sábado, 22 de junio de 2013

The Unwritten: Meditaciones sobre la ficción (III de XIX)

Every Story is about
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  • Quiero un tesoro. Si soy rico tendré sexo: El vellocino de oro
  • La vuelta al amor perdido: La Odisea
  • Hasta una guerra si hace falta: La Ilíada
  • Ah, sí? Pues te vas a cagar: La Orestiada
  • El efecto de la oxitocina es efímero: El sueño de una noche de verano
  • El amor redentor: La bella y la bestia
  • El amor prohibido: Romeo y Julieta (o Lolita)
  • El sexo ilegítimo: Madame Bovary
  • Priapismo y seducción: Don Juan (o Drácula)
  • El sexo y el poder: La cenicienta (o Macbeth, o Hamlet o...)
  • Hasta el alma, si hace falta: Fausto
  • Si fuera guapo, si no fuera tímido, si no estuviera prisionero, si...: Jekyll y Hyde
  • Construyamos la paracoita: Frankenstein (o Pigmalión)
  • Hasta el infierno, si se tercia: Orfeo

...todas las demás son variaciones sobre el mismo tema...


domingo, 16 de junio de 2013

The Unwritten. Meditaciones sobre la Ficción (II de XIX)

Moby Dick

Moby Dick es central en la iconografía de The Unwritten, principalmente por la identificación del Leviatán con la ballena. Tengase en cuenta que el leviatán de Carey/Gross no es el ortodoxo de Hobbes, ni siquiera (sólo) un monstruo de proporciones demasiado inmensas para ser aprehendido por la mente humana. Leviatán aquí es una (meta)criatura no sabemos si benevolente o indiferente, que se alimenta de historias y que representa el poder de la memoria colectiva. Aquí una tésis central de Unwritten: Que las historias son poderosas, que conforman la verdadera realidad y que son tanto más efectivas cuanta más gente las conoce o cree en ellas.

Sin embargo, Moby Dick tiene en The Unwritten entidad propia y no sólo metafórica. Se trata de una de las historias singulares que pueblan la geografía esotérica del mundo, uno de los arquetipos que atraen a Tommy Taylor como agujeros negros y etapas del camino iniciático por el que Taylor va entendiendo como funciona el mundo -o el mundo que su padre fabricó para él... Que el capitán Ahab tenga el rostro de Wilson Taylor sólo sorprende hasta que lo piensas un poco...

Llamadme Ismael. 

Hace unos años -no importa cuánto hace exactamente-, teniendo poco o ningún dinero en el bolsillo, y nada en particular que me interesara en tierra, pensé que me iría a navegar un poco por ahí, para ver la parte acuática del mundo. Es un modo que tengo de echar fuera la melancolía y arreglar la circulación. Cada vez que me sorprendo poniendo una boca triste; cada vez que en mi alma hay un nuevo noviembre húmedo y lluvioso; cada vez que me encuentro parándome sin querer ante las tiendas de ataúdes; y, especialmente, cada vez que la hipocondria me domina de tal modo que hace falta un recio principio moral para impedirme salir a la calle con toda deliberación a derribar metódicamente el sombrero a los transeúntes, entonces, entiendo que es más que hora de hacerme a la mar tan pronto como pueda. Es mi sustituto de la pistola y la bala. Catón se arroja sobre su espada, haciendo aspavientos filosóficos; yo me embarco pacíficamente. No hay en ello nada sorprendente. Si bien lo miran, no hay nadie que no experimente, en alguna ocasión u otra, y en más o menos grado, sentimientos análogos a los míos respecto del océano.
Herman Melville, Moby-Dick, 1851

Mocha Dick

Cuando Herman Melville escribió Moby Dick, "Dick" no tenía un uso vulgar sino que era un diminutivo de Richard. Cuando la palabra "Dick" se utilizó para designar el miembro masculino no fue sino en los años sesenta. Así que lo siento pero no es que la cabeza de la ballena tenga forma de polla.

Hubo, parece ser un cachalote albino real que se enfrentó varias veces con distintos balleneros cerca de la isla de Mocha, en Chile. La ballena llevaba varios arpones clavados en la espalda. Probablemente Moby Dick es una deformación de Mocha Dick.

Huston y Peck

He oído decir a la gente que había leído Moby Dick cuando eran niños. Esto les define instantáneamente como mentirosos. Nadie que no tenga por lo menos quince años –y sea maduro para su edad– podría enfrentarse a esas páginas.
John Huston

John Huston estaba convencido que Moby Dick, en la mente del capitán del Pequod, no era otra cosa que un disfraz maligno de un Dios cruel y caprichoso. su interpretación cinematográfica (1956) de la novela, llevada al guión que escribió a pachas con Ray Bradbury es pues una historia sobre la venganza y la blasfemia.
  
Gregory Peck borda en la película de Huston una de sus interpretaciones más famosas. Aunque hay quien piensa que sobreactúa, mi opinión personal es que Ahab sólo admite un registro excesivo, shakespeareano. El otro candidato para la interpretación del capitán era Orson Welles, que finalmente hizo un papelito como predicador profético en Nantucket.

Starbucks

Pues sí, el nombre de la famosa cadena de cafés malos y caros proviene de Starbuck, el primer oficial del Pequod, un cuáquero de Nantucket, pensativo e intelectual. Starbuck tiene un rol muy de coro shakespeareano en la novela puesto que es el único de la tripulación al que le parece que buscar venganza de un animal es una gilipollez e intenta constantemente que Ahab desista de su empresa.


Queequeg

Negro, caníbal, arponero, de rostro tatuado y bárbaras costumbres. Fuma como un carretero, lleva siempre consigo un idolillo llamado Yojo y usa su arpón como cubierto y como cuchilla de afeitar.
Dice Ismael:
“Fumamos una pipa juntos, y una vez acabada, me manifestó que estábamos casados, lo cual en su país supongo que significaría que éramos amigos, porque otra interpretación no pensaba yo darle.”

Herman Melville, Moby-Dick, 1851

Piezas de a ocho

 —Todos los vigías me habéis oído dar una orden acerca de una ballena blanca. Pues bien, ¡atención ahora! ¿Veis esta onza española de oro?
   E hizo relucir la moneda al sol.
   —Vale dieciséis dólares, muchachos. ¿La veis? Señor Stubbs, deme un martillo.
   El primer oficial fue a recogerlo, mientras el capitán, silencioso, frotaba la moneda como si quisiera sacarle más brillo. Stubbs le entregó el martillo y el capitán se acercó al palo mayor, lo alzó y exclamó con voz chillona:
   —Aquel de entre vosotros que descubra esa ballena que tiene tres agujeros en el cuerpo, aquel que la descubra, se llevará esta onza de oro, hijos míos.
   —¡Hurra! -gritaron los marineros, arrojando al aire sus sombreros mientras el capitán clavaba la moneda en el palo mayor.
   —He dicho una ballena blanca —continuó el capitán tirando el martillo—. Cien ojos, hijos míos. Tan pronto, como veáis una burbuja, ¡avisad! Porque os aseguro que ella nos está observando a nosotros en estos momentos.

Herman Melville, Moby-Dick, 1851

Por allí resopla

 Al verle cerniéndose por encima, medio suspendido en el aire, escudriñando el horizonte de modo tan loco y ansioso, se le habría creído un profeta o vidente observando las sombras del Hado, y anunciando su llegada con esos locos gritos. —¡Allí sopla ¡Allí, allí, allí!, ¡sopla, sopla! —¿Por dónde? —¡De través a sotavento, a unas dos millas! ¡Una manada de ellas! Al momento, todo fue conmoción. El cachalote sopla como el tictac de un reloj, con la misma uniformidad infalible y segura. Y por eso distinguen los balleneros este pez entre las diferentes tribus de su género.

 Herman Melville, Moby-Dick, 1851

La Espada Mística

-Herrero, una tarea para ti. Toma estos arpones y estas lanzas. Fundelos y hazme nuevos arpones que se claven profundo y que no se rompan. Pero no los temples con agua; deben tener un bautismo apropiado. ¿Qué me decís, hombres? Me daréis toda la sangre que se necesite para templar el acero? 
Herman Melville, Moby-Dick, 1851

domingo, 2 de junio de 2013

The Unwritten. Meditaciones sobre la Ficción (I de XIX)

 
En inglés los adjetivos no tienen género ni número.
Así, en Dublineses de James Joyce, el último relato -en el que está basada la brillante película homónima de John Huston- titulado The Dead resulta intencionadamente ambiguo. El lector identifica el título como El Muerto, referenciando a la historia que relata (metaficción) la mujer del protagonista, historia de frustración por un pretendiente de juventud. Sin embargo en la última oración del libro:

"... the snow falling upon all the living and the dead" [...la nieve cayendo sobre todos los vivos y los muertos]

nos preguntamos a qué se refiere realmente el título del relato. Lo mismo pasa con el título del comic de Mike Carey y Peter Gross. En el título de esta historia (The Unwritten) sobre el poder de las historias, no sabemos si es Lo No Escrito, El No escrito, La No Escrita, Los No Escritos o Las No escritas, o incluso Los Desescritos, suponiendo que esa palabra exista.

Y como la historia no ha terminado todavía, aunque empezó a publicarse en 2009, tendremos que seguir viviendo con la ambigüedad. Supongo que lo resistiremos.

sábado, 23 de marzo de 2013

El celo en el primate macho

Muchos ríos de tinta se han vertido sobre el comportamiento sexual, aparentemente errático y compulsivo, del varón adulto. Sólo parece haber unanimidad en que la voluntad va siempre por delante de la capacidad, muy por delante.

Nuestra modesta contribución a tan manida polémica intenta mostrar una regla sencilla, no rebatida por observación empírica alguna, que permita a los sufridos objetos de la atención de semejantes priápicos tormentos -generalmente hembras en edad de merecer, pero no siempre- predecir el resultado de las aproximaciones lascivas. De esta manera podran usar este balsámico conocimiento para beneficio propio y si acaso manipular (no literalmente) al verraco para conducirle a comportamientos más racionales o al menos más inofensivos.

Ley de la Vasodilatación Placentera (Estimulada) o Constante de Pommodoro.

Llamese T al comportamiento sexual de un primate macho cualquiera. En T se cumple que el producto de la Persistencia (P) por la consistencia (C) por la Frecuencia (F) es constante. De otra manera:

P x C x F = Kp

donde Kp es la denominada Constante de Pommodoro.

Con P, C y F variables independientes, o sea que por ejemplo  para una determinda fecuencia, cuanta más consistencia menos persistencia y viceversa. También podemos fijar la consistencia y entonces veremos que persistencia y frecuencia son inversamente proporcionales. Et cétera.

El Postulado de Boabdil sugiere que el valor de Kp no es constante en el universo observable sino que para cada primate macho el espacio se divide en dos regiones: una cerca de su morada y compañeros habituales (indoor, Kpi) y otra en el resto del universo (outdoors, Kpo). Boabdil sugiere que el valor de Kpo es un orden de magnitud mayor que el de Kpi. Tenemos que aclarar sin embargo que todavía no hay evidencia con suficiente significatividad estadística como para confirmar dicho postulado de Boabdil...


lunes, 27 de agosto de 2012

Apología de Prometheus: Vamos a ver, ¿Qué esperabáis?


Primero de todo, que quede claro: Ridley Scott es Dios (Los Duelistas, Alien, Blade Runner) y, como el Dios de Nietsche, ya murió y erra por las estepas cual zombi descerebrado (Legend, 1492: La Conquista del Paraíso), con apenas infrecuentes y traslúcidos destellos (Thelma y Louise) del pasado esplendor. Pero es Dios, y cualquiera que se quiera meter con él, y muy especialmente con todo lo que rodea el universo de su primera época como director, se las tendrá que ver conmigo, ¡voto a bríos!

Dicho lo cual, que sepáis que estoy muy entristecido por la pobrísima recepción crítica que ha tenido Prometheus. Cierto que no es una obra maestra, pero me parece una película más que correcta, sobre todo por comparación con el tono general de lo que nos llega de ultramar (por no hablar de la casi inexistente y acomplejada producción de aquende los mares). Desde luego es lo mejor que ha hecho Scott en la última década sin discusión (yo diría que desde 1982 pero hay mucha gente que opina que Gladiator es una buena película: la democracia y tal), y en el tono general de las películas de ciencia-ficción está en el cuartil superior.


Sin embargo, y tal vez porque teníamos derecho a esperar mucho del septuagenario Scott, la canalla y los pérfidos intelectuales se han ensañado con la peli.

Los aspectos más negativos que resaltan las críticas son:

  • un conjunto de errores e inconsistencias graves en el guión.
  • Un afán de transcendencia grandilocuente.
  • Una traición al espíritu de la saga y una dilapidación de la herencia de la misma.

A continuación, mi (no siempre) modesta opinión sobre cada uno de estos aspectos:

El guión

Es aquí donde la crítica feroz está más que justificada. Lindehof (¿os suena Lost?) ya ha dado pruebas en su trayectoria de ser tramposo y chapucero y Prometheus no constituye una excepción. Indigna que Scott haya consentido tamañas chapuzas en lo que debería ser una criatura muy querida para él.

Aún así, hay que distinguir entre la trama y la peripecia, como nos enseñarían en cualquier curso de narrativa elemental; la trama es correcta y huye de la facilona repetición mecánica del esquema de las películas anteriores de la saga (Scott, Cameron/Avatar, Fincher/El Club de la Lucha, Jeunet/Amelie, Anderson/Resident Evil) mientras que la peripecia es mucho más alambicada de lo necesario y tiene más agujeros que un queso Emmental. 

Podéis encontrar una disección feroz de las chapuzas guionísticas de Lindehof en Jot Down.
Sin embargo, hay más chapuzas.

#begin spoilers
  • La más indignante es que el xenomorfo sale del ingeniero en el puto suelo, en vez de mientras este está sentado a los mandos de la nave alienígena. Esto es fundamental porque desafina una cuidadosa construcción detallista que desentraña el misterio que la Nostromo encontró en Alien. Es inexplicable que Scott haya permitido esto.
  • Tampoco está mal, aunque sea irrelevante que a la francesa se le acabe el oxígeno, entre un segundo en la nave y vuelva a salir con el depósito lleno.
  • Y encima la tecnología (computadores, androides, ec.) es más avanzada que en Alien, lo cual supone un extraño anacronismo.
Reconocido todo lo anterior, que no es poco, ya la gente se envalentona

  • ¿Cómo es posible que el calamar triplique su tamaño en horas? Pues esto es consistente con el rapidísimo ciclo metabólico del xenomorfo. En las pelis anteriores hay numerosos ejemplos de esta rapidez.
  • ¿Por qué el engrudo negro deconstruye el ADN cuando es ingerido por el ingeniero mientras que porta el parásito en el resto de la película? Porque no son la misma sustancia. Pretender que café y cocacola son lo mismo porque tienen una coloración similar es una chorrada.
  • ¿Cómo sabía el androide como utilizar el engrudo? Probablemente con la simple inspección microscópica detecta el virus xenomorfo. Darselo a ingerir a un huesped garantiza su desarrollo. El que el huesped además insemine a otro humano mientras está infectado es una especie de bonus con el que no había porqué contar.
  • ¿Cómo sabía el androide que los franceses iban a copular? Irrelevante. No lo sabía.


La trascendencia

La supuesta trascendencia, querido Sancho, está tal vez en los ojos que miran y en las convicciones de los personajes. Donde críticos ven constantes simbolismos cristianos yo lo único que veo es una premisa clásica en la ciencia-ficción contemporánea: la ingeniería genética a gran escala, realizada por una raza alienígena. 
¿Por qué crean a los humanos los ingenieros? Porque pueden. 
¿Para qué? Quién sabe si por divertimento o más probablemente como campo de pruebas para armas biológicas (más sobre esto, después). 

Ni estas preguntas ni estas respuestas son importantes y la peli no hace ningún intento de discurrir por estos caminos. Ni en el fondo ni en la forma intenta Prometheus ser una película soobre el origen de la humanidad, de la vida o del universo; eso no tiene sentido reclamarle que no responda a tan estériles preguntas.

El espíritu de la saga

Pues para mí, si la peli tiene un acierto además de los obvios de la estética y de los efectos especiales, es el de ser absolutamente fiel a la historia. Se trata de una precuela y por lo tanto su función en la globalidad del ciclo "Alienano" es proporcionar contexto a lo novedoso y misterios de la serie. Y vaya si lo hace: Los xenomorfos no son más que armas biológicas diseñadas por una raza alienígena. En su diseño están las claves de su adaptabilidad, su resiliencia y su feroz metabolismo. Dichos alienígenas además tuvieron el buen sentido de producir estas armas en un planeta remoto (las pirámides no son más que arsenales) y el ir a enviar un cargamento de parásitos a la Tierra tiene evidentemente una finalidad experimental. Incluso se explica brillantemente el vago antropomorfismo del monstruo puesto que muta según el huesped (de serpiente a calamar, etc.) y el primer alien clásico emerge de la parasitación de un Ingeniero que -recordemos- tiene el mismo ADN que los humanos.


Y puestos a buscar simbolismos, me quedo con el de Prometeo, que designa, tal vez, a la expedición cuya misión es llevar a la Tierra el conocimiento. O tal vez es sólo el nombre de la nave. O tal vez designa al Ingeniero que lleva la vida inteligente a la Tierra. En cualquier caso, la comparación con el Titán Clásico que llevó el fuego a los hombres y fue duramente castigado por Zeus resulta obvia.


#end spoilers

En definitiva, una peli de ciencia-ficción bastante correcta y muy entretenida. Y además un agradable ejercicio nostálgico con su relación con Alien como principal activo. Su único problema es que probablemente le hemos exigido demasiado. Claro que el listón estaba altísimo.

martes, 7 de agosto de 2012

Los Gozos de la Edad Madura

Julio se rasca la calva, pensativo. Se da la vuelta en la cama -la barriga, convexa, blanquecina, cual giba de ballenato, parece que va a resoplar de un momento a otro-.
-Lola.
-¿Sí?
-¿Un poquito de tal y cual?
-¿De qué?
-Ya sabes, mira como lo tengo.
-¡Ay, Julio! ¡Qué labia tienes! Espera que me coloque.

Y no creas que no, a pesar de la barriga de Julio y de las tetas de Lola, en las que la gravedad ha cincelado su inexorable geometría, humores y tumescencias se desencadenan lúbricos; tal vez menos graciles que antaño pero más eficientes y eficaces.

La experiencia es un grado, tú, y Julio conoce ese cuerpo a tientas, y dónde tiene los resortes, y qué combinaciones son más deleitosas, aunque sean repetitivas. Y Lola, ay mi Lola altiva, la de la felación sin dentadura: Siempre pensé que lo más importante es la voluntad de agradar...

En diez minutos el paroxismo, contenido pero certero, sin aguja, pero con un posgusto de taninos que no tiene el blanco joven, más afrutado y efímero.

Apenas una hora después (a Julio ya Natura le ha impuesto algunas limitaciones de índole práctica) se repite el introito:

-Lola.
-¿Sí?
-¿Un poquito de tal y cual?
-¿De qué?
-Ya sabes, mira como lo tengo.
-¡Ay, Julio! ¡Qué labia tienes! Espera que me coloque.

Y mientras se desarrolla este preámbulo gozoso, de conclusión previsible, Julio piensa que alguna compensación tenía que tener el puto Alzheimer de Lola y que por fin la ha encontrado.

Lola, por su parte, piensa que esto de la Viagra no está tan mal...

sábado, 28 de julio de 2012

Don Hilarión en Filandón

-Los ricos de familia sois la leche.
-Oye colega, que yo vengo de donde vengo, de nescafé y cocido sin aspavientos día sí y día no.
-Ya. Pues te has acostumbrado muy rápido.
-¿A qué?
-A ser pijo, muy pijo, exquisito y borde.

Sí. Y hete aquí. Macrorrestaurante. Todo precioso. Y qué género. Tomates, rodaballos, meros y vacas viejas. No hay cosa igual en la capital. ¡Cuántos camareros! Atentos, profesionalísimos, sin llegar a obsequiosos ni pelotas. La leche. Los García de toda, toda la puta vida, los de las Pescaderías Coruñesas no han escatimado en nada, y da gusto, en más de un sentido.

Pero es como un oasis, como un cabaret en el Berlín nazi de 1945, puro crepúsculo de los dioses. Fuera Madrid las pasa putas, pero aquí, los banqueros y los centuriones bancarios, los ejecutivos, los futbolistas del Real Madrid, los casi extintos de la única industria patria -la inmobiliaria- finjen que no pasa nada, y siguen pijos, muy pijos, exquisitos y bordes, apurando los días de vino y rosas, por si se acaban pronto, just in case.

No hay chicas, sólo mujeres, será porque requiere algo de tiempo acumular tanta pasta. Pero las mujeres, muy guapas, muy ricas y muy arregladas, noli me tangere, just in case.

Y luego los yintonis en la terraza, correctos y sin el afeminamiento floral y frutal que impera, al filandón, a la sobremesa, a contar historias que eso es un filandón, la tertulia después de cenar se llama así en el oeste de Galiza y en León, que lo sepas. Como soy pijo, pues con un habano petit robusto de Hoyo de Monterrey. ¿Qué más se puede pedir? Emmm... herpes, talco y tecno-pop.

Todo muy rico, velada inmejorable. Pero qué decadente, qué cargo de conciencia entre Mercedes y Bentleys. Te acostumbraste muy rápido, flaco.

domingo, 20 de mayo de 2012

Me equivoqué de película


Me sorprendí a mí mismo no disfrutando particularmente de Los Vengadores (excepción hecha de cuando miraba a mi embobadísimo hijo de 10 años, que no sabía si pedirse el Capitán América o Iron Man, pero que tenía muy claro que yo era sin lugar a dudas Hulk).

Aun me sorprendí más cuando comprobé que tanto al universo bienpensante como a la colonia friqui les había encantado, casi unánimemente.

Tras reflexión he entendido que yo iba a ver otra película. Seducido y engañado por la estética de Ultimates (hasta extremos tan literales como tener a Samuel L. Jackson encarnando al Coronel Nick Fury), pensaba que iba a ver una película posmoderna, que aprovecharía para actualizar el arquetipo y la vigencia de los superhéroes, realizando una traslación cultural del comic original desde 1963 hasta el mundo post 9/11, post-facebook y post-Lehman Brothers; una traslación cultural en la que los personajes, sus problemas, mentalidades y diálogos hubieran envejecido como los lectores originales.

Y no. La película es otra.  No en vano Disney compró Marvel. No hay política, no hay violencia más que de la de plástico, no hay sexo, no hay relaciones personales torturadas. No juega en la liga adulta, el argumento es blando. Hasta los efectos especiales son anodinos -sí, estado del arte, que en 2012 es mucho decir, pero nada especialmente especial.

Ni siquiera tiene el cinismo Stark de Iron Man, ni la ingenuidad cincuentera de Capitán América, ni la grandilocuencia épica y wagneriana de Thor. Se queda en un puro elemento de marketing tipo cross-selling, balndurrio sin impronta ni personalidad. Aunque haya roto taquillas, la Historia no la recordará.

Algún diálogo ingenioso (pocos), es casi lo único que se salva, y Robert Downey, Jr. haciendo lo suyo, que lo tiene ya muy perfeccionado.

Nada de lo que yo esperaba:

  • Nada de una historia de malos tratos entre el Hombre Gigante y la Avispa.
  • Nada de una disección feroz a la reacción de USA tras los atentados.
  • Nada de deleitarse en la brecha generacional entre el Capitán América y el siglo XXI.
  • Nada de un Hulk priápico y caníbal.
  • Nada de una oda patriótica y neoconservadora.
  • Ni Tony Stark rompiéndole una botella de champán en la cabeza a La Viuda Negra.
  • Ni un Thor que no se resuelve entre mesiánico y esquizofrénico.
  • Ni siquiera una historia de Skrulls nazis.

¡Qué gran película se ha perdido! Pero claro, probablemente habría sido menos comercial, así que en el fondo es lógico.

Así que me volví a casa a lamerme las heridas y releerme The Ultimates, y lo pasé mucho mejor. Tengo amigos que opinan que se trata de un tebeo fascista, derrotista y deconstruccionista que blasfema contra lo que realmente encarnan los superhéroes pero...


Si Jehová no me parece lo suficientemente sagrado como para no opinar, mucho menos voy a tener esa consideración con el Capitán América....

lunes, 9 de abril de 2012

El Dios de las Matanzas


¡Jo, qué peliculón!

Después de una pretenciosa y sobrevalorada The Ghost Writer y después de un capítulo más en su folletinesca y aparatosa biografía, Roman Polanski nos deleita con una miniatura -hasta en el metraje de setenta y nueve minutos- en la mejor tradición de las obras de teatro adaptadas con éxito a la gran pantalla (Casablanca, Muerte de un Viajante, Enrique V)

Se trata de una adaptación del éxito teatral Un Dieu de Carnage (el Dios de las matanzas), de la escritora francesa Yasmina Reza.

El argumento es simple: después de una pelea entre dos niños en un parque en el que a uno de ellos se le va la mano, los padres de ambos quedan en casa de una de las parejas para discutir y arreglar muy civilizadamente el incidente. A partir de ahí Polanski/Reza diseccionan lo superficial y convencional del contrato social occidental y la fragilidad de la pátina de civilización que apenas recubre lo primario de actitudes y comportamientos. Es como El Señor de las Moscas pero sin necesidad de naufragar en una isla desierta. Apenas hace falta una hora en un salón pequeñoburgués (la acción se desarrolla en tiempo real) para que los personajes acaben con líneas como

-I wipe my ass with your Human Rights [me limpio el culo con tus derechos humanos]
o
-Your son is a fucking snitch [tu hijo es un puto chivato]

No habría sido posible sin interpretaciones maravillosas de Kate Winslet, Jodie Foster, John C. Reilly y Christoph Waltz. Intensas e histriónicas pero casi creíbles y divertidísimas.

Una peli refrescante en un panorama desolador de guiones absurdos y endebles y pirotecnias efectistas sinargumento que sustentar, una glosa a las discusiones ilustradas entre Hobbes y Rousseau, una pequeña construcción de relojería que conduce a un final casi hasta reflexivo.

Muy recomendable-

domingo, 11 de marzo de 2012

Aldaba



Sólo me viene a la cabeza un calificativo para aplicar a este restaurante: tardofranquista. Se puede aplicar con soltura al local (mobiliario que ha conocido días mejores), al personal (huele a formol y a una improbable mezcla de caspa con laca; además compensa su servil servicialidad con una torpeza senil), a la localización (Alberto Alcocer -padre- 5, Madrid, muy Costa Fleming y entre tecnócrata y desarrollista), e incluso a la clientela (de toda la vida, incluso de una vida anterior). Ambientazo, vamos.

Pero es ello, a pesar de los pesares, que la borraja con guisantes me produjo sensaciones extáticas. El revuelto de bacalo era sofisticadísimo y nunca había probado un risotto de carabineros con un posgusto tan delicado, a pesar de que no llevaba queso y sólo un poco de mantequilla. Ayudamosnos con un Muga crianza correcto, no porque sedujera a priori sino porque los precios de la bodega no permitían otra cosa. 

Luego ya todo volvió a lo esperable con una repostería deleznable y unos chupitos lumpen-proletarios. Y claro, ni la previsión de precios ni el mencionado ambientazo nos permitió explorar los bebedizos de vaso largo, así que nos fuimos con la música a otra parte, no sin un nostálgico y envidioso atisbo de una prometedora cava de puros, tan anacrónica y fuera de lugar como nosotras, gracias a la legislación vigente.

Volveré, cuando ahorre, porque me gusta la Historia, el riesgo y la cocina sofisticada. Y quién sabe, quizás el Angel de la Muerte visite a camareros y clientes y la renovación genética lo vuelva a llenar de beautiful people. La beautiful people lo que tiene es que acompaña bastante.

Caro.

Crítica © by Sushi-Toro.

viernes, 10 de febrero de 2012

Petenera

Ya no se hace la petenera.

Me di cuenta el otro día, en un autobús, en otro país, con dos cervezas, rodeado de guiris exóticos, lúbricos, admirativos, tal vez ebrio de bulería, un, dos, TRES, cuatro, cinco, SEIS, siete, OCHO, nueve, DIEZ, un, DOS, un, dos, TRES...

Atavismos, rescoldos del pasado, creo que fue la última petenera que se cantó en Europa, desde luego la última en London Calling.

Qué pena, penita, pena!
Madre de mi corazón
Sólo en documentales,
tanto tormento y dolor
que hay en mi petenera.


La última gran petenera que se grabó fue por José Meneses para la película Flamenco de Carlos Saura, aquella que dice... Condenado estoy a muerte si me ven hablar contigo...


domingo, 15 de enero de 2012

The Jennifer Morgue. Perlas

Pastiche posmoderno que combina Los Mitos de Cthulhu, de H.P. Lovecraft, con las novelas de James Bond, de Ian Fleming, pasadas por un tamiz criptohacker entre Neal Stephenson y William Gibson, pero más divertido y con peor leche.

De momento la segunda de tres novelas con el mismo set-up, entre The Atrocity Archives y The Fuller Memorandum. Filón no sostenible una vez agotada la novedad pero de momento muy entretenido. Recomendable.

Si trabajas para la Lavandería durante suficiente tiempo, eventualmente te llegas a acostumbrar a los pequeños insultos, a las auditorias de las grapadoras, al asqueroso café de la cantina y a la interminable e inevitable burocracia. Tus sentidos estéticos se abotargan y acabas no viendo la decadente pintura verde guisante o los biombos beis-vómitoque separan los cubículos. Pero sin embargo las grandes indignidades siempre te sorprendes y son estas las que pueden hacer que te maten.


Darmstadt es una de esas ciudades alemanas que han tenido como paisajistas a los Bombarderos Aliados, como planificadores urbanísticos al Ejército Rojo y como reconstructor al Plan Marshall, y que demuestran perfectamente que (a) a veces es mejor perder una guerra que ganarla, y (b) algunos de los peores crímenes contra la humanidad se cometen por estudiantes de arquitectura.


Una vez que has visto un hotel internacional, los has visto todos. El romanticismo del viaje se desvanece rápido después de la primera vez que te has quedado varado en un aeropuerto con una maleta llena de ropa interior sucia dos horas después de que haya salido el último tren.


No se recomienda compartir el hipotálamo con devoradores de cerebros alienígenas.


La mayoría de las zorras quieren ser folladas salvajemente por un extraño, sólo que antes se tienen que convencer a sí mismas de que es un tipo sensible y cariñoso primero, para vencer sus inhibiciones.


-Sí, puedes coger un café; prefiero no tener entrevistas con sujetos en estado comatoso.


Es como descubrir que la razón de que tu ordenador vaya lento es que ha sido secuestrado por un cateto diseñador de virus de Maui, que lo ha metido en una red de zombis y que lo está usando para mandar correos electrónicos con anuncios de productos para el alargamiento de pene a toda Ucrania.


Si empiezas a preguntarte qué magnates de la industria están poseidos por monstruos devoradores de almas procedentes de otra dimensión, entonces ya no hay límites.


Luces verdes en el fondo de los ojos y una clara falta de respiración, son normalmente indicativos de que estás mirando a un horror sin nombre de fuera del espacio-tiempo y no a algo realmente siniestro como, por ejemplo, un directivo de marketing.


Nadie acusa nunca da Recursos Humanos de tener una mala idea; son sutiles y de ira fácil, y contemplar su venganza es escalofriante.

sábado, 7 de enero de 2012

Microrrelato: Conversación interrumpida




-¿Más?
-¡Sí!
-¿Seguro?
-¡Chof!...


Cuatro palabras. Concisión, economía de formas, sarcasmo, estructura, zen... lo adoro.



domingo, 11 de diciembre de 2011

¿Por qué ya no escribo en el blog?

Porque tengo pendientes de lectura estos libros de ciencia-ficción:
  • Trouble with Lichen, de John Wyndham
  • Los humanoides, de Jack Williamson.
    Estación de tránsito, de Clifford D. Simak
    Líneas Muertas, de Greg Bear
  • Marciano vete a casa, de Fredric Brown
  • El quinto día, de Frank Schätzing
  • Accelerando, de Charles Stross (Charles David George Stross, Charlie Stross)
  • Ay, Babilonia, de Pat Frank
  • El mundo sumergido, de John G. Ballard 
  • Barbagrís, de Brian W. Aldiss 
  • ¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio!, de Harry Harrison
  
  • Incordie a Jack Barron, de Norman Spinrad
  • Tau Zero, de Poul Anderson
  • Regreso a Belzagor, de Robert Silverberg
  • El año del sol tranquilo, de Wilson Tucker
  • Looking Backward, from the year 2000, de Mack Reynolds
  • Empotrados, de Ian Watson
  • Caminando hacia el fin del mundo, de Suzy McKee Charnas
  • The Centauri Device, de M. John Harrison 
  • El hombre hembra, de Joanna Russ
  • Venimos del país hermoso, de Stuart Cunningham
  • Orbitsville, de Bob Shaw
  • The Alteration, de Kingsley Amis 
  • Michaelmas, de Algis Budrys 
  • Y mañana serán clones, de John Varley
  • Visitantes milagrosos, de Ian Watson 
  • El verano del pequeño Saint John, de John Crowley 
  • En alas de la canción, de Thomas M. Disch
  • Roderick & Roderick at Random, de John T. Sladek

Me llevará por lo menos un par de semanas... pero no se puede escribir sin leer.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Treinta y nueve razones por las que me gusta la ciencia-ficción


  • 'La Quinta cabeza de Cerbero' de Gene Wolfe
  • 'Todos sobre Zanzíbar' de John Brunner
  • 'Matadero Cinco' de Kurt Vonnegut
  • 'Más que humano' de Theodore Sturgeon
  • 'Hyperión’ de Dan Simmons
  • ‘Flores para Algernon’ de Daniel Keyes
  • 'Heliconia' de Brian Aldiss
  • 'Cántico por Leibowitz’ de Walter M. Miller Jr
  • ‘La naranja mecánica’ de Anthony Burgess
  • ‘La carretera’ de Cormac McCarthy
  • 'Frankenstein o El Moderno Prometeo' de Mary Shelley
  • ‘Los señores de la instrumentalidad’, de Cordwainer Smith
  • '1984' de George Orwell
  • 'Un mundo feliz' de Aldous Huxley
  • ‘La luna es una cruel amante’ de Robert A. Heinlein
  • '¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?' de Philip K. Dick
  • 'Neuromante' de William Gibson
  • 'Dune' de Frank Herbert
  • 'Criptonomicón' de Neal Stephenson
  • 'Pensad en Flebas' de Iain M Banks
 
  • 'Illuminatus!' de Robert Shea & Robert Anton Wilson
  • ‘La nave de un millón de años’, de Poul Anderson
  • ‘Las crónicas marcianas’, de Ray Bradbury
  • ‘Canopus en Argos’, de Doris Lessing
  • ‘La guerra de los mundos’, de H. G. Wells.
  • ‘Cita con Rama’ de Arthur C. Clarke
  • 'El libro del sol nuevo' de Gene Wolfe
  • ‘El juego de Ender’ de Orson Scott Card
  • ‘Los propios dioses’ de Isaac Asimov
  • ‘Mundoanillo’ de Larry Niven
  • ‘Huevo de dragón’ de Robert L. Forward
  • ‘Un abismo en el cielo’ de Vernor Vinge
  • ‘Pórtico’ de Frederik Pohl
  • 'Los desposeidos' de Ursula K. Le Guin
  • 'Campo de concentración’ de Thomas M. Disch
  • 'El día de los trífidos' de John Wyndham
  • 'Las estrellas, mi destino (Tigre, tigre)', de Alfred Bester
  • 'El señor de los sueños' de Roger Zelazny
  • 'En el océano de la noche' de Gregory Benford




sábado, 5 de noviembre de 2011

Un capítulo

Heredia
Interfaz total. Los colores y los sonidos me abrazan el lóbulo frontal, todos a la vez, 
tsunami eléctrico. Y un cosquilleo en las yemas de losdedos. Taquicardia, ciento sesenta pero ya bajando. Me recuerda a cuando viví en Nueva York, aquellas ampollas envueltas en un retal de fieltro amarillo; éter decían, para limpiar el cuero, decían. Sin receta, en cualquier tienda, y rompes la ampolla (no te cortas, por eso el fieltro) y te la llevas a la nariz, inhalando el líquido extremadamente volátil. Huele a pegamento y un, dos, tres, el corazón se te desboca y sólo eres un cráneo al que sube toda la sangre de tu cuerpo, que queda exangüe. La red es igual, sin receta, en cualquier tienda, un vapor informe, denso y
exquisito, que sólo deja tras de sí un rastro de cráneos hiperoxigenados, tenuemente unidos a despojos exangües.

El Ágora se materializa lentamente, franjas de colores que acaban adquiriendo una disposición coherente. Hoy hay congestión y los luminosos de neón de la plaza ilimitada parpadean una pizca demasiado lentos. Cacofonía amenazadora de Babel hasta que activo los filtros y sólo queda un fondo desgarrador de Billie Holiday que mi terminal ha seleccionado aleatoriamente de entre mis cedés favoritos.

-Audio. Cambia. Suave. -digo y suena Mozart. Esto está mas de acuerdo con mi estado de ánimo.
-Audio.Volúmen. Ambiente. -Tediosas operaciones rutinarias, higiene personal para enfrentarse al mundo. Los mensajes pendientes parpadean justo al borde de mi campo visual. Enfocando, veo que son todos rutinarios. Los descarto con un gesto aburrido de la mano.

Me pregunto quién está vivo a estas horas, puesto que el color del cielo me
recuerda que es medianoche en Europa. Dos palmadas y bajo al cementerio, mi
broma privada. En la cripta de la Universidad, todos los ataúdes están
cerrados. Bien, me digo, no hay nada peor que salir de copas y encontrarse
a los compañeros de trabajo. El panteón familiar también está tranquilo,
con su fondo de órgano que se superpone a mi Mozart, jaja. En la fosa común
brillan algunos rostros vagamente conocidos. Impaciente, parpadeo y entro
en la pirámide. Recordar cambiar la pirámide por un Calvario. Otro día,
ahora no. La mayoría de los sarcófagos están cerrados, pero Elric y Legión
están fuera, por supuesto. Elric lleva diecisiete horas por ahí fuera,
adicto sin remedio, morirá joven, siempre ávido, siempre conectado. También
Yerma deambula por entre los vivos, normal, ya dormirá cuando esté muerto,
dice siempre. Y ¿me atrevo a mirar? Sí, Yerko está despierto, bendito sea
su nombre, mi amado es como una gacela saltando por entre las colinas.
¿Alguien más? Hombre, Ian está en #Celtia, bastardo irlandés vociferante,
con las ganas que tengo de verte. Ada está, pero ya me da igual esta chica,
extiendo la mano, tomo su sarcófago y lo arrojo a la fosa común. Fuera de
mi vida, pendeja.

–Enterrar Ada- susurro, y desaparece, qué bonito es ser dios. El sarcófago
de Saviya se abre y sale por la puerta envuelta entre vendas, chis, que no
me oiga, luego te veo, niña. Yves, Julieta, Zapata, Cassandra y ya, todos
los demás están cerrados. Me gustaría veros a todos, a todos a la vez,
embalsamad mi mente con vuestra empatía, seducidme y llevadme a esferas
remotas, amadme y jugad conmigo, acariciadme el vientre entre los lirios y
la yerbabuena,
aquí yace la yerma romera,
ciega de vino, ciega de pena,
junto a la alberca se contonea...


Dos palmadas y de vuelta al portal. El Ágora a un lado, erudita casa de
vecindad. Al otro lado el Zoco, con el bullicio de todos los charlatanes de
la Sublime Puerta. Y allá a mi frente los desmontes posindustriales que
custodian la entrada al Tajo. Para ir a Babilonia es necesario salir por la
puerta trasera, ecos de puritanismo sajón. Estos son los puntos cardinales
del Alma: Ágora, Zoco, Tajo y Babilonia. ¡Y cuántos corredores oscuros los
comunican! Nada nuevo bajo el sol desde hace tres mil años.

-Hi, Ho, rock’n’roll radio, let’s go- susurra Heredia y una inmensa plaza
porticada borra todo lo demás. Avisos de otros niveles se superponen al
campo visual pero son inmediatamente desactivados. Sólo los avisos de
emergencias podrán penetrar el tejido de la realidad. Convenientemente
cerca, en una esquina de la plaza, hay una taberna, Stygia se llama en esta
encarnación, que casi huele a aceite rancio y a sudor de viajero. Heredia
la atraviesa a grandes zancadas, sin ser molestada, y alcanza la
trastienda. Sala vagamente redonda con cientos de puertas y arcos que dan a
pasillos que dan a salas vagamente redondas con cientos de puertas...
Tierra fractal, la tierra de Mandelbröt, piensa Heredia. Pero, albricias,
las puertas más interesantes son las más cercanas y hacia una de ellas se
dirige.

Puerta de madera oscura, siempre recién barnizada y sin polvo, en el Ágora
no existe la entropía, una aldaba que es un anillo en la boca de un león y
un pomo que invita, anhelante. Los ojos del león están vivos y siguen los
movimientos de este Heredia que soy yo y parpadean, las pupilas son
afiladas ranuras felinas, el iris verde como el verde verde limón, y una
placa de bronce bajo el león anuncia con estilizada caligrafía:
#Choricli_Jul.

Pájaros Azules, Ojos Verdes, patria del alma mía. Cabe la puerta, un
tarjetero con los emblemas de los presentes en la sala: Elric, Legión,
Yerma, Saviya y un tal IceCube. Mierda, Yerko se ha ido ya, ¿acaso me elude
este machito presumido y pendenciero?

Y sobre el dintel, el tema, la frase ingeniosa del día, leit-motiv, chiste
privado o invitación a la danza según los casos. Como está garabateado en
pintura acrílica, supongo que el de hoy es cosa de Elric: “En los
olivarillos, niña, te espero”, no, parece más bien de Yerma. Elric habría
puesto algo más decadente, confunde oscuridad con profundidad, todavía está
encontrándose a sí mismo, chiquitín. Todavía recuerdo que no ha mucho
estaba en la fase Tolkien y nos deleitaba con perlas como “Turin Turambar,
Turun Ambartanen” o “¡O, Elbereth, Gilthoniel”! Patético, pero lo feliz que
era cuando le preguntábamos lo que quería decir y nos lo explicaba, sacando
su espada Tormentosa y venciendo, mandoble a mandoble, al Señor Oscuro o a
Glaurung, Padre de Dragones. Qué buen programador es o qué imaginación
desbocada tengo porque juro que su mirada roja en su rostro albino parecía
entonces un abismo de batallas pasadas, de monstruos horribles, de heridas
nunca curadas.

Señores, llega Heredia, y lo primero de todo son las formalidades,
carraspeo y mi voz dice, sin que yo articule:
-Soy Heredia, el nombre es mío por derecho, certificado en la Autoridad
Central +34914135303, residente registrado de #choricli_jul número 39,
contraseña “Guardia civil caminera lo llevó codo con codo”.

Varios segundos transcurren. Congestión otra vez, junto a mi oreja un
susurro: - intento acceder, espere un momento por favor -. Tic, tac. El
pestillo se descorre, mientras una voz demasiado aflautada dice –pasa,
quillo, te estabamos esperando—
-Muereté- contesto. Me demoro en la puerta, lo justo para cambiar el tema:
“¡Opré Roma!” ¡Levantaos, gitanos! Y entro.

—Ey, Heredia, mi amor, ya desesperaba de verte —
dice un albino que está
sentado en un rincón, con los pies sobre la mesa y una copa de vino tinto
que alza a modo de saludo. La cota de malla tintinea con sus movimientos.
—Pero si es el hijo y nieto de camborios —la voz proviene de una nube
oscura, que cambia de forma constantemente. Varias bocas situadas en
distintos puntos de la nube articulan a la vez las palabras.
—¿quién es este pimpollo, nenas? —un negrito adolescente, con la proverbial
gorra de beisbol colocada al reves y michelines que asoman desvergonzados
por debajo de la camiseta, sonríe lascivamente. Ice Cube, claro.
—Manzanas levemente heridas
por finos espadines de plata —
declama Heredia, con voz monocorde.
—¿Lo qué? Jua, jua jua. ¿Pero de qué va este gil?— el beisbolero lanza una
tarta de merengue hacia el rostro de Heredia. La tarta choca con un muro
invisible a 30 cm de su objetivo y cae al suelo. Heredia parpadea,
sobresaltada: Noli me  tangere, piensa.
—shut up, asshole —susurra Elric, amenazador.
Saviya mira al vacío, su cuerpo petrificado en una sonrisa pícara. ¿Por
dónde estará vagando? Odio esta costumbre suya de estar y no estar. Bueno,
mejor dejarla.
—Que te he dicho que me hables en cristiano, rostro pálido. ¿O quieres
morir joven? Mira que IceCube es muy malo —
una recortada poco convincente
se materializa en las manos de Icecube.
—Gordito, no sabes con quién te las estás jugando. Soy Elric, Señor de
Melniboné. Me desayuno tíos como tú las mañanas que tengo resaca. Mis
espadas son Tormentosa y Enlutada. ¿Quieres probar su caricia?
—dice el
albino, poniendose de pie y echando la nívea melena al viento y la
siniestra mano al pomo de una de las espadas. Una cruz de esparadrapo toma
forma sobre la boca de IceCube, silenciando su voz. Elric sonríe.
—Manzanas levemente heridas... Canto hacia Roma, de Poeta en Nueva York,
¿no?
—dice la nube, en estéreo.
—Vaya, Legión, así que el abuelito ha hecho los deberes —sonríe Heredia,
mostrando un colmillo de oro.
—Ah, perdón, se me olvidaba que la señorita es la única que lee a Lorca. De
hecho, antes que a ella, en un arrebato de lirismo hormonal, le diera por
los gitanos de aceituna, Lorca se pudría en las estanterías de las
librerías de viejo.

—Joder, Legión, ¡qué genio tienes, hijo! Vete a hacer puñetas.
—Ja, ja, ja —la nube se hace multicolor por unos instantes y toma la forma
de un dedo universalmente obsceno. Después vuelve a su estado gris informe
habitual.
—Hola, prenda ¿cómo va todo? —susurra Yerma, que súbitamente está a mi
espalda, pañuelo negro enmarcando el rostro oval.
—¡Mira niño, como se te ocurra volver a ponerme el esparadrapo, te lo vas a
comer!
—es IceCube, gritando ahora. Escaneamos sus defensas: todo él es un
agujero de seguridad, una lista de vulnerabilidades parpadea junto a su
análogo. Aunque se ha hecho con algunas armas casi contemporáneas, puto
mercado negro, sigue siendo un aficionado de los niveles inferiores; es
como si uno de nosotros intentara vacilar con los cyborgs, bueno quizás
Elric, pero no sé, los putos cyborgs viven de esto.

Me dispongo a lanzarlo fuera pero no llego a tiempo, puff, sólo quedan
volutas de humo y  una gorra que, irónica, planea hasta el suelo, el sello
de Legión. Estará fuera de la red un buen rato y si llevaba conexión neural
tendrá una buena migraña hasta mañana. Sólo por desearlo, mis defensas se
actualizan con los datos de un nuevo item potencialmente hostil. No volverá
a entrar en #Choricli_jul, o por lo menos no desde su casa ni desde ningún
sitio en el que tenga una conexión permanente a su nombre. Pero la red es
grande,  nunca se sabe.

Es curioso: viejos ritos con plumaje cibernético. Es el desafío del status
quo por los prepúberes, con resultados casi siempre previsibles. Pero a la
postre llega un día en que el viejo rey se despoja como siempre de sus
vestiduras ceremoniales para bajar a la arena, como siempre espera el
desafío de los jovenes machos y como nunca es golpeado, magullado y
humillado y sus testículos sirven de delicatessen para el banquete nupcial
del nuevo rey y la vieja reina. Sería buen tema para un artículo, algo así
como “Paralelismos entre la iconografía estándar de la realidad virtual y
los ritos solsticiales de las sociedades prehistóricas matriarcales”.
Podría dar de sí.

—Hola, prenda, ¿cómo va todo? —dice Heredia.
—Hola, travestida.
—Mira quién fue a hablar.
—Pero lo mío es distinto. Si hay algo más pesado que los tíos en tiempo
lento, son los tíos en la red, no tengo ganas de estar sacándomelos de
encima permanentemente. Tú lo haces porque en el fondo eres un cerdo y te
gusta que te entren diciéndote guarradas.
—No, cariño, lo mío es por anonimato, ya lo sabes.
—Sí, sí, ya, ya...

Un silencio de varios segundos, las cortesías concluidas. Embarazoso.
Siempre me pasa con este viejo capullo, los recuerdos de sus besos me
producen taquicardia, incluso tanto tiempo después. Mira que lo quise.
Somos civilizados amigos que fueron amantes y no funcionó, pero lo que pudo
haber sido y no fue se alza a veces entre nosotros como gelatina
translúcida, en forma de silencios embarazosos de varios segundos. Ahora
deberíamos hablar de negocios, y no me apetece. Prefiero hablar de sexo o
compartir algún sensuo interactivo de contrabando con los viejos amigos,
perderme a mi misma, alienarme, olvidar Londres, olvidar la universidad,
olvidar el Tajo, olvidar el tiempo lento y vivir entre guitarras, olivares,
fogatas y lunas de marfil, despertar con el rocío sobre la manta, paraiso
étnico perdido...
—Verónica, tenemos que hablar de negocios. —Yerma interrumpe subítamente mi
ensoñación. Ha usado mi nombre de tiempo lento. La transgresión de la
etiqueta es demasiado brutal para no haber sido deliberada. Afortunadamente
Elric y Legión se han enfrascado en una apasionante conversación sobre el
cociente intelectual de IceCube que desemboca en si habría que aplicar la
eutanasia o no a semejantes individuos. No nos han oido, creo.
—¿Tú estás tonto o qué?
—Heredia —rectifica —hablo muy en serio. Es urgente.
—Soy toda orejas, prenda.
—Hay alguien ahí fuera que ha ofrecido un millón de euros por el manuscrito
del Romance de la Pena Oscura. Han tragado el anzuelo. Salió anteayer en la
sección de Noticias del canal de Literatura. Sotheby’s avala la puja.
—Pero cabronazo, ¡eso es genial! al final te has salido con la tuya. Has
ganado.
—Eso dijo Malachi. Te puedes imaginar la borrachera que nos cojimos a
cuenta de la estupidez del mundo. Quedamos en que ayer él iba a hablar con
Sotheby’s para pedir más pasta. Ya sabes que él es mejor que yo cubriendo
rastros...
—¿Y?
—Me pone enferma tener que adivinar, y él lo sabe de sobra.
—Esta mañana lo han encontrado muerto en su casa, Verónica, muerto de
verdad, en tiempo lento, con una almohada sobre la cara, muerto de un
balazo a quemarropa. Habían registrado toda la casa. Malachi está muerto.
Muerto, muerto. ¿Entiendes, Verónica?, muerto.


Sólo unos versos vienen entonces a la cabeza fulminada de Heredia,
repicando machaconamente:
Que muerto quedó en la calle
que con un puñal en el pecho
que no lo conocía nadie...

Abatida, toma la mano de Yerma, olvidando que no es real.

domingo, 23 de octubre de 2011

Vigilantes enmascarados, mutantes milagrosos


y un dios solar de Kansas... y todo lo que ellos revelan de la cultura pop del siglo XX y ya de parte del XXI.
Todo esto y más, mucho más, se puede encontrar en SuperGods (SuperDioses), el último libro del escocés Grant Morrison. Grant Morrison es un viejo conocido de esta bitácora, especialmente por ese tratado integral sobre la contracultura, la psicodelia, el apocalipsis maya, el marqués de Sade y los superhéroes que es Los Invisibles.
Pero también es uno de los escritores más prolíficos y exitosos de historias de superhéroes de los últimos 30 años. Si ánimo de ser exhaustivo, ha guionizado desde títulos mainstream como Justice League of America, Batman y New X-Men, hasta producciones personalísimas e irrepetibles como Doom Patrol, The Filth y Animal Man y por supuesto ese homenaje con aclamación casi unánime de crítica y público que es All Star Superman.

Así que una historia crítica de los tebeos de superhéroes -desde la primera aparición de Superman en Action Comics (1938) hasta la fiebre de películas de Marvel de la primera década de este siglo, pasando por la Guerra Mundial, la Guerra Fría, el punk, el posmodernismo, las crisis y la indeleble huella de los atentados 9/11- escrita por GM es algo así como una historia del rock escrita por Mick Jagger: te podrá gustar o no, pero sabe de que habla y ha estado allí en primera línea casi todo el tiempo. Lo que pasa es que admás Morrison es escritor y bueno.

Eso sí, es para friquis. si no sintonizas con la frecuencia de los superhéroes, probablemente la encontrarás menos apasionante, porque te faltaran referencias y tus propios análisis. Propongo un sencillo test para saber si te puede gustar: En la contraportada del libro hay quince dibujos y si no reconoces instantaneamente por lo menos diez de ellos, probablemente hay otros libros que te gustarán más.

Caveat: el análisis es personalísimo, magia, caos y psicodelia incluída, pero ¿cuál sería el interés de leer una colección aséptica de fechas, autores y publicaciones?... pues el mismo que el de leer una enciclopedia; no conozco a nadie en su sano juicio que lo haga.

Además Morrison es un egotista desvergonzado y entreteje la evolución del género con su autobiografía más o menos novelesca y novelada. y -tal vez, sólo tal vez- sobreestimando sus distintas contribuciones al género y las de su propia evolución en el mismo.

Sin embargo, la selección de imprescindibles es bastante canónica, desde Schuster y Kane hasta Millar y Meltzer, pasando por los inevitables Adams, Moore, Miller o Ellis. La verdad es que todos los que conozco son imprescindibles. Por cierto que hay unos cuantos que no he leído y algunos que ni siquiera encuentro. Si alguien sabe dónde encontrar (aunque sea en Isla Tortuga) títulos como:

  • Rogan Gosh, de Peter Milligan y Brendan McCarthy
  • Enigma, de Milligan y Fegredo
  • Marshal Law, de Mills y O'Neill
  • Marvel Boy, de Grant Morrison y J.G. Jones
  • Wildcats 3.0. de Casey y Philips

por favor que deje un comentario en este post.

Bss.

miércoles, 12 de octubre de 2011

¿Qué tienen en común estas canciones?


Black Betty 

Where did you sleep last night?

House of the Rising Sun

Rock island line 

Midnight Special 

Gallows Pole

El autor: Leadbelly (1888-1949)


Awesome! Amazing!

domingo, 25 de septiembre de 2011

Sábado por la tarde...


Yesterday I went biking with my son. It felt good. It was sorta peaceful, like smoking after a good screw, ya know.

My father never took me biking. Never. I guess that's why I ended up working for others. Need of some recognition, some security, some tenderness. This kind of things. Boyish stuff, ya know. Alas! if I could rev everything up...

[esto es un extracto de una carta que me ha mandado el colega Eliot, de Noruega. Está muy mal, I think]

viernes, 9 de septiembre de 2011

Catas. Danza de Dragones. Pavana de Lagartijas. Citas

Edd el  Penas
No es que los salvajes nos quisieran mal. Sí, descuartizamos a sus dioses y les hicimos quemar los pedazos, pero les dimos sopa de cebolla. ¿Qué es un dios comparado con un buen bol de sopa de cebolla?

Jon Nieve
Un Señor puede amar a los hombres que manda, pero no puede ser su amigo. Puede llegar un día en que tenga que juzgarlos, o mandarlos a una muerte segura...

Bowen Marsh y Edd el Penas
-Es demasiado tarde para plantar las cosechas. Estaremos a dieta de nabos y puré de guisantes antes de que acabe el año. Después acabaremos bebiéndonos la sangre de nuestros propios caballos.
-Yuum. Nada mejor que una taza de sangre de caballo caliente para una noche fría. A mí me gusta con una pizquita de canela por encima.

Mance Rayder, Rey Más Allá del Muro
La gente libre no sigue a los apellidos o a animalitos de tela cosidos sobre una túnica. No bailan por unas monedas y no les importa el título que te das o qué significa esa insignia o quién fue tu abuelo. Siguen al fuerte. Siguen al hombre.

Hagen
Si morimos con los pies secos, ¿cómo encontraremos el camino a las húmedas estancias del Dios Ahogado?


Jorah Mormont y Tyrion Lannister

-Matapadres, matarreyes, asesino, tornacapas, ... Lannister. ¿Qué planeas ofrecer a la Reina Dragón, pequeño hombre?
-Lo que desee de mí: Sabios consejos, ingenio salvaje, mis tropezones... Mi polla, si la desea. Mi lengua, si no lo hace. Dirigiré sus ejércitos o le daré masaje en los pies. Y la única recompensa que pido es permiso para violar y matar a mi hermana.

Wyman Manderly, acerca de Davos Seaworth
Llevad esta criatura a la Cueva del Lobo y cortarle la cabeza y las manos. No comeré un bocado hasta que vea la cabeza de este contrabandista empalada en una pica, con una cebolla metida entre sus mentirosos dientes.


Davos Seaworth
No lo hice tan mal. Ascendí desde Culo de la Garrapata a ser la Mano del Rey, y aprendí a leer y a escribir.

Ser Barristan Selmy, Caballero de la Guardia Real
Rhaegar luchó valientemente, Rhaegar luchó noblemente, Rhaegar luchó honorablemente. Y Rhaegar murió.

Roose Bolton
El poder sabe mejor si se endulza con cortesía. Deberías aprender esto si esperas gobernar algún día.


Tyrion Lannister
A todos los idiotas les encanta escuchar que son importantes.

Danaerys de la Tormenta
Si miro para atrás, estoy perdida.

Theon Greyjoy
Lavanderas. Una forma educada de decir busconas, que es la manera educada de decir putas.

Tyrion
Las profecías son como mulas a medio adiestrar. A veces hasta parece que pueden ser útiles, pero en el momento en que confías en ellas te cocean.

Wull Cubo Grande
...y yo quiero vivir para siempre en un país en el que el verano dure mil años. Quiero un castillo en las nubes desde el que contemplar el mundo. Quiero tener veintiseis otra vez. Cuando tenía veintiseis, podía pasarme todo el día peleando y toda la noche follando. Lo que quieren los  hombres no importa.


El Alto Septón
La perversidad de las viudas es bien conocida, y todas las mujeres son viciosas de corazón y usan su ingenio y su belleza para hacer su voluntad con los hombres.

Cersei Lannister
Estos caballeros de la Guardia Real son tan inútiles como los pezones de una armadura.

Jon Connington
Subí demasiado alto, amé con demasiada pasión, me atreví con demasiado. Traté de coger una estrella, perdí el equilibrio y caí.

Asha Greyjoy
El dios Ahogado no respondió. Casi nunca lo hacía. Este es el problema con los dioses.

Tyrion
Nunca ha habido un esclavo que no haya elegido ser un esclavo. La alternativa a la esclavitud puede ser la muerte. Pero siempre hay una alternativa.