecciones de Space Opera contemporáneas que merece la pena: El Estado del Arte de Iain M. Banks

Un libro de Ciencia-Ficción de cuando la ciencia-ficción era la expresión literaria más interesante del momento: Cities in Flight de James Blish

Manierismo y posmodernismo destilados y seminales: Planetary (Edición Absoluta, Tomo II) de Warren Ellis


¿Qué más se puede pedir? Pues... herpes, talco y tecno-pop.

domingo, 25 de julio de 2010

Quedan un día y cinco horas

¿Una nueva era en los juegos de ordenador o una secuela para hacer caja? ¿Por fin un juego de estrategia en tiempo real multijugador a la altura del estado del arte, o más de lo mismo?

Veremos. A partir de las 00:00 CET del 27/07/10 se puede comprar, en FNAC, en el Corte Inglés, en Media Markt...  o descargarlo, claro. En España no abre ninguna tienda a medianoche porque para eso somos el Segundo Mundo, así que a descargarlo.

¿Tienes fuego?

viernes, 9 de julio de 2010

Los Clásicos: ¿Sueñan los ancianos con pasados míticos?




Casi todo el mundo ha visto Blade Runner, Desafío Total y Minority Report.

Muchos saben que las historias originales de las tres películas son de un tal Philip K. Dick.

Incluso bastantes saben que el original de Blade Runner se titulaba ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, gran título donde los haya.

Pero la cultura general sobre Philip K. Dick acaba aquí. Casi nadie lo ha leído. ¿Para qué?

Muy pocos saben que se trata de uno de los escritores más originales e influyentes de la ciencia-ficción e incluso de la literatura norteamericana del siglo XX. Que se le puede comparar sin ruborizarse con Franz Kafka, con Italo Calvino, con Kurt Vonnegut o con Jorge Luis Borges.

PKD escribió decenas de novelas -sólo una que no era de ciencia-ficción: Confesiones de un artista de mierda- originales, metafísicas, torturadas, en las que el paisaje más o menos tecnófilo y más o menos alienígena es sólo uno de los alicientes. PKD no es un escritor de personajes (apenas nombres que hablan, como los de los diálogos de Platón) ni de peripecias que te hagan pasar siempre la a siguiente página para descubrir qué ocurre a continuación, pero si es un escritor metafísico que habla de los dilemas torturados de seres humanos tristes; de angustia, de religión, de drogas, de política, de la identidad, de la salud mental y la locura.

El mayor reconococimiento que obtuvo -el premio Hugo- le vino en 1963 por El Hombre en el Castillo, distopía que hipotetizaba una América bajo el poder nazi, tras un desenlace alternativo de la Segunda Guerra Mundial. También en 1975 rozó la fama cuando ganó el John W. Campbell Memorial con Fluyan mis lágrimas, dijo el policía, sobre una estrella de la tele en un estado policial.

Se casó unas cuantas veces y la mayor parte del tiempo vivió si no en la pobreza, con poco desahogo económico.

Philip K. Dick tuvo un historial de diversos problemas mentales e incluso un diagnóstico -muy discutido con posterioridad- de esquizofrenia. En 1974 tuvo una serie de alucinaciones que le marcaron profundamente y pasó el resto de su vida obsesionado con ellas y con su interpretación. Sus últimas novelas (Valis, La Invasión Divina y La Transmigración de Timothy Archer) viran claramente hacia lo teológico. Tras sus visiones, PKD dijo muchas cosas, entre ellas que además de ser PKD era Tomás, un cristiano del siglo I perseguido por los romanos... o que había sido poseído por una entidad superior benigna y trascendente... o que un satélite alienígena se comunicaba con él.

Quiero creer que mucho de lo que decía lo hacía solo porque era original, provocador o divertido, pero no estoy seguro en absoluto.

Murió en 1982, a la edad de cincuenta y cuatro años, de un ataque al corazón.

Ultimamente me he releído La Invasión Divina, en la que Jehovah, expulsado de la Tierra tras el fracaso del experimento Jesucristo, embaraza a una colona espacial y la convence a ella y a un Pepe para que vuelvan a la tierra, gobernada por los secuaces de Belial:

-Cardenal, ¿no es un hecho que en los países católicos, especialmente en los del Tercer Mundo, no existe prácticamente clase media? ¿Que la Iglesia tiende a establecerse en lugares en los que hay una elite muy rica y un grueso de población muy pobre con apenas educación y sin esperanza de prosperar? ¿Hay alguna correlación entre la Iglesia y esta deplorable situación? [...] ¿No ha impedido la Iglesia el progreso económico y social durante muchos siglos? ¿No es de hecho la Iglesia una institución reaccionaria dedicada a que medren unos pocos y a explotar a la mayoría, basada en la credulidad humana? ¿No sería esta una declaración justa, Eminencia?

...

Un hombre vino a ver al gran Rabino Hillel y le dijo
-me convertiré si me enseñas toda la Torah mientras aguanto a la pata coja.
Hillel dijo:
-lo que te sea odioso, no se lo hagas a tu vecino. Esto es la Torah; el resto son comentarios. Ve y aprendelo.

[Esta regla dorada no está donde creeéis sino en Levítico, capítulo 19, versículo 18]

...

Haznos dignos, Señor. Prestanos tu espada de poder. Danos tu silla de justicia para montar el semental de... No pudo acabar el pensamiento. Era demasiado intenso. Apresurate a nuestra ayuda, terminó, y levantó la cabeza. Una sensación de triunfo le inundó, como si -pensó- hubieramos atrapado algo que fuéramos a matar. Lo hemos cazado. Y morirá. ¡Alabado sea el Señor!

Desgraciadamente, Philip K. Dick ha muerto...

martes, 6 de julio de 2010

Musa de Fuego #3

Todavía no está publicada en castellano. No se quién tiene los derechos.

Es una noveleta de ciento y pocas páginas de un escritor brillante, irregular y decadente. Decadente como la ciencia-ficción. Cuando discuto con Juanito siempre niego que la ciencia-ficción esté moribunda, pero ahora que no nos oye tengo que admitir que sí. Este es de los mejores y no es ni una sombra de lo que ha sido. Ni una sombra de aquel sombrío que asombró al mundo cuando publicó Hyperion en 1990, una novela que acaparó todos los premios con una imaginación y una calidad literaria sin parangón en la ya adocenada vulgaridad de un género que apenas produce fantasías didácticas mormonas o tratados de autoayuda para niños enclenques.

La verdad es que cuando uno piensa en la buena ciencia ficción, casi siempre se remonta décadas, sea uno de James Blish, de Alfred Bester, de Frederick Pohl, de Gene Wolfe....

Dan Simmons -como la ciencia-ficción- tampoco es lo que era. Pero quien tuvo, retuvo. Amor por Shakespeare que trasciende la peripecia (Romeo, Macbeth, Hamlet y Mucho Ruido y Pocas Nueces) y poco más: Una cosmogonía paleta y una trama pueril. Aparte del Shakespeare que permea todo, sólo algunos brillantes momentos imaginativos, con alienígenas más creíbles y casi menos planos que los personajes principales. ¡Qué triste que sea de lo mejor de c-f que he leído últimamente!

Pero claro, si echamos una mirada a los diez libros de ciencia-ficción más vendidos de Amazon.com
encontramos:
Uno de R.L. Stevenson, otro de Mary Shelley, otro de H.G. Wells, dos de Ayn Rand y otro de Star Wars. Parecería que el favor del público nos ha abandonado definitivamente... ¿Quedamos sólo cuatro friquis a los que nos gustan estas cosas?

sábado, 26 de junio de 2010

Musa de Fuego


Pitonisas calcáreas recreando plénticos,
Saturninos hoyuelos proletarios y tornasolados
Cantan descarados como valquirias ebrias.

Doce veces, doce, los despreciables castornales retornaron.
Al viento su perfidia, su desprecio, su molicie y su maloliente almizcle.

Sobre la colina hespóntica de hielo negro y resconciales
Gañir el presuntuoso percute sus timbales profanos con tibias de trasgo:
 
¡Elohi, Elohi, hijos del Cunningham, acudid!
Que las marcelas lloren a sus cachorros en esta ternura
Que vuestras cubinas fantaseen lascivamente con sus recuerdos aún
templados]
Pero que ni unos solo de los nazaríos vuelva a mostrar su tonsura en
poniente.]
¡Ni uno, ni uno, Elohi, Elohi!

Descansa la Parca sobre el regazo del peculio
Anochece en rápida espiral sobre esta Samarkanda impía
Pero nunca los hoyuelos repiten sus convulsiones.
Sólo avisan una vez. Luego callan.
Callan, callan, callan por siempre.
Tragan ansiosos la miel de los bardos y luego...
... Luego el calcáreo y magnifico silencio de las pitonisas.


domingo, 14 de marzo de 2010

Want a piece of me, boy?

Sobre la propiedad intelectual hay mucho que hablar, como sobre casi todo.

Al final del día, no pasa más (ni menos) que aparece un nuevo canal de distribución que deja obsoletos a los demás y mucha gente que estaba ganando mucho dinero, deja de ganarlo. Esto ha pasado cuatrocientos millones de veces a lo largo de la historia y siempre ha sido el mismo drama, pero también siempre acaba de la misma manera: el campo sigue sin puertas y los guardianes del pasado esplendoroso van a casa a lamerse las heridas, suponiendo que su flexibilidad anatómica todavía se lo permita.

Me gusta poner el ejemplo de Blade Runner.
  • La vi en el cine en la universidad porque no me apetecía ir a clase. Pagué.
  • Luego fui con mi novia a verla al cine. Pagué,
  • La pusieron en Canal +. Pagué.
  • La dieron en abierto en otra cadena. Me tragué mis anuncios, que es una forma de pagar.
  • Me la compré en video Beta. Pagué
  • El Beta desapareció. Tenía el irracional deseo de verla en mi nuevo video VHS. Tuve que volver a pagar.
  • Luego salió el Laser Disc. Pagué.
  • El laser disc fue un fracaso comercial. Tuvimos que conformarnos con el DVD. Pagué.
  • Ya se cómo acabará la historia del Blu-Ray... No pagaré ni de coña.
Tengo un PC sin lector de DVDs y varios discos multimedia de los que he pagado el canon correspondiente. 

Ahora mírame fijamente a los ojos y dime que no puedo ripear o bajarme Blade-Runner para verla en mi PC. ¡Pero si debería ir mi nombre en los créditos de la película como uno de los que han dado soporte financiero para el proyecto! Dime además que no puedo, no porque hay que fomentar el consumo de electrónica de consumo, sino porque les hurto a los que poseen la propiedad intelectual.

Amos, no jodas. En fin. More on this, another day.

Pues la semana pasada me pasaba una cosa muy Blade Runner con Starcraft. Starcraft es un juego clásico de ordenador (1998) que redefinió la categoría de los juegos de Estrategia en Tiempo Real (RTS) y que también supuso un salto cuántico en los juegos en red, tanto en una red local (¡ay, qué bien nos lo pasabamos en la Uni!) como a traves de internet, con su prodigioso sitio Battle.Net. Yo creo que doce años después sigue siendo el más grande, aunque la empresa que lo creó (Blizzard) derivó -o mejor, el mercado derivó- a rollitos menos estratégicos tipo World of Warcraft, que son más roleros pero que se centran más en la microgestión de personajes concretos que en la campaña militar en sí. Así que después de una expansión, llamada Brood War, el juego languideció... relativamente: Diez millones de copias vendidas, 37 premios, canales de TV monográficos, torneos profesionales en Corea con audiencias superiores a 120.000 personas, y un servidor on-line cuyo tráfico ha crecido el 800%.

Para mí se trata de un destilado único de planificación e improvisación bajo estrés, que además presta atención a todos los aspectos de una campaña militar: Los recursos, la intendencia, la logística, el reconocimiento, la inteligencia, la superioridad numérica, la tecnológica, la velocidad, las particularidades del terreno, etc.

Es una Ópera Espacial divertidísima jugando contra la inteligencia artificial del ordenador, pero ya si juegas en red y lo que tienes enfrente es un cabrón tan retorcido y tan hijoputa como tú, pues es lo más grande.
El caso es que hace poco me enteré de que ¡por fin! van a sacar la secuela Starcraft 2 y me entró morriña pero...

Bueno, pues que en la vida de los ricos se cambia de ordenador cada cuatro años. El complejo tecnológico-industrial lo ha montado así y todavía no hemos sido capaces de evitarlo. El caso es que en uno de esos cambios ya me tocó inevitablemente pasar de Windows 2000 a XP y el juego nunca volvió a funcionar en la nueva plataforma. Como en el chiste, diremos que de Vista ni hablamos.

Luego me compré un Mac e intenté también instalar el Starcraft en la partición de Windows, sin éxito. Como soy cabezón que te cagas, la semana pasada decidí que iba a jugar al Starcraft en mi Mac, y en Mac OS X nativo. Al final lo he conseguido pero no ha sido fácil. Me habría gustado hacerlo de manera totalmente legal pero no ha sido posible. Ni actualizando mi licencia de Windows a una de Mac (pagando) ni siquiera volviendo a comprar el juego para Mac.  No hay forma de comprar el producto que quería, que es lo mismo que pasa con muchas canciones originales que no consigues que te vendan pero que es ilegal bajar. Por aquí guardo mis cds originales de Starcraft y de Brood War que supongo me servirán de atenuante si no de eximente cuando me quieran llevar al trullo.

Dejo aquí dicho como se hace por si alguien tiene las mismas paranoias y para ver si Juanito y Angelito lo reconstruyen y nos echamos unas partidas por internet de escándalo. Quiero aclarar además que cuando salga Starcraft 2 me lo compraré. Merece la pena.

  1. Primero uno se consigue una copia del juego en Mac OS 9. Esto  a lo mejor se puede comprar. Yo no lo he conseguido. En cualquier caso, es fácil con Google, Megaupload y esas cosas.
  2. Luego uno se baja de la página oficial de soporte técnico de Blizzard el parche que actualiza el juego a la versión 1.161
  3. Afterwards se baja uno de la nube un instalador nativo de Starcraft para Mac OS X.
  4. Luego se consigue un número de serie válido de Starcraft, bien sea porque guardas la caja del juego original o de cualquier otra manera.
  5. Ahora que ya tienes todo lo necesario, monta la imagen del juego (la copia que conseguiste) en el Mac.
  6. Ahora ejecuta el instalador nativo. En algún momento del proceso te pide el número de serie.
  7. Ahora se abre el parche, se seleccionan todos sus contenidos y se copian en Aplicaciones - Starcraft Folder - Starcraft Files.
  8. Después, y en esta misma carpeta, se borra la carpeta Maps y se le cambia el nombre a la carpeta Rename Me Maps. El nuevo nombre es ... Maps.

Ya está. el juego se puede ejecutar con el acceso directo o desde el finder. Buen finde
¿Ha llamado alguién a un exterminador?

sábado, 23 de enero de 2010

El Gato de Schrödinger y el Progreso


Es fascinante como lo que antaño fue sabiduría arcana se trivializa, se democratiza y acaba permeando la cultura cotidiana POPular. Probablemente el ejemplo más a mano es el de todo lo relacionado con Internet (@, .com, www, ADSL, direción IP, blog, red social, ...). Sin embargo, hay ejemplos menos relacionados con la mercadotecnia de la tecnología y más con una auténtica subida del nivel cultural (un salto cuántico en la comprensión de la realidad por parte de la consciencia colectiva, tal vez).

Es el caso de la Mecánica Cuántica. La Mecánica Cuántica se desarrolla entre las postrimerías del XIX y la Segunda Guerra Mundial y consiste en una serie de teorías, postulados y herramientas matemáticas que se desarrollan para explicar el comportamiento de las partículas subatómicas allí donde la Mecánica Clásica o Newtoniana no tenía explicación o realizaba predicciones erróneas. El andamiaje matemático de la mecánica cuántica desarrolla una serie de ecuaciones o funciones de onda que describen el estado de los sistemas, pero lo hacen de manera probabilística; es decir, describen los sistemas con la probabilidad de que estos estén en un estado concreto en un determinado instante en que dichos sistemas son observados.

Notesé que si no hay observación, no hay conocimiento y teniendo en cuenta el principio de indeterminación de Heisenberg, toda observación altera el sistema observado, luego el observar un sistema lo cambia. No existen observaciones no intrusivas ¿o sí?

Este es uno de los tipos de paja mental que se han estado haciendo los físicos durante el último siglo (razón de más para no estudiar Física) y que ha acabado siendo una disputa más teológica que científica. Pero de la mecánica cuántica surgen otros problemas o paradojas no relacionadas con el subjetivismo sino con cómo interpretar lo que la mecánica cuántica implica de la realidad, puesto que sus resultados están a veces muy alejados de nuestras percepciones macroscópicas de la realidad.

Para relexionar sobre estas contradicciones, Erwin Schrödinger publica en 1935 un artículo seminal que describe el experimento intelectual del Gato: Tenemos una caja cerrada y opaca que contiene un gato, una botella de gas venenoso, una partícula radiactiva con un 50% de probabilidades de desintegrarse en un tiempo dado y un dispositivo tal que, si la partícula se desintegra, se rompe la botella y el gato muere. Como el estado de todo el sistema depende de una única partícula subatómica, se debe poder describir por las leyes de la mecánica cuántica, de manera que la pregunta de si el gato está vivo o muerto se debe poder contestar con ellas. Estas establecen que mientras no se abra la caja el gato está descrito por un estado "medio vivo-medio muerto" y que sólo al abrir la caja podemos constatar una de las dos posibilidades macroscópicas ya que el gato "colapsa" a vivo o muerto.

¿Qué quiere decir todo esto? Pues vete tú a saber, pero hay varias interpretaciones, todas ellas fascinantes:

  • La variable escondida o interpretación Einsteniana: Las ecuaciones no describen el estado del gato sino el conocimiento que nosotros podemos tener del gato, que no es completo, porque nos falta información. si tuvieramos esa información (la variable escondida), deberíamos ser capaces de describir el estado del gato en términos que tuvieran sentido. Esta interpretación sostiene que el gato siempre está vivo o muerto, independientemente del observador.
  • La interpretación de Copenhague: Según las ecuaciones, el gato está medio vivo y medio muerto. Punto. El preguntarse qué quiere decir esto carece de sentido puesto que esto es todo lo que podemos saber del gato hasta que abrimos la caja, momento en que el gato colapsa a vivo o muerto. Según la interpretación de Copenhague, las ecuaciones describen la realidad.
  • La teoría de los universos múltiples: Pues sí, todas esas paridas de la ciencia-ficción sobre los multiversos tienen fundamento y no pueden ser refutadas con todo lo que sabemos de la mecánica cuántica. Según esta teoría inciada por Everett, hay universos en los que en cada momento el gato está vivo y muerto. Cada medida, observación o interacción de un observador externo con el sistema produce dos universos: uno con el gato vivo y otro con el gato muerto. Filosóficamente esta interpretación concilia -hasta cierto punto- el determinismo científico con el libre albedrío, además de ser coherente con toda la matemática involucrada y ser mucho más divertida (podemos decir por ejemplo que en cualquier momento hay un universo en el que el gato no ha muerto: inmortalidad cuántica), por eso este es el preferido de guionistas y escritores de ciencia-ficción.

Ya hablé en su día del uso del Gato en  Los Invisibles pero después de todo, este no deja de ser un comic de culto. Me pareció mucho más revelador ver cómo los foros de internet se plagaban de referencias a la física cuántica para discutir lo que estaba pasando o no en Perdidos o cómo terminaría (por ejemplo en Theoriesonlost.com para la interpretación de los Universos Múltiples o en blogs.suntimes.com para la interpretación de Copenhague)  pero bueno, ya discutimos también que Lost es parte de Friquitaun y como todo barrio de Friquitaun tiene que tener dentro algún parque temático para que se entretengan los friquis.


Pero cuando en una serie tan mainstream y tan de gran público como Flash Forward, un físico, en pleno triquitriqui, se pone a explicarle a la socia la paradoja, cuando en Facebook se discute colectivamente el teorema de Everett, cuando en Youtube hay videos explicando el experimento del gato con cientos de miles de visitas, no puede uno evitar unos momentos de optimismo recapitulando que donde antes estábamos luchando por la alfabetización ahora estamos instalados cómodamente en el bachillerato.

Dura sólo unos momentos. Luego conversas unos minutos con uno de veinte años y se te pasa.

Pero en fin, a lo que íbamos y para lo que valga, mi quiniela para el futuro desarrollo de Flash Forward, es que las visiones de futuro están causadas por emisiones de neutrinos (que al viajar más deprisa que la luz, pueden viajar en el tiempo, pero esto lo explicamos otro día) y que no todos los futuros vistos se cumplirán (en el universo particular que estamos observando), sino que son futuros posibles, modificables por la acción o la observación de cada uno de los protas. Me puedo equivocar, pero ¡qué  divertido es adivinar!



lunes, 21 de diciembre de 2009

Paracoita by Stuart Cunningham (epílogo)



...Maestro, cuando estuve en el Quasar, tuve una paracoita, una muñeca, ya sabe, una genicona, tan hermosa, con grandes pupilas oscuras como pozos, e iris purpúreos como los pensamientos que florecen en verano, Maestro, ramos enteros de ellos se reunieron para hacer esos ojos, esa carne que parecía siempre calentada por el sol...

La Sombra del Torturador, Gene Wolfe.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Paracoita by Stuart Cunningham (#3 de 3)

...Pero no llevaba razón, no lleva razón, yo creo que ya no piensa igual, aunque a Pan, por ejemplo, no le tenía demasiado cariño. Ni a ninguno de los dolis, ahora que lo pienso, les trataba como a los animales que creía que eran. Pero Pan era un doli ya muy guai, un trabajito fino, fino, señorita, está usted hablando con un génetico de séptima generación, decía siempre, haciéndose el pavo. La verdad es que cuando Pan ya eran capaces de hacer virguerías. Si no hubieran prohibido los géneticos en Europa, ya no nos quedaba laburo a ninguno porque ahora ya los hacen a medida y como churros, por cuatro gordas, sólo dar a la manivela y aquí tiene su doli, que le viene como polla al culo. Joder, si sólo con el mercado negro ya han bajado nuestras tarifas a la mitad.

Pan era perfecto en su estilo, lo comprendí cuando me enseñó una foto de la estatua griega en que se habían fijado los chinos, los mismos cuernecillos, las mismas orejas puntiagudas, el mismo pelo ensortijado, incluso la sonrisa de salidorro, las patas de cabra, las pezuñas partidas, el pijo de campeonato y no se sabía dónde terminaba el hombre y empezaba el cabrón. Hasta le enseñaron a bailar y a tocar un poco la flauta de caña, era como una peli pero de verdad. Hombre, le fallaba un poco la voz que les salió muy aguda, que no pegaba, vamos, y no podía hablar mucho rato porque se quedaba sin voz enseguida y además no era muy listo, pero eso sí, tenía un corazón que no le cabía en el pecho, con todo el puteo que llevaba encima y siempre tan cariñoso y pánfilo. Una de las cosas que llevaba mal Pan es que a él le gustaban las mujeres y los hombres nada, pero resulta que tenía mucho más éxito con los bujarrones, hombre, treinin llevaba y cumplía siempre como un machote, pero siempre me decía que estaba hasta los huevos de los culos de tío, pobre Pan, yo si lo tuviera que hacer siempre con mujeres desde luego que me daba un mal.

Cómo lloré cuando se los llevaron, a Pan y a los demás, llevaba unas tres o cuatro semanas sin ir a verle al campo de refugiados porque había perdido todo su dinero y no me atrevía a decirselo. Me dolió mucho no poder ir a despedirle, pero no tenía estómago para echarmelo a la cara, para que me odiase, así por lo menos podía pensar que me había pasado algo y no me echaría el mal de ojo, dicen que los dolis pueden, al menos los que tienen ojos y por si acaso, nunca se sabe. Muchas veces me he preguntado si Pan habría escapado a la repatriación si hubiera tenido su dinero, pero seguro que no, le habrían hecho el toco mocho, se lo habrían birlado y no le habría servido de nada, Pan era como un niño chico, necesitaba alguien que cuidara de él. Además, ni repatriación ni hostias, Matadero Cinco se llamaba por lo bajo el campo de refugiados, no hace falta ser ministra de asuntos exteriores para adivinar que a Hong Kong y a Europa le sudaban la polla vino tinto aquellos pobres desgraciados que de repente se habían convertido en un problema, total qué más da y para qué gastar en aviones y en gilipolleces, se les deja morir y aquí paz y después gloria, con tal de que la prensa no achuche, se puede hacer.

Yo le cogí mucho cariño a Pan, le veía casi todos los días, era como un hermanito pequeño al que había que explicarle las cosas, me hacía gracia regañarle, si era casi el doble de grande que yo. Él siempre quería que le explicara cómo funcionaban las cosas, le gustaba que le cantara, además, y yo le hacía peinarme y darme masajes, que tenía unas manos de ángel. Lord Jim decía que era mi perrito faldero, pero ni a él ni a mí nos importaba. Un día, cuando me masajeaba la espalda, de repente ay qué gustito y yo que no me retiro, medio grogui y fumada que estaba, y luego el masaje que va bajando, no tan masaje ya, y yo que no me quito y jijí y jujú y pasó lo que tenía que pasar, no estuvo mal, pero tenía todos los tics de la profesión Pan, un poco teatral, eso sí, lo hizo con cuidado, no dijimos palabra, sudando medio a oscuras, y nunca más hablamos de ello, no se porqué. Pan, mi niño, ¿dónde estarás? A veces sueño con los dolis apiñados tras los alambres de espino, las caras vacías y entregadas, qué puta mierda de mundo.

Se te abren los ojos enseguidita en esta puta Gomorra. Con lo del Hombre Perfecto ya me di cuenta de que esto no era Hawai, qué guai, yo que pensaba que ya había dejado todos los malos rollos atrás en la puta escuela, pero no, para nada. Aun así yo pensaba ser madama de mayor, poner la pasta para un local en un barrio caro y luego a poner la mano y a vivir del cuento. Pero con lo de las esnafmuvis, me caí del guindo, ya sólo pienso en California, cuanto más lejos de este rollo mejor que mejor, los burdeles ni en pintura. Es que lo de las esnafmuvis es muy fuerte, pero como puede ser nadie tan cabrón, yo no me lo creía ni de coña marinera, efectos especiales, trucos, no le daba importancia, aun así hay que estar muy pallá para que te guste ver cómo torturan a una tía, aunque sea de mentira, pero bueno, como tantas cosas, que cada perro se lama su pijo, como digo yo siempre.

Malditos hijos de puta, recuerdo, empezó la fiesta como tantas otras, hoy toca orgía de todos con todas, todas con todas y todos con todos, una más, despedida de soltero de niños muy ricos o asín, me la suda, rutinaria y en piloto automático omm mani padme omm, yo estaba soñando mientras aquella en que el Capitán Kirk y su tribu salvan a las ballenas, que es de las más guai, mientras por fuera ay uy cómo me gusta, fóllame, fóllame, y en un momento que pasó un ángel que uno vuelve con una cinta de video en la mano, típico, una porno, pensaba yo, aburrido aburrido omm mani padme omm pero que más quisiéramos y en todas las pantallas una tía desnuda de cuero encadenada y latigazos y pinzas en los pezones y chillidos pero no de los de las porno, sino de verdad que una distingue y ya no sirve el omm mani padme omm porque a esa tía desnuda de cuero la están destrozando, ay que el cuchillo, ay que la sierra, ay las tripas, ay las cadenas y la pistola y la cabeza que encima cuando quitan la capucha es Jeannine, mi colega Jeannine la que se había ido a Cuba, pero si es Jeannine, cabrones, y la sangre es Jeannine, hijos de puta, y ya está muerta Jeannine, se ve como su mirada se va apagando mientras va perdiendo sangre, salí de allí por piernas, medio en pelotas y no recuerdo cómo llegué a Gomorra, tres días me pasé llorando omm mani padme omm, cabrones, cabrones, mi niña Jeannine, pero ¿cómo puede Dios permitir que existan cabrones así, Santa María Magdalena? El míster comprendió y no me dijo nada por los tres días, si en el fondo es medio legal, luego me llamó y me dijo no te preocupes que esos por aquí no vuelven, y lo llevan crudo para mojar en esta ciudad, les he puesto en la lista negra, no tengas miedo de ellos. ¿Y eso es todo? Le digo ¿se van a ir así de rositas? ¿no te acuerdas de Jeannine? Que no se hubiera ido, hostias, yo a ella no le debo nada. Además qué quieres que haga, de justiciero enmascarado, no me jodas, Marie, cada uno a lo suyo y descuida que a ti no te tocarán. Así que cada uno a lo suyo, la historia de mi vida, omm mani padme omm, capitán.

Chinitolandia le llamo yo a este sitio. Colas y colas y todos para lo mismo. Ya la última vez que vine conseguí que me dieran una foto del candidato, vaya palabra, me suena a hongos en el chichi, candidato mi chinito. Tiene ya siete años y le falta una pierna que la perdió pisando una mina pero me da igual, es cuestión de ahorrar para una de plástico de estas modernas que son mejores que las de verdad. Dice el funcionario que te habla como si fuera el Emperador del Japón que no es chino, que es coreano, me lo dice muy serio, cómo si fuera importante, coreano, sí señor, digo, soplapollas, pienso.

Dice Brigitte que no me lo van a dar ni de coña, que si quiero tener un hijo de puta, que si he tomado ácido, que si patatín y patatán, no entiende nada la Brigitte, a veces es una arpía, no entiende el poder de Santa María Magdalena y el de santa guita bendita que tampoco es moco de pavo, a diestro y siniestro, pasta por aquí y pasta por allá, de algo me tenía que servir este cuerpo serrano. Yo quiero mi chinito y punto pelotas. Se me ha metido en la chola. Hombre, más me habría gustado que Ash me hiciera uno, por ejemplo y llevarlo dentro, con la tripa tensa como la piel de un tambor y sentir su corazón y sus patadas, incluso el parto, qué cojones, pero no, eso no podré nunca, en la escuela nos secaban a todas, yo siempre pensaba que era por pura crueldad, una más, luego cuando ya era mayor Lord Jim me explicó que entre reglas, preñeces, abortos y partos se perdía un veinte por ciento (un día de cada cinco me explicó y ya no se me olvida) de días útiles, así que debería darme con un canto en los dientes porque me podría retirar tres años antes, es una forma de verlo, pero por las noches me abrazo a la almohada y quiero mi chinito, California puede esperar un año más.

En fin, a decorarse, primero un bañito, voy abriendo el agua caliente y joder, qué es esto, alguien que me agarra por detrás, ladrones, seguro, y algo se aprieta contra mi cara, joder que no puedo respirar y todo negro, dormida sin sueños...

Como una piedra en un estanque, olas de dolor desde el centro de mis ojos, vuelvo, vuelvo de muy abajo, noto la boca pegajosa, no puedo ni moverme todavía, todo me da vueltas, no abro los ojos porque potaría, es con ellos cerrados y estoy a punto, oigo a Ash, Marie, Marie, y me digo esto es un sueño, Marie, estás despierta, te dije que mandaría a por ti, no puedo abrir los ojos todavía pero muevo la cabeza, ay joder, qué sueño más bonito, Ash susurro y sí, soy Ash, Marie, recuerda, hasta que la muerte nos separe, por fin abro los ojos, una luz en ellos, los cierro, los vuelvo a entreabrir, una luz blanca, otra roja y un zumbido, no frunzas el ceño, Pritiguoman, que te pones muy fea, sonríe a la cámara, me dice mi amor, e intento sonreir aunque me duele todo y miro a los lados para huir de la luz y allí están, las pinzas, las cadenas, el cuchillo y la pistola, y estoy desnuda de cuero y no me puedo mover.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Paracoita by Stuart Cunningham (#2 de 3)

...Y se volvió a San Francisco de California. Como estaba previsto, sólo iba a estar aquí un mes, para un trabajo muy importante. Eso son trabajos y no el putiferio este, joder, la guita que tenía el tío y le saludaban en todos los sitios y todavía le quedaba tiempo para estar todos los días de picos pardos conmigo. Adiós, cariño, adiós, mi amor, cuídate mucho, algún día iré a California y te buscaré, no, yo mandaré a por ti y viviremos juntos hasta que la muerte nos separe. Y yo pensaba, claro, y la nena se chupa el dedo, tú en cuanto montes en el avión, si te he visto no me acuerdo, alguna vez pensarás en mi y cada vez menos y eso es todo y como mucho un día borracho les contarás a tus amigotes lo que te enseñó a hacer aquella pelirroja cuando estuviste en Europa y punto. Pero lo decía tan serio y tenía tantas ganas de creerle que cuando suena el timbre o el teléfono a horas raras, me da un jamacuco y pienso que igual es él, que lo decía en serio. Si es que soy una blanda, ya hace dos meses y todavía pienso en él, seré idiota, pues vaya metejón que tengo con el americanito, si se entera Brigitte para que queremos más, menudo cachondeo se iba a traer.

Hala, a la calle, empieza el chou, estoy hasta los güevos de este puto barrio. El edificio, bueno, aunque también hay algún capullo que me mira por encima del hombro y ya le dije el otro día en el ascensor bueno qué pasa, eh? Tengo monos en la cara? Disculpe, decía el mariquita, como me joden estos pijitos, hasta cuando te piden perdón parece que están marcando distancias, ojo chorva, no ves que tengo más guita y más cuna que tú, no quieras tocarme. Pero todos tienen lo mismo entre las piernas y a todos les gustan las mismas gilipolleces, tragatelo todo, ¿la tengo grande?, te la voy a meter hasta el corazón, puta, cómo te gusta, dime que te gusta, dime que no puedes vivir sin mi rabo, dime que soy el cabrón que mejor te folla de este lado del misisipí, dime que el mundo no tiene sentido sin esta máquina de follar. Hombres, todos igual de capullos.

Pero la calle es peor, entre los que te desnudan con la mirada y los que simplemente se te quedan mirando y los que te insultan, o te dicen fuera de este barrio. Por eso salgo casi siempre en taxi. Por lo menos a esta hora los niños están en el cole. Porque son los peores. Esos por menos de cinco te escupen o te tiran alguna basura. Desde pequeños, tan putos, pero no tienen la culpa ellos, son los soplapollas de sus padres y las estrechas de sus madres y los salidos de sus hermanos mayores que les calientan la cabeza. Ya aprenderán, aunque un barrio sin niños no estaría mal, no señor, en fin. Ay, qué mal cuerpo se me pone al hablar de niños...

Bueno, pues ya en Santa María del Mar, siempre me acuerdo de la primera vez que vine, que me convenció el curita. Cómo lloraba el curita después de hacerlo, decía soy un pecador, soy un desgraciado, soy una bestia. Ay, qué gracia, yo al principio me descojonaba, pero cuando se empezaba a golpear con el látiguillo ese al grito de perdóname padre ya no me reía. Me impresionaba. Me hacía pequeñita y me quedaba en un rincón hasta que terminaba, total, también contaba el tiempo ese y no se le fuera a escapar o pagara sus neuras conmigo. Bueno pues el caso es que el primer día que vengo me lo cruzo en las escalera de la entrada y le digo, buenos días Johnny, y él que se pone rojo como un tomate y mira a izquierda y derecha y dice qué haces aquí, y yo digo he venido para ser cristiana, padre, me has convencido y entonces pasa un señor mayor y le dice hasta luego, Padre Modesto, ay qué ataque de risa me dio, si me tuvo que pasar casi arrastras a la sacristía porque se quedaba mirando todo el mundo, así que Johnny, Padre Modesto, ay que me meo.

Ave María purísima. Bla bla bla del padre y el hijo y el espíritu, o se es uno o se son tres, si eso lo entiende hasta un niño de teta. Es que es empeñarse en hacerlo difícil, lo que no se es si un tío tan listo como Johnny se lo cree o habla por hablar. Yo ya no le llevo la contraria, al principio sí, pero no vaya a ser que no me deje venir. La que sí es guai es Santa María Magdalena, jo qué historia más bonita, enamorarse del único hombre que no podía hacerle caso porque era dios, teniendo a todos los demás en el bote. Me gustaba la peli del Superestar, cuando la china canta no sé como amarle, es un hombre, sólo un hombre más y he tenido tantos hombres antes... Como lloré cuando vi la peli. Ash me contó que la historia no era así, que la Magdalena se cepillaba a todo el grupo, menos a Judas que tenía sífilis y que por eso Judas estaba hasta los huevos porque además todos le tomaban el pelo y un día ya se cabreó del todo y les denunció a los romanos y que nada de treinta monedas de plata, que lo que le pagaron fue la Magdalena envuelta en un lacito y que le hizo todo tipo de barbaridades, que la Magdalena fue mártir, pero con Ash nunca se sabía si hablaba en serio o en broma, yo creo que esto lo decía en broma.

Dios te salve, María Magdalena, bendita tú eres y bendito tu vientre, ruega por nosotros. Dame salud, mucha salud, que si no, no me jubilo y acabo de esquinera, dame mucho dinero para dejar de pecar cuanto antes, tú tenés la palabra, y por favor que me dejen adoptar a un chinito, tú sabes que lo trataría bien, que lo educaría y que lo querría mucho, que me den el chinito, por favor te lo pido, Santa María. Te dejo el talego en el cepillo y le he puesto un ocho en cada esquina con rotulador, para que veas luego que es el mío, yo soy legal, dije un talego cada día por el chinito y estoy cumpliendo, cumple tú, santo putón. Amén.

Pues me pilla de camino, paso por el banco, que la directora quiere explicarme el Super Fondo 2100 Estrella, ya verás, Marie, esta inversión no puede fallar a largo plazo, lo garantiza el potencial de crecimiento económico de los paises emergentes, bla, bla, bla, parole, parole, al final siempre vuelve la burra al trigo, me fío o no me fío, pero me tengo que fiar de alguien, cuando invertí por lo que había oído en la red, entre pitos y flautas cuando me quise dar cuenta, había perdido hasta la camisa, si no a estas alturas ya podía estar en California, me gusta esta tía, me gusta la autoridad con que trata a los tíos, seguro que es igual en la cama, cuando se quieran dar cuenta está encima de ellos arreándolos, sólo se debe poner cachonda estando encima, una matahombres, pero parece legal. Pero hay algo que me da mal rollo en la movida esta... no, ya se, la vajilla, ya salió, por lo de la vajilla no paso, yo ya me había dado cuenta, pero Ash me lo contó que si te regalan vajillas por meter dinero en un sitio, chungo cubata, hay gato encerrado, es para palomos, si el negocio es dabuten, se vende solo, sin vajillas y sin sorteos de coches, que no se me olvide enterarme una noche de estas de en qué ha metido pasta últimamente Lord Jim, que a ese si que le va bonito y en eso la voy a meter. Voy a sacar la plata de este puto banco, jodete a tus empleados, princesa, pero a mi no me jodas que ya voy servida, ¿capichi? Pues hasta ahí podíamos llegar, habrase visto.

Sí, perdí toda mi pasta y toda la de Pan, nunca me lo perdonaré, no fui capaz de ir a verlo para contarselo a la cara, pobre Pan, ¿qué habrá sido de él? Ash decía que los dolis se gastan pronto y que acaban como hamburguesas en los Macdonalds, no sé, cosas de Ash, pero la verdad es que no conozco ninguno viejo, pero bueno, la verdad es que tampoco hace tanto tiempo que hay dolis, genéticos creo que los llaman, dice Brigitte que ella se acuerda de cuando llegó el primero de Hong Kong, el revuelo que se armó en Gomorra, dice que era nada más una polla muy grande con unas pequeñas piernecillas, Lord Jim la daba de comer atándola y poniéndole un gota a gota en vena con una especie de suero que parecía leche. Estuvo seis meses siendo la gran atracción del lugar, qué ambientazo entonces, nunca se había visto tanta gachí en Gomorra, Lord Jim hizo dinero sólo con dejar a los clientes habituales un auricular conectado a un micrófono en la habitación donde las gachís se encerraban con el Hombre Perfecto, así lo llamaban, para desternillarse de risa, ya se le veían buenas maneras entonces al Lord Jim, aunque se arriesgaba, si se enteraba el míster yo creo que lo capaba.

Yo llegué a Gomorra de la escuela una semana después de que se llevaran al Hombre Perfecto otra vez a Hong Kong, eso decía el míster, que la historia oficial era que se lo habían llevado otra vez a Hong Kong y que el que no achantara la muy sí que se iba a tener que ir a Hong Kong porque desde luego no volvía a trabajar en Europa en los días de su vida. Nos pagó una semana extra de trabajo a todos con una nota de que si a alguien se le ocurría la genial idea de intentar sacarle más pasta por el temita de la chorra andante, que se lo pensara dos veces, porque él desde luego se iba a cabrear mucho. Cuando le dije que por qué me pagaba a mí, que yo no había visto nada, me dijo que si me pensaba que él era subnormal profundo, que a ver si no sabía él que no había secretos con tanto chocho en casa y que además no quería que me diese envidia de todos los demás, que como no le conocía a ver si se me iba a ocurrir hacer cualquier boludez e iba a tener que poner su inversión en mí en la cuenta de pérdidas. En la cuenta de pérdidas, eso me dijo el muy mamonazo, menudo elemento el míster, un pájaro pero que de mucho cuidado.

Y claro que lo sabía todo, me lo contaron Brigitte y Lord Jim una noche que nos quedamos fumándonos unos petas después de chapar el garito. Se descojonaban de que me quedaba con la boca abierta, menuda pipiola era yo. Igual exageraban para hacerse los chulitos, pero no, algo muy gordo tuvo que pasar para que se montara aquel cristo. Por lo visto cuando empezaron a oir los gritos, no hicieron mucho caso, porque la gachí aquella era muy espectacular con los gritos, parecía una puta barata, pero muy barata, siempre estaba chillando cuando venía que se oía en media Gomorra, se tenía que enterar todo el mundo de que estaba follando y de que además se lo estaba pasando como Dios, luego salía y parecía que no había roto un plato en su vida, pero era una exhibicionista, Lord Jim y Brigitte le llamaban la vasca, que siempre chillaba kemekorro, kemekorro, que debía tener un novio aizkolari, también estos mira que tienen gracia a veces. Total que eran ya las cuatro de la mañana y la vasca chillando y nadie ni caso, además como ya era conocida de la casa, pues el míster solía apañarselas para que acabara en una parte retirada, donde no jodiera demasiado a la peña con sus ays, pero en esto que los chillidos se hacen más fuertes, que se hacen menos rítmicos y Lord Jim que primero piensa hay que ver la polla esta que nos va a sacar de pobres a todos, pero ya los chillidos se hacen demasiado fuertes y a Lord Jim que le da que ha oido la palabra socorro y le dice a Brigitte, oye, como socorro no sea otro nombre vasco, creo que tenemos sarao, chungo filete, voy para arriba y tú avisa al míster y apañatelas para despejar el patio. Por lo visto cuando Lord Jim llegó, ya no se oía un ruido, ni contestaba nadie al llamar a la puerta, malo, malo, la vasca callada, malo, malo. Y efestiviguonder, muy malo, chungo pero de verdad. Lord Jim ya había visto alguna jai descuajaringada, por dentro y por fuera, siempre se te cuela algún loco, por más que tengas ojo clínico, son gajes del oficio, pero lo peor, decía Lord Jim, es que el Hombre Perfecto seguía allí como si tal cosa, flexionando y estirando las rodillitas de niño, entrando y saliendo del cráneo de la vasca, por el hueco chorreante del ojo izquierdo, rítmicamente, mete y saca, dale que te pego, folla que te folla, como si ese fuera su único propósito en la vida, como si no fuera muy distinto de lo que venía haciendo todas las noches del mundo, como si la vida siguiera para siempre igual, noche tras noche tras noche, ahí fue cuando se dio cuenta de que los dolis eran el anticristo, decía Lord Jim, que donde esté una puta o un puto de verdad que se quiten estos monstruos del infierno, que ni sienten ni padecen, que son como animales, nunca le he visto yo tan afectado a Lord Jim como hablando de aquello...

Paracoita by Stuart Cunningham (#1 de 3)

Maldita resaca. ¿Cómo es posible que no se me acostumbre el bodi a la priva y que me siga doliendo así la cabeza por las mañanas? Por no hablar del puto estómago. Parece que me he comido la polla de un tragafuegos de estos del circo o cómo se llamen. De pequeña vi actuar a uno. Era muy molón, con su barbita y sus pendientes. Olía a gasolina y llevaba tatuada una calavera ardiendo en el brazo.

Y es que anoche me tomé alguno más que de costumbre, pero es que si no cualquiera aguanta al gordo seboso ese. Oye y mira que yo soy profesional, que una está hecha a tó y que en peores plazas hemos toreao pero es que el tío ese me saca de quicio. Cada uno tiene sus manías, ¿no? Bueno, pues no le aguanto, joder, y conseguir que no se cosque del tema me cuesta cada día más trabajo. Y lo que me jode no es que sea un burro, uno más, Santo Tomás. Hombre, la verdad es que no sé de que antrazo habrá sacado ese pedazo de dildo que le gusta meterme por el culo. Mi jopo puede con eso y con más, pero duele. Vaya, si duele. Un día de estos hablo con el míster y que le pasen al sector sadomaso. Si no fuera por la propinaza ya lo había hecho. Será cabrón el pichafloja.

Tampoco me jode que me diga que me quiere. No es el único. Y además se lo cree el muy gilipollas, ni que me cuente su vida que maldito lo que me importa, pongo el piloto automático omm mani padme omm y le sigo el rollo, mientras estoy pensando en el capitán Kirk, un poco gordito pero tiene algo, joder quien iba a decir que Mister Spock había tenido un hijo en secreto con la hermana del capitán.

Me jode su olor. No lo puedo explicar. A veces me huele a polvos de talco y otras a una mezcla de sudor viejo y naftalina. Me dan ganas de potar, pero sobre todo es que se me pone una mala leche que pa qué las prisas y esa sonrisa asquerosa y la cara llena de granos y las bolitas de caspa en el hombro. Joder, pues si que le he cogido manía al gordo seboso. Reconozco que hay otros más gordos, más feos y más viejos y me los paso por la piedra sin pestañear. ¿Será porque me recuerda a mi instructor en contracciones? Otro cabronazo.

¿Dónde habré puesto el puto almax? Y es que esto parece una leonera. Mañana limpio, lo juro por la Virgen. Ah, aquí esta, menos mal. Vaya pinta tengo, que ya no eres la de antes, querida Marie, que no estás ya para estos trotes, que para cinco al día hay que tener las tetas duras, mucha saliva y mucho churri, que si no, al final estás toda tan dolorida e irritadita que no te puedes ni mover. Como mucho cinco años más aguanto, y suerte si me mantengo un par de ellos en tarifa A. Y luego California, a tumbarme en la playita bajo las palmeras con un daiquiri, a ver Star Trek en el vídeo y a comer todos los helados de chocolate que me salgan del chocho. Me voy a poner como la foca más foca de las focas y al que no le guste que haga fú como mi gato. Mira que si no me da la pasta, pero seguro que sí, si me estoy forrando.

Joder con el rubito y sus chupetones, y mira que se lo tengo dicho. Recordar decirle al míster que si repite le parta un diente. Bueno, un poquito del bálsamo de Fierabrás este y en un par de horas no se notan, oye, qué maravilla. Las ojeras como siempre, yo creo que no van a peor. Luego, antes de fichar, me decoro la cara y ni se notan. Desde luego no me voy a operar para quitármelas. No estoy ahorrando yo para gastarmelo en carniceros. Pero las patas de gallo si que van peor, y yo juraría que me están creciendo las orejas. Le tengo que preguntar a Brigitte, aunque mejor no, me dirá que sí solo para putearme, la muy zorrón.

Ayayay, que ahora llega el momento difícil del espejito mágico, ¿no es esto un poquito de celulitis? Pero cómo es posible con lo que como y con las palizas de gimnasio que me atizo, piel de naranja, piel de naranja, ¿así que era esto? Claro que peores están alguno de los pircis estos, los más antiguos, jodida moda de los güevos, yo lo que creo es que a los tíos les gusta porque así se hacen la ilusión de que somos como vacas con anillos en el hocico y que pueden tirar y llevarnos y traernos y que ni sentimos ni padecemos y que desde luego no recordamos. Pues estoy harta yo ya de que me tiren de los anillitos, que parezco un anuncio de llaveros. En California no me voy a dejar ni uno.

Bueno, uno sí, pero ese es distinto, este anillo en ocho tumbado que agujerea seis veces la piel de alrededor de mi ombligo, un recuerdo, mira que era caprichoso, pero la verdad es que no hay otro igual, Marie-8 me llaman, y Maries hay muchas en Gomorra, pero Marie-8 sólo la menda lerenda. Marie Infinita me decía él y cuando le preguntaba por qué, se sonreía y me besaba. También Marie Pritiguoman, y esto si me dijo por qué un día que le pillé tierno, había una peli antigua de una princesa que se parecía mucho a mí y se llamaba Pritiguoman, que es un nombre africano. Ash, mi Ash, qué mes tan bonito me hiciste pasar, mi amor, era americano, de San Francisco de California, y siempre me contaba muchas cosas de California y de sus playas pero decía que si iba tendría que dejar de fumar marijuana porque allí está prohibido, yo creo que me vacilaba.

Era como un sueño, me mandaba flores, me llevaba a cenar a los sitios de la yet, y cómo hablaba, qué piquito de oro tenía, la de cosas que me contaba del mundo y de la gente, claro que usaba muchas palabras que yo no entendía, pero eso sí cuando le preguntaba me las explicaba tranquilito y con paciencia. Claro que lo malo era que muchas veces yo no entendía la explicación, jajaja, así que al final pasaba de preguntarle por no parecer tonta, total, si a mí lo que me gustaba era oirle hablar, que hablaba mejor que los de la tele y con más gracia.

Lo más curioso de Ash es que no me quería para follar, bueno, claro, follamos tres o cuatro veces y la verdad es que me lo follé bien follado, vaya que si le gustó a mi americanito, un tío no puede fingir eso, si al final me tenía que pedir que parara. Pero no buscaba eso, esas cosas se notan, ya ves tú si se notan y por eso lo quería aun más. Si la última vez, que fue super romántica, el polvo de mi vida, me tuve que empeñar y rogarle y sólo cuando se me escapó una lágrima empezó a besarme, esa vez nos quedamos dormidos abrazados juntos, que no me había pasado nunca. La verdad es que mira que era raro, no he conocido un hombre parecido en mi vida. Hombre, malcogido si que estaba, no se lo habían cepillado en condiciones, porque la primera vez no había visto yo tanta leche en los días de mi vida, se me quedó medio muerto, le temblaban las piernas y chillaba como un gorrino en el día de San Martín, y cómo me gustaba a mí verle esa mirada perdida, saber que en ese momento era mío mío mío. Una vez me paré y le dije di mi nombre o paro, cabrón que me tienes loca, di que me quieres o aquí te dejo, dilo más fuerte, dilo más veces y vaya que sí que lo dijo, Marie, Marie, Marie, mi amor, Marie, sigue, Marie, te quiero, te quiero, Marie, Marie, Marie, para, Marie, que me matas, Marie. Después me dijo muy serio que ni se me ocurriera volver a hacerle eso y me besó y me sonrió pero la verdad es que lo dijo de una manera que no lo volví a hacer, me daba mal rollo, que se yo...

viernes, 27 de noviembre de 2009

101 Ciencia Ficción 101



Una joya, oculta e inesperada. Una razon más para aprender inglés: No está publicado en español. También se ha publicado con el título de Worlds of Wonder

Típicamente en el sistema académico norteamericano, #101 es el curso introductorio más simple que hay sobre cualquier tema.

Aquí nos encontramos con trece historias, publicadas por primera vez entre 1951 y 1977 pero que han envejecido perfectamente. Un poco peor ha sobrellevado el paso del tiempo el hilo conductor del libro que es un bosquejo autobiográfico y autoglorificador de un Robert Silverberg un poquito inmodesto incluso para sus estándares y tan demodé como su perilla.
Tengo que decir sin embargo que Silverberg sí consigue transmitir su pasión por la escritura y también que el análisis que hace de cada relato y de sus estructuras y técnicas narrativas es irregular pero de nivel general interesante. Si hace unas semanas revisábamos un libro que ahondaba en el significado último (antropológico) de la ciencia-ficción como género, hoy hemos encontrado uno que ahonda en su andamiaje estructural. Es éste mucho menos profundo que el otro pero también más divertido puesto que en éste hay cuentos francamente excelentes.
Mención especial merecen:
  • Afectuosamente Fahrenheit, de Alfred Bester, que era alcohólico.
  • Los observadores viven en vano, de Cordwainer Smith, que era espía, profesor de guerra sicológica y vivió en China.
  • Invernáculo, de Brian Aldiss, que era inglés, el pobre.
  • Tiempo común, de James Blish, que viene del Clinesterton Beademungen
  • Día Millón, de Frederik Pohl, una divertida miniatura suiza.

La gente se equivoca al leer a Asimov. Si no has leído nunca ciencia-ficción, prueba ésta y si no te gusta, no te molestes en insistir... No despachamos mejor género.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Los sueños de los que está hecho lo Nuestro



o Cómo la ciencia-ficción conquistó el mundo, de Thomas M. Disch (1940-2008) es, sin duda alguna, el mejor libro que he leído este año.


Paradójicamente, este fenomenal novelista y poeta al que constantemente esquivaba el reconocimiento de crítica y público que merecía, siempre acababa recogiéndolo en los rincones más insospechados. Por ejemplo en El Tostadorcillo Valiente (1986), narración infantil que le compró Disney, o en este análisis lucidísimo de la ciencia-ficción como género que nos ocupa (1998) y que fue -¡oh broma cruel del destino!- la única de sus obras que se alzó con el premio Hugo de Ciencia-Ficción en el año de su publicación.

Thomas Disch publicó su última novela de ciencia-ficción en 1978 (En alas de la canción) y desde entonces sobrevivió mal que bien con su poesía, su carrera como crítico literario (en el Times, y en el New Statesman, con Martin Amis), una carrera de nuevo discreta pero personalísima en la literatura de terror y su pintura.

Y digo mal que bien porque finalmente tiró la toalla. A los sesenta y ocho años, tras la muerte por cancer de su pareja durante treinta años (Charles Naylor), el incendio de su piso, un embargo inminente, sin plata en el bolsillo y una vida si no extensa por lo menos intensa, lpidió que el último apagase la luz antes de salir. Hablando de su muerte, Ramiro Sanchíz recuerda a los estóicos: No cabe quejarse demasiado de la vida porque la puerta siempre está abierta.

Tal vez es la combinación de haber sido un profesional del género y su prematuro distanciamiento del mismo la que confiere al libro su tono único. Un tono como el del aquel hijo que a los cuarenta narra la historia de su padre, que le llevaba al futbol y le leía cuentos por las noches pero que bebía los sábados y no era muy inteligente. Es un tono nostálgico, con amor por el pasado mítico pero sin respeto y sin perdón por todas las vergüenzas y limitaciones de ese pasado que además de mítico resulta que era sórdido.

La verdad es que Disch deja pocos títeres con cabeza. Veamos: H.G. Wells, Philip K. Dick (con matices, con muchos matices), Gene Wolfe (en passant), William Gibson y pocos más salen relativamente indemnes del escalpelo, pero la mayoría de los demás son demolidos sin compasión. Algunos previsiblemente, como Ron L. Hubbard, fundador de la Cienciología, John Norman o Jules Verne -que, afrontemoslo, como literato era un puto desastre-. Pero la crítica es igual de despiadada contra otros popes mucho más respetables a priori: Robert Heinlein, Ursula LeGuin, Edgar Allan Poe, etc. En todos los casos el análisis de Disch pone de manifiesto fascismos varios y patológicos, deshonestidades editoriales de toda índole y limitaciones narrativas y espirituales.

Pero lo intelectualmente estimulante del libro no es tanto el repaso del Panteón sino el análisis del género en sí, de las necesidades psicológicas a las que responde (no saltarse la introducción titulada El Derecho a Mentir), de las razones políticas y sociológicas del éxito de Star Trek, de cómo la ciencia-ficción aunque despreciada por el establishment ha influido sustancialmente en el acervo cultural del siglo XX (no olvidemos que cinco de las diez películas más taquilleras de todos los tiempos son de ciencia-ficción).

Las reflexiones de Disch sobre el género cubren la carrera espacial, la guerra fría, el militarismo, la religión, el tercer mundo, el feminismo,... ¿qué más se puede pedir?

Por cierto que el capítulo final está dedicado a una disección estremecedora de lo estrecho, adocenado, uniformador y previsible del panorama editorial para la ficción especulativa -que es como le gustaba llamar a Disch a la ciencia-ficción. Y es en este punto donde mantengo mi única discrepancia fundamental con Disch - y con Juan Agustí- puesto que confunde absolutamente la parte con el todo ya que ¿acaso el resto del panorama editorial es distinto?


domingo, 25 de octubre de 2009

Stuart Cunningham, in memoriam

Hoy se cumplen 18 años de la prematura muerte de uno de los revolucionarios más radicales de la ciencia-ficción del último cuarto del siglo XX. Ningún escritor ha tenido más honda influencia en el género con tan poca obra (sólo tres novelas y apenas dos colecciones de relatos cortos). Probablemente son sus oiniones políticas lo que le ha condenado al ostracismo para el gran público. Bueno, eso y que era descarada y desinhibidamente bujarroncete. En la foto le vemos con su amante Terence McKeena.

"La acerada luz resbala indiferente sobre las pulidas superficies de los cachivaches que pueblan la nave atestada. El zumbido insistente de los transformadores es una presencia terca y ubicua. Un hombre camina despacio por uno de los escasos e irregulares corredores; ocasionalmente se detiene y cambia de dirección. Su movimiento no parece seguir patrón ni propósito; más bien debe ser un reflejo, subproducto de otra actividad no relacionada...".

Como muestra, un botón: Este es el famoso comienzo del primer capítulo de "Venimos del País Hermoso". Este cuento, que fue rechazado por Harper y por Random House, fue finalmente publicado por The NewYorker, y hasta la fecha es el único relato de ciencia-ficción que lo ha hecho. Es curioso que a pesar de lo dificil que es encontrar sus obras (casi imposible en español), incluso tiene un grupo de fans españoles en facebook. La calidad acaba permeando y perdurando, por muchos obstáculos que se le pongan. Dicen que la comedia ligera "La Maldición de Acinofelet" se está rodando en Holllywood. Dicen que DiCaprio es el protagonista. dicen que se estrenará en Febrero de 2011. Ardo en deseos...
Stuart Cunningham, Descansa En Paz.