domingo, 8 de agosto de 2010

Semiótica Mágica


"Creemos que inventamos los símbolos. La verdad es que los símbolos nos inventan; somos sus criaturas, con la forma que nos dan sus bordes duros y distintos. Cuando los soldados hacen su juramento se les da una moneda, un asimi acuñado con el perfil del Autarca. Cuando aceptan esa moneda, aceptan todos los deberes y las cargas de la vida militar -son soldados desde ese momento, aunque no sepan nada del manejo de las armas. No lo sabía entonces pero es un grave error creer que debemos conocer tales cosas para que nos influyan; de hecho creer eso es creer en el tipo de magia más supersticioso y sin base alguna. Sólo el aprendiz de brujo tiene fe en la eficacia del conocimiento. Las personas racionales saben que las cosas actuan por sí mismas o no actúan en absoluto."

Gene Wolfe, La Sombra del Torturador

sábado, 7 de agosto de 2010

¿Qué me llevo a la playa 20100801?: Eskerresultadekedormíme

Nuestra tradicional entrada veraniega de sugerencias aleatorias de libros y tebeos a disfrutar mientras te sudan las axilas, te pica el pecho con tanta crema y tanta mierda y encima se te mete la arena por el culo, queda deslucida este año por mi cabecita loca: Eskerresultadekedormíme en la crítica y crucial madrugada en la que cogía manta y merienda y me encaminaba al litoral. Y es que no se puede ya a ciertas edades apurar hasta las heces el cáliz del rodriguismo setentero y urbanita. Que ya no estamos para cerrar Madrid, sino para sopitas y buen vino y Estipendium pecati, mors est.

Así que, pues, lo que había en la mesilla, que fue lo único con lo puede arramblar en microsegundos, mientras simultáneamente me ponía los pantalones, blasfemaba en varios idiomas y decidía si no ganaría unos preciosos minutos lavándome los dientes en el coche.

La lista pues tiene mucho de escasa, de desequilibrada, de inopinada y de aleatoria pero también tiene el discreto encanto de lo sorprendente y el acicate que necesitáis para tal vez dar el paso ese que os falta para percataros de que los libros físicos son un atraso fetichista y que en realidad donde están los libros bien y donde deben estar es en la Red (ahora se dice Clau, o Clou, o Cloud, o algo, pero es el mismo perro, la meretriz babilonia de siempre). Allí están todos, son gratis -como todo-, no ocupan sitio en la maleta y los tienes accesibles en cualquier situación y dispositivo.

Algo setentero, de humor negrísimo, viajes en el tiempo y bombardeo de ciudades: Matadero Cinco, de Kurt Vonnegut

Algo inclasificable: La Subasta del Lote 49 de Thomas Pynchon

Un thriller bien escrito, lo que constituye realmente una rara avis en el adocenado panorama de best-sellers: Complicidad de Iain Banks

Un paréntesis en una de las únicas colecciones de Space Opera contemporáneas que merece la pena: El Estado del Arte de Iain M. Banks

Un libro de Ciencia-Ficción de cuando la ciencia-ficción era la expresión literaria más interesante del momento: Cities in Flight de James Blish

Manierismo y posmodernismo destilados y seminales: Planetary (Edición Absoluta, Tomo II) de Warren Ellis


¿Qué más se puede pedir? Pues... herpes, talco y tecno-pop.

domingo, 25 de julio de 2010

Quedan un día y cinco horas

¿Una nueva era en los juegos de ordenador o una secuela para hacer caja? ¿Por fin un juego de estrategia en tiempo real multijugador a la altura del estado del arte, o más de lo mismo?

Veremos. A partir de las 00:00 CET del 27/07/10 se puede comprar, en FNAC, en el Corte Inglés, en Media Markt...  o descargarlo, claro. En España no abre ninguna tienda a medianoche porque para eso somos el Segundo Mundo, así que a descargarlo.

¿Tienes fuego?

domingo, 18 de julio de 2010

...la del que huye del mundanal ruïdo...

Esto es lo que se ve desde mi dormitorio. Si buscas atentamente en la foto, podras ver una náyade, una ménade, una silvana, una meiga morena y dos bacantes. Están escondidas entre follajes y claroscuros. Mola. Lo único es que entre semana, en invierno, no hay mucho ambiente. Por eso cuando acaba Estío me voy a Madriz. No es tan bonito pero hay más actividaz.

viernes, 9 de julio de 2010

Los Clásicos: ¿Sueñan los ancianos con pasados míticos?




Casi todo el mundo ha visto Blade Runner, Desafío Total y Minority Report.

Muchos saben que las historias originales de las tres películas son de un tal Philip K. Dick.

Incluso bastantes saben que el original de Blade Runner se titulaba ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, gran título donde los haya.

Pero la cultura general sobre Philip K. Dick acaba aquí. Casi nadie lo ha leído. ¿Para qué?

Muy pocos saben que se trata de uno de los escritores más originales e influyentes de la ciencia-ficción e incluso de la literatura norteamericana del siglo XX. Que se le puede comparar sin ruborizarse con Franz Kafka, con Italo Calvino, con Kurt Vonnegut o con Jorge Luis Borges.

PKD escribió decenas de novelas -sólo una que no era de ciencia-ficción: Confesiones de un artista de mierda- originales, metafísicas, torturadas, en las que el paisaje más o menos tecnófilo y más o menos alienígena es sólo uno de los alicientes. PKD no es un escritor de personajes (apenas nombres que hablan, como los de los diálogos de Platón) ni de peripecias que te hagan pasar siempre la a siguiente página para descubrir qué ocurre a continuación, pero si es un escritor metafísico que habla de los dilemas torturados de seres humanos tristes; de angustia, de religión, de drogas, de política, de la identidad, de la salud mental y la locura.

El mayor reconococimiento que obtuvo -el premio Hugo- le vino en 1963 por El Hombre en el Castillo, distopía que hipotetizaba una América bajo el poder nazi, tras un desenlace alternativo de la Segunda Guerra Mundial. También en 1975 rozó la fama cuando ganó el John W. Campbell Memorial con Fluyan mis lágrimas, dijo el policía, sobre una estrella de la tele en un estado policial.

Se casó unas cuantas veces y la mayor parte del tiempo vivió si no en la pobreza, con poco desahogo económico.

Philip K. Dick tuvo un historial de diversos problemas mentales e incluso un diagnóstico -muy discutido con posterioridad- de esquizofrenia. En 1974 tuvo una serie de alucinaciones que le marcaron profundamente y pasó el resto de su vida obsesionado con ellas y con su interpretación. Sus últimas novelas (Valis, La Invasión Divina y La Transmigración de Timothy Archer) viran claramente hacia lo teológico. Tras sus visiones, PKD dijo muchas cosas, entre ellas que además de ser PKD era Tomás, un cristiano del siglo I perseguido por los romanos... o que había sido poseído por una entidad superior benigna y trascendente... o que un satélite alienígena se comunicaba con él.

Quiero creer que mucho de lo que decía lo hacía solo porque era original, provocador o divertido, pero no estoy seguro en absoluto.

Murió en 1982, a la edad de cincuenta y cuatro años, de un ataque al corazón.

Ultimamente me he releído La Invasión Divina, en la que Jehovah, expulsado de la Tierra tras el fracaso del experimento Jesucristo, embaraza a una colona espacial y la convence a ella y a un Pepe para que vuelvan a la tierra, gobernada por los secuaces de Belial:

-Cardenal, ¿no es un hecho que en los países católicos, especialmente en los del Tercer Mundo, no existe prácticamente clase media? ¿Que la Iglesia tiende a establecerse en lugares en los que hay una elite muy rica y un grueso de población muy pobre con apenas educación y sin esperanza de prosperar? ¿Hay alguna correlación entre la Iglesia y esta deplorable situación? [...] ¿No ha impedido la Iglesia el progreso económico y social durante muchos siglos? ¿No es de hecho la Iglesia una institución reaccionaria dedicada a que medren unos pocos y a explotar a la mayoría, basada en la credulidad humana? ¿No sería esta una declaración justa, Eminencia?

...

Un hombre vino a ver al gran Rabino Hillel y le dijo
-me convertiré si me enseñas toda la Torah mientras aguanto a la pata coja.
Hillel dijo:
-lo que te sea odioso, no se lo hagas a tu vecino. Esto es la Torah; el resto son comentarios. Ve y aprendelo.

[Esta regla dorada no está donde creeéis sino en Levítico, capítulo 19, versículo 18]

...

Haznos dignos, Señor. Prestanos tu espada de poder. Danos tu silla de justicia para montar el semental de... No pudo acabar el pensamiento. Era demasiado intenso. Apresurate a nuestra ayuda, terminó, y levantó la cabeza. Una sensación de triunfo le inundó, como si -pensó- hubieramos atrapado algo que fuéramos a matar. Lo hemos cazado. Y morirá. ¡Alabado sea el Señor!

Desgraciadamente, Philip K. Dick ha muerto...

martes, 6 de julio de 2010

Musa de Fuego #3

Todavía no está publicada en castellano. No se quién tiene los derechos.

Es una noveleta de ciento y pocas páginas de un escritor brillante, irregular y decadente. Decadente como la ciencia-ficción. Cuando discuto con Juanito siempre niego que la ciencia-ficción esté moribunda, pero ahora que no nos oye tengo que admitir que sí. Este es de los mejores y no es ni una sombra de lo que ha sido. Ni una sombra de aquel sombrío que asombró al mundo cuando publicó Hyperion en 1990, una novela que acaparó todos los premios con una imaginación y una calidad literaria sin parangón en la ya adocenada vulgaridad de un género que apenas produce fantasías didácticas mormonas o tratados de autoayuda para niños enclenques.

La verdad es que cuando uno piensa en la buena ciencia ficción, casi siempre se remonta décadas, sea uno de James Blish, de Alfred Bester, de Frederick Pohl, de Gene Wolfe....

Dan Simmons -como la ciencia-ficción- tampoco es lo que era. Pero quien tuvo, retuvo. Amor por Shakespeare que trasciende la peripecia (Romeo, Macbeth, Hamlet y Mucho Ruido y Pocas Nueces) y poco más: Una cosmogonía paleta y una trama pueril. Aparte del Shakespeare que permea todo, sólo algunos brillantes momentos imaginativos, con alienígenas más creíbles y casi menos planos que los personajes principales. ¡Qué triste que sea de lo mejor de c-f que he leído últimamente!

Pero claro, si echamos una mirada a los diez libros de ciencia-ficción más vendidos de Amazon.com
encontramos:
Uno de R.L. Stevenson, otro de Mary Shelley, otro de H.G. Wells, dos de Ayn Rand y otro de Star Wars. Parecería que el favor del público nos ha abandonado definitivamente... ¿Quedamos sólo cuatro friquis a los que nos gustan estas cosas?

sábado, 3 de julio de 2010

Musa de Fuego #2

Quién me diera una musa de fuego que os transporte al cielo más brillante de la imaginación; príncipes por actores, un reino por teatro, y reyes que contemplen esta escena pomposa
William Shakespeare, prólogo de Enrique V


 El cuadro es de Howard David Johnson