miércoles, 4 de mayo de 2011
Sangre es el nombre del amor
-Quiero verte muerta. ¿Quieres verme muerto?
-Sí, y que tú me veas muerta a mí.
José María Latorre. Sangre es el nombre del amor. Ed. Montesinos.
jueves, 21 de abril de 2011
Puente Romano
Este es el puente de mi pueblo. El Puente Romano. No es romano, sino románico, pero esto son detalles a los que nunca hemos prestado demasiado atención. Puente viejo, al fin y al cabo. Tiene nueve siglos y diez ojos. La mayoría de ellos (los ojos, no los siglos) de medio punto y algunos un poquito ojivados. Está reforzado para resistir las crecidas del Miñor y las mareas vivas de la ría. Mola porque no hay coches y se ataja a la panadería, aunque resulta incómodo para las sillas de ruedas.
En el centro del puente, tenemos este crucero. También es del Doce. Las flores son para la cruz, para el santo y para recuerdo de un suicida tuberculoso y enamorado. El de bajo la cruz es San Telmo, todavía patrono de los navegantes, a pesar de que le hemos cogido cierta antipatía por su repetitiva broma de iluminar en las noches de tormenta los mástiles metálicos con lucecillas fatuas que nos acompañan en la rugiente tempestad.
Bajo San Telmo, por cierto, podéis ver, si os esforzáis, tres ánimas, y es que aquí somos muy de ánimas. Nunca sobran unas ánimas en un puente.
El crucero usurpó el sitio de un inmemorial dolmen fálico y aun así no evitó que muy avanzada la Edad Media el puente siguiera siendo escenario de ritos de fertilidad: La mujer que no empreñaba había de pernoctar allí y cuando un viandante pasaba, debía pedirle que le echara agua sobre el vientre [aquí la traducción del bajo latín se vuelve confusa] y que prohijara o apadrinara al nasciturus.
Siempre ha sido un pueblo cachondo. Lo único que me tiene preocupado de él es que hay mucho paro yen invierno y que esta primavera apenas hay topos. Será Fukushima.
domingo, 10 de abril de 2011
Choque de Reyes
... y cuando acaba el Juego de Tronos, empieza el Choque de Reyes...
En los tiempos malos, hasta para los panaderos resultan más baratos los mercenarios que el pan.
Tyrion Lannister
El poder reside donde los hombres creen que reside. Ni más ni menos.
Varys, el eunuco.
Tyrion estaba un poco borracho, y muy cansado.
-Dime, Bronn. Si te mandara matar a un bebé... una niña, por ejemplo, todavía en el pecho de su madre... ¿lo harías? ¿Sin preguntas?
-¿Sin preguntas? No.
El mercenario se frotó el pulgar contra el índice.
-Preguntaría que cuánto.
Su tiempo ya había pasado. Ningún hombre debería durar más que sus dientes.
Irri Dothraki.
Ya no duermo como cuando era más joven. Antes prefiero levantarme, aunque todavía esté oscuro, que yacer inquieto en la cama, preocupándome de todo lo que tengo que hacer.
Gran Maester Pycelle.
...y luego seguirá la Tormenta de Espadas...
En los tiempos malos, hasta para los panaderos resultan más baratos los mercenarios que el pan.
Tyrion Lannister
El poder reside donde los hombres creen que reside. Ni más ni menos.
Varys, el eunuco.
Tyrion estaba un poco borracho, y muy cansado.
-Dime, Bronn. Si te mandara matar a un bebé... una niña, por ejemplo, todavía en el pecho de su madre... ¿lo harías? ¿Sin preguntas?
-¿Sin preguntas? No.
El mercenario se frotó el pulgar contra el índice.
-Preguntaría que cuánto.
Su tiempo ya había pasado. Ningún hombre debería durar más que sus dientes.
Irri Dothraki.
Ya no duermo como cuando era más joven. Antes prefiero levantarme, aunque todavía esté oscuro, que yacer inquieto en la cama, preocupándome de todo lo que tengo que hacer.
Gran Maester Pycelle.
...y luego seguirá la Tormenta de Espadas...
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sábado, 26 de marzo de 2011
Un superhéroe atípico
El siguiente diálogo tiene lugar en el Tebeo de Superhéroes Starman Omnibus: Vol 5. de James Robinson. En un episodio titulado El Largo Adios, como la famosa película.
al acabar el episodio anterior, Jack Knight -Starman- ha muerto al interponerse en la trayectoria de un disparo bla bla bla. Algunas pistas visuales nos indican que se trata de un sueño ¿de Sadie, la novia de Jack? ¿del propio Jack?
-Jack, cariño.
-Sadie, nena.
-¿Qué haces aquí?
-Te podría preguntar lo mismo.
-Te echo de menos.
-Yo también te echo de menos. Tu sonrisa, el tacto de tu cuerpo. Echo de menos tus chistes.
-Me siento sola, Jack.
-Bueno, eso lo supero, nena. Yo estoy muerto, creo.
-Mira [le muestra cómo empieza a arder]. Ya ha comenzado. Me estoy quemando. Esto es lo que me mató. Ahora lo recuerdo. Un disparo de una pistola de rayos alienígena.
-¿Duele?
-Dolió. Esto es sólo la moviola.
-¿Qué puedo hacer?
-Cierra mi tienda. Arregla los líos que haya dejado en Ciudad Opalo. Dile adiós a mi papi de mi parte. Y entonces encuentrate a alguien seguro y aburrido. Alguien que no arda...
-...Este es un sueño horrible. Horrible y aun así tan tranquilo...
-Lo se. Nuestras voces. Tranquilas como un lago. Densas como miel. Secas como Las Vegas.
-Un sueño terrible.
-Entonces ya sabes lo que deberías hacer, no, nena? [Jack ha ardido ya casi por completo y apenas queda su esqueleto]. Despierta.
martes, 15 de marzo de 2011
Llega el Invierno
¿Cómo distingues una gran historia de un folletín?
¿Cómo distingues una novela trágica, épica,vibrante y madura de una yuxtaposición de muertes, saqueos, incestos y traiciones en una acumulación improbable?
La respuesta es que es difícil distinguirlos. Tan fina es la línea que separa lo grandioso de lo grandilocuente, lo emocionante de lo populista. Con Juego de Tronos en particular, y con Canción de Hielo y Fuego en general, padezco una cierta disociación cognitiva. Me encanta, y no entiendo porqué. Es más, a ratos me parece que no me debería gustar: ¿Dragones? ¿Bastardos? ¿Torneos? Como decía el Estagirita:
-¡Vamos, no jodas!
Creo que el secreto está en el oficio. Me la he vuelto a leer (quince años después) y constato que aguanta el paso del tiempo y que está bastante pero que bastante bien escrita. Muy bien escrita para ser el típico-rollo-de-fantasía-pseudomedieval-de-espada-y-brujería. Martin sabe lo que se hace, Martin sabe lo que se trae entre manos. Martin no improvisa. Tal vez por eso el quinto tomo (A Dance of Dragons) ha tardado en salir más de cinco años, si es que al final lo hace en Julio como está anunciado. Martin dixit "Se a donde quería llevar la historia, pero el camino para ir del principio al final está siendo más complicado de lo que esperaba". Quedan otros dos tomos. Ya veremos si alguna vez se concluyen.
La opinión mayoritaria en USA es que se estamos ante la obra de Fantasía más renovadora desde Tolkien. Esto es parcial puesto que los americanos tienden a sólo conocer la fantasía anglosajona, pero aun así es relevante.
Se trata de una novela de gran escala, a la Guerra y Paz, de muchos kilómetros, muchos años, muchos paisajes, muchos personajes y muchos acontecimientos. Novelón para los que nos gusta leer novelones. Novelón para las vacaciones...
Se trata de una novela coral, escrita desde el punto de vista de decenas de personajes y los acontecimientos se ven desde distintas interpretaciones y perspectivas. No hay protagonista, o sí, el protagonista es el Juego de Tronos y los personajes -incluso los que pueden parecer en un momento principales- son coyunturales, fragmentarios y en más de una ocasión prescindibles y descartados.
Los personajes son adultos, complejos, mezquinos y malvados, humanos en definitiva. Nada de hobbits de Disneylandia ni de arquetipos unidimensionales. Me gustan.
El elemento fantástico es parte del paisaje pero no es central en la historia. Apenas en cuatro ocasiones en casi mil páginas (dos en las nieves allende el Muro, una en una tienda de campaña y finalmente en la última página del tomo) aparecen elementos claramente fantásticos más que de historia alternativa. La magia arropa pues la historia pero apenas la embellece, no la transforma.
Martin no esconde sus influencias, ni de donde saca sus ideas:
- La Guerra de los Cinco Reyes es casi la de las Dos Rosas, con unos Lancaster y unos York apenas travestidos en Lannister y Stark.
- El Muro es sin duda el de Adriano, en Gran Bretaña (Westeros). Más allá hay pictos y monstruos.
- Valiria la de la grandeza perdida es una Roma que de remota parece casi mitológica.
- Los Dothraki son claramente mongoles que viven a caballo sobre el mar de hierba.
- ...
En Abril comienza la serie en HBO y en España creo que comienza en Mayo en Canal Plus. Atención que A Game of Thrones y A Dance of Dragons acabaran el año en la lista de libros más vendidos, y si no al tiempo.
sábado, 12 de marzo de 2011
Incunable: La buena educación
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Berreas,
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domingo, 20 de febrero de 2011
Radiohead: En brazos de la mujer madura
Conforta; no sorprende. No tienes mariposas en el estómago, ni esa opresión en el pecho. No te abrasan las ingles, nunca llegas a terra incognita. Tal vez más allá haya monstruos, pero si acaso serán los del tedio y los del eterno retorno de lo idéntico, no los de la sangre en el espejo, no los de los androides paranoides.
Sin embargo, qué ternura, qué regazo, qué perfume a la vez sexy y añejo, de jungla y tocador. Y la técnica: de meretriz de Babilonia, de puta de oficio perfeccionado por la voluntad y la repetición. Infinitos matices y lugares a los que nunca te llevaría Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas.
Estas son las sensaciones que produce el último y esperadísimo trabajo de la banda de Oxford. Son tantos años siendo la banda de rock más moderna e influyente del planeta que claro.
Es una ecuación que no tiene solución: A determinadas alturas ya o te repites y no aportas mada nuevo o exploras nuevos caminos que te roban tus señas de identidad y defraudan a tus incondicionales. Verdad casi universal, de García Márquez a Paul Auster, de Picasso a Antonio López. Poquísimas excepciones, Goya quizás, tal vez Torrente Ballester. Radiohead no.
Ya no pueden irrumpir, como con el Creep de Pablo Honey, ni revolucionar la década como con OK Computer (Karma Police, Paranoid Android,...). Y eso que ellos, cuando ya parecía todo dicho, pudieron dar una inesperadísima vuelta de tuerca con Kid A y Amnesiac, pero nada dura para siempre...
Dicho lo cual, Radiohead siempre es Radiohead, como Vargas Llosa o como los Rolling. Y cualquier disco suyo merece atención y expectación, tanto en el modelo de negocio como en el contenido musical. Es de las pocas bandas y casi la única superbanda que opina, como Alex de la Iglesia, que Internet es nuestra Salvación, ora pro nobis, y que a nosotros los músicos más nos vale encontrar la forma de monetizar nuestro genio digital y estar dispuestos -como los juglares y las orquestas de antaño- a dejarnos la piel en el asfalto de las giras y los conciertos. Si en su anterior trabajo (In Rainbows, 2007) sorprendieron no sólo a la escena musical sino a las discográficas y a las escuelas de negocios, ofreciendo su disco en internet por la voluntad, ahora el nuevo lo comercializan directamente, sin discográfica, a siete euros o nueve dólares, con descarga digital desde la página creada para este fin.
En cuanto a la música, The King of Limbs es un disco de texturas, hecho con cariño y con cuidado. Parece que han disfrutado, encontrando tratamientos y ambientes sofisticados para sus melodías y falsetes que podrían haber sido infinitamente más comerciales con más guitarras y menos loops, ecos y samples, y con menos electrónica.
Es un disco menos asequible que In Rainbows, no experimentador a ultranza pero sí sobresaliente -albricias- del adocenado y uniformado tratamiento instrumental que invade la música popular contemporánea.
No creo que sea un éxito de público o de crítica, y los incondicionales tendremos unos años de duda hasta saber si se trata de una coda o de un momento de transición, aunque me temo lo peor. Ahora bien, como coda resulta más que digno y más que medianamente interesante.
Si le tengo que poner una pega a este disco de Radiohead, es que parece más un disco de su cantante Thom Yorke. Algunos cortes recuerdan bastante a su trabajo en solitario The Eraser y además, parece que la creatividad del grupo esta vez se ha quedado en el cantante y el batería, como si los de las cuerdas y los teclados tuvieran algodones entre las orejas. El videoclip del primer single Lotus Flower, con Yorke en solitario recreándose en una grotesca coreografía, no hace más que confirmar esta impresión.
¿Es posible que Yorke se esté metamorfoseando en Beyoncé? Juzguen ustedes mismos...
Pero make no mistake, conforta, conforta, conforta...
Sin embargo, qué ternura, qué regazo, qué perfume a la vez sexy y añejo, de jungla y tocador. Y la técnica: de meretriz de Babilonia, de puta de oficio perfeccionado por la voluntad y la repetición. Infinitos matices y lugares a los que nunca te llevaría Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas.
Estas son las sensaciones que produce el último y esperadísimo trabajo de la banda de Oxford. Son tantos años siendo la banda de rock más moderna e influyente del planeta que claro.
Es una ecuación que no tiene solución: A determinadas alturas ya o te repites y no aportas mada nuevo o exploras nuevos caminos que te roban tus señas de identidad y defraudan a tus incondicionales. Verdad casi universal, de García Márquez a Paul Auster, de Picasso a Antonio López. Poquísimas excepciones, Goya quizás, tal vez Torrente Ballester. Radiohead no.
Ya no pueden irrumpir, como con el Creep de Pablo Honey, ni revolucionar la década como con OK Computer (Karma Police, Paranoid Android,...). Y eso que ellos, cuando ya parecía todo dicho, pudieron dar una inesperadísima vuelta de tuerca con Kid A y Amnesiac, pero nada dura para siempre...
Dicho lo cual, Radiohead siempre es Radiohead, como Vargas Llosa o como los Rolling. Y cualquier disco suyo merece atención y expectación, tanto en el modelo de negocio como en el contenido musical. Es de las pocas bandas y casi la única superbanda que opina, como Alex de la Iglesia, que Internet es nuestra Salvación, ora pro nobis, y que a nosotros los músicos más nos vale encontrar la forma de monetizar nuestro genio digital y estar dispuestos -como los juglares y las orquestas de antaño- a dejarnos la piel en el asfalto de las giras y los conciertos. Si en su anterior trabajo (In Rainbows, 2007) sorprendieron no sólo a la escena musical sino a las discográficas y a las escuelas de negocios, ofreciendo su disco en internet por la voluntad, ahora el nuevo lo comercializan directamente, sin discográfica, a siete euros o nueve dólares, con descarga digital desde la página creada para este fin.
En cuanto a la música, The King of Limbs es un disco de texturas, hecho con cariño y con cuidado. Parece que han disfrutado, encontrando tratamientos y ambientes sofisticados para sus melodías y falsetes que podrían haber sido infinitamente más comerciales con más guitarras y menos loops, ecos y samples, y con menos electrónica.
Es un disco menos asequible que In Rainbows, no experimentador a ultranza pero sí sobresaliente -albricias- del adocenado y uniformado tratamiento instrumental que invade la música popular contemporánea.
No creo que sea un éxito de público o de crítica, y los incondicionales tendremos unos años de duda hasta saber si se trata de una coda o de un momento de transición, aunque me temo lo peor. Ahora bien, como coda resulta más que digno y más que medianamente interesante.
Si le tengo que poner una pega a este disco de Radiohead, es que parece más un disco de su cantante Thom Yorke. Algunos cortes recuerdan bastante a su trabajo en solitario The Eraser y además, parece que la creatividad del grupo esta vez se ha quedado en el cantante y el batería, como si los de las cuerdas y los teclados tuvieran algodones entre las orejas. El videoclip del primer single Lotus Flower, con Yorke en solitario recreándose en una grotesca coreografía, no hace más que confirmar esta impresión.
¿Es posible que Yorke se esté metamorfoseando en Beyoncé? Juzguen ustedes mismos...
Pero make no mistake, conforta, conforta, conforta...
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